Vuelta a España

«Gracias a Dios, viene el descanso»

Izagirre llega a la meta de la Covatilla desfondado. / EFE
Izagirre llega a la meta de la Covatilla desfondado. / EFE

Ion Izagirre, quinto en la general a 17 segundos de Yates, examina su fiabilidad en las grandes vueltas

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA LA COVATILLA.

Nada más cruzar la meta de la Covatilla, Ion Izagirre pidió un momento para recuperar el resuello. Había cedido unos metros en la rampa final. Ni eso le cambió el rostro. Como si tuviera una máscara. El castigo queda debajo de la piel. Ya con la respiración menos agitada, el ciclista guipuzcoano hizo números. Es el quinto en la general, a apenas 17 segundos del líder, Simon Yates. Entre los dos están Valverde, Quintana y Buchmann. Le acechan López, Kruijswijk, Urán, Bennett, Aru, De la Cruz, Mas... «La clave es estar ahí, delante, como hasta ahora. Peleando con los mejores y recuperándome de los esfuerzos cada día», apuntó. Frío. Calculador. Ya es un ciclista hecho, pero no ha terminado de adaptarse a las tres semanas de calvario de una gran vuelta. Eso le falta. A eso ha venido.

Más que de la etapa, que definió como «durísima», hablaba del descanso que espera hoy en Salamanca. «Gracias a Dios es día de tregua. A ver si logro eso, descansar», dijo. Tiene clavados en su memoria un buen racimo de días malos en las vueltas de largo aliento. En las grandes rondas ha sido un corredor intermitente. ¿Y si al fin tapa esa grieta? Vincenzo Nibali, que aún arrastra su caída en el Tour, le designó como el líder del Bahrain en esta Vuelta. Izagirre ha cogido el reto. Su equipo no duda de él.

Y lo agradece: «A mitad de carrera el conjunto del líder (Molard, del Groupama) ya no tenía gas para tirar. El Movistar y otras escuadras se han puesto en cabeza. Sobre todo, trataban de entrar delante en el pueblo de Candelario, que es un paso duro y estrecho con pavés. Ahí mi equipo ha estado fenomenal, me ha ayudado en todo momento y gracias a ellos también he empezado delante en la Covatilla. En un puerto así, con tanto viento, eso es muy importante». A cobijo.

Medir cada pedalada

Izagirre, que ya ha ganado etapas en el Tour y el Giro, es debutante en la Vuelta. Al inicio de su carrera deportiva quiso probarse como líder en el Giro. Se le vino encima. No sostuvo su nivel durante tantos días. De ahí su tono prudente. Su primera Vuelta es una nueva oportunidad. Medirá cada pedalada, como hizo ayer. «Hasta los últimos tres kilómetros se ha subido al ritmo que marcaba Majka, siempre fuerte. Y en el último kilómetro y medio todos hemos empezado a arrancar. Ya en los 500 metros finales me han sacado un poco de punto, no he podido entrar con los de delante, pero estoy muy contento», relató.

Los seis segundos que cedió frente a Quintana, López, Urán y Kelderman no le preocupaban. Su única ocupación en la Covatilla era iniciar el reposo para lo mucho que aún queda. «Lo importante es que sigo delante en esta Vuelta, con los mejores, y en buena posición». Más que hacer cuentas, Izagirre descuenta los días. Confía en no tener uno malo. Antes que enfrentarse a los demás, sabe que tiene que ganarse esa carrera a sí mismo.

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