Vuelta a España

En el Imperio Británico no se pone el sol

Pinot celebra su victoria en la etapa de ayer./AFP
Pinot celebra su victoria en la etapa de ayer. / AFP

Simon Yates descabalga a Valverde y deja la Vuelta casi sentenciada

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Los nostálgicos del Imperio Británico se levantan de sus asientos, alisan su chaqueta de tweed y atan sus zapatos Oxford. God Save the Queen. Simon Yates (Mitchelton) dio ayer en Andorra un golpe que parece definitivo a la Vuelta y, con una actuación cargada de autoridad, descabalgó a Valverde (Movistar) y dejó a los demás sin ganas de intentar nada a lo grande en la etapa de hoy. Si, como parece, esta tarde el murciano, Kruijswijk (Lotto-Jumbo) y Enric Mas (Quick-Step) se dedican a despellejarse entre ellos por el segundo y el tercer escalones del podio, Yates completará el pleno británico en las grandes vueltas de la temporada, tras las victorias de Chris Froome en el Giro de Italia y de Geraint Thomas en el Tour de Francia.

Es la primera vez en la historia que tres ciclistas distintos adscritos a la misma federación ganan las tres grandes el mismo año. Otras dos veces hubo ganadores del mismo país en las tres, pero siempre con uno de ellos haciendo doblete. En 1964, los franceses lograron un pleno con Raymond Poulidor (Vuelta) y el doblete Giro-Tour de Anquetil. Lo mismo se repitió en 2008 con los españoles: Alberto Contador ganó el Giro y la Vuelta y Carlos Sastre, el Tour.

Simon Yates sentenció la carrera con un movimiento a diez kilómetros de la meta de La Rabassa. El inglés respondió a un ataque de Nairo Quintana (Movistar), que salió a 13 en un movimiento que al final resultó contraproducente porque provocó la reacción del líder. La aceleración de Yates desarboló a Valverde, segundo en la general a solo 25 segundos, y para cuando el Movistar -que llevó todo el peso de la etapa- paró a Quintana ya era tarde. El inglés volaba hacia la meta acompañado de Kruijswijk y de Thibaut Pinot (Groupama), que se acabaría anotando la etapa. Es la segunda para el francés, tras la que logró en los Lagos de Covadonga.

Kruijswijk es tercero por delante de Mas y se acerca a solo 20 segundos de Valverde, que no pudo

Además, al poco de ponerse a trabajar en la persecución, Quintana pinchó y tuvo que cambiar de bici. No influyó tanto el incidente, porque lo que dejó claro La Rabassa es que Valverde no iba. En el segundo gran puerto clásico de la carrera, tras los Lagos de Covadonga, se vio que no es un escalador. En las subidas de moda de la Vuelta, cortas, explosivas y de rampas imposibles, el murciano es un maestro. En un puerto de largo aliento, 17 kilómetros de porcentajes normales, le tocó sufrir.

Cedió 1:07 con Yates, más seis segundos de bonificación. Mantiene el segundo puesto de la general, pero está a 1:38. Tiene a Kruijswijk encima, a 20 segundos, y a Mas a 37. El joven mallorquín no pudo exhibir todo su talento y corrió algo conservador. No le acompañaron las fuerzas como en Oiz.

Tras Froome en el Giro y Thomas en el Tour, Yates está a un paso de completar un triplete inédito

Las diferencias cuentan, pero lo más importante es la sensación de superioridad que ofreció Yates. Gestionó la subida a su antojo. Atajó sin esfuerzo aparente la intentona de Quintana, Kruijswijk y Pinot, y se fue con los dos últimos hasta arriba. El holandés cedió al final y el líder no disputó la victoria de etapa al francés, que en esta condición puede formar una pareja temible con Alaphilippe en el Mundial de Innsbruck de final de mes.

Un hotel de Nueva Delhi

Hasta 2012, ningún británico había ganado una gran vuelta. Desde entonces se han adjudicado todos los Tours menos el de 2014 (Nibali), han logrado su primer Giro (Froome, este año) y Yates tiene la Vuelta en la mano.

Estos ciclistas, además, no tienen nada que ver con aquellos pioneros solitarios que les precedieron en la historia, como Tom Simpson (campeón del mundo en Lasarte en 1965) o Robert Millar, el único británico que se había subido al podio de una grande, en las Vueltas de 1985 y 1986, segundo tras Pedro Delgado y Álvaro Pino, respectivamente. La primera de esas derrotas, memorable.

Simon Yates es uno de los más claros ejemplos de lo que el conocimiento y el método pueden hacer con el talento natural. La academia de ciclismo británico, con sede en el velódromo de Mánchester, es el epicentro intelectual y ejecutivo de este fenómeno.

Hace ocho años, el probable ganador de esta Vuelta mataba los tiempos muertos en los Juegos de la Commonwealth charlando con su exótico compañero de habitación. Se disputaban en Nueva Delhi -joya de la corona imperial cuando eso aún quería decir algo- y su interlocutor era Chris Froome, como él, compitiendo con el equipo inglés pese a haber nacido en Kenia.

En un hotel cercano hacía lo mismo un tal Geraint Thomas, uno de los 17 ciclistas del equipo del País de Gales en aquella cita. No les conocía nadie. El australiano residente en Oiartzun Alan Davis ganó la prueba de ruta y el escocés David Millar, la contrarreloj. Estos sí tenían un nombre en el profesionalismo en la época. Aquel año ganó el Giro Ivan Basso, el Tour, Andy Schleck y la Vuelta, Vincenzo Nibali.

Hoy el ciclismo no se puede entender sin el factor anglosajón, con los mejores equipos y un poder de influencia amplio. Del Imperio ya solo quedan las cabinas de teléfono de Bombay y los edificios coloniales que Yates y Froome veían desde la ventana de su hotel, pero en los dominios del ciclismo británico no se pone el sol. Salió por Italia en mayo y mañana seguirá brillando en Madrid.

Alejandro Valverde | Movistar «Está más difícil, pero no me doy por vencido»

«Ahora está más difícil, pero no hay que darse por vencido. He llegado un poquito apajarado. El cuerpo no siempre responde igual. La carrera se hizo complicada cuando atacó Yates. Estaba con Carapaz, no hemos sido capaces de cerrar el hueco y luego ya ha sido todo más difícil».

Enric Mas | Quick-Step «Todavía puede pasar de todo, vamos a ver»

«Las piernas no han respondido como esperaba, pero voy a dormir más tranquilo estando cuarto a dos días del final que estando en la tercera plaza de la clasificación general. A pesar de las diferencias que consiguió Yates, todavía puede pasar de todo en la última etapa de montaña. Vamos a ver».

Simon Yates | Mitchelton «No hay motivos para celebrar nada»

«No sé qué porcentaje tengo de ganar la Vuelta porque queda una etapa muy difícil y todo se puede ir al garete, aún hay que seguir concentrado y hacer las cosas lo mejor posible. No hay motivos para celebrar nada. Me sentía muy bien cuando ataqué. El equipo hizo un trabajo fantástico».

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