Ciclismo

Kwiatkowski explora sus límites en la Vuelta

Kwiatkowski, ayer en la meta. / EFE
Kwiatkowski, ayer en la meta. / EFE

El líder, que vale para casi todo, quiere probar su resistencia en una carrera de tres semanas

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

En el Tour, Greg van Avermaet (BMC) ofreció un curso a pedales sobre cómo honrar el maillot amarillo. Lo ganó en el llano y lo defendió con las uñas en la montaña. Como no es un escalador, se fugaba. Por un día más de amarillo lo dio todo. El Tour inclinó la cabeza a su paso. Una defensa así distingue a los mejores. Van Avermaet, campeón olímpico, ya era grande antes de ese último Tour en el que su talla aumentó. El primer líder de esta Vuelta, el australiano Rohan Dennis, tiene otra visión del ciclismo, más pragmática. Para qué desgastarse en vano. Ganó el prólogo de Málaga y esa misma tarde ya dijo que no iba a matarse por mantener el liderato. Al día siguiente cedió casi un cuarto de hora.

El maillot rojo de líder lo recogió Kwiatkowski, que anunció que iba a ser como Van Avermaet: «Hay que respetar esta prenda. Lo defenderé hasta donde pueda». Ayer 'medio cumplió' su palabra. Prefirió ser calculador y no desgastar a su equipo, el Sky. «Sabía que otros iban a tirar a por los fugados. Yo no soy el más peligroso de cara a la general. Más presión tienen Quintana, Valverde, Buchmann o Bennett. Tienen que sacar tiempo en cuestas así». En el Sky mandan las matemáticas.

Polonia es un país de escasa tradición ciclista. Allí, la gran cita era la Carrera de la Paz, símbolo de mundo comunista. El ídolo popular no era ni Anquetil ni Merckx, sino Ruyszard Szurkowski, cuatro veces vencedor de La Paz y campeón del mundo amateur en Barcelona 1973. Los ciclistas polacos no podían ser profesionales.

Tampoco luego lo han tenido fácil. Ahora, con el salto a la máxima categoría del CCC, que se quedará en 2019 con parte de la estructura del BMC, Polonia se reserva un hueco en el núcleo del pelotón mundial. CCC es una firma de zapatos que desde hace años patrocina una escuadra de segundo nivel. El crecimiento de la Vuelta a Polonia y la aparición de un portento como Kwiatkowski, campeón del mundo en 2014 y ganador de la Amstel Gold Race y la Milán-San Remo, han impulsado la eclosión del ciclismo polaco.

El CCC servirá de puerta de acceso para la cantera. Kwiatkowski tuvo que hacer solo ese viaje inicial. Aterrizó en Altsasua, en el equipo Caja Rural. Maduró pronto. El Radioshack de Armstrong detectó su talento y le llamó. Como luego el Quick Step y ahora el Sky.

Todos vieron que Kwiatkowski vale para casi todo. Ya es clasicómano, ganador de vueltas de una semana, contrarrelojista, rodador y buen bajador. Le queda solo el asalto a una gran ronda. Esta Vuelta no estaba en sus planes, pero el Sky está dispuesto a explorar ese camino. «Sé que todavía no puedo en la montaña con rivales como Quintana», dice. Cierto. Pero cuidado con Kwiatkowski en esta Vuelta, que tiene puertos pero no grandes etapas de montaña.

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