Vuelta a España

El ciclismo moderno ya está inventado

Superman López mira hacia atrás después de un ataque en la Huesera, con Quintana a su rueda y Yates conduciendo el grupo de favoritos./EFE
Superman López mira hacia atrás después de un ataque en la Huesera, con Quintana a su rueda y Yates conduciendo el grupo de favoritos. / EFE

Solo Pinot corre a la altura de la historia de los Lagos de Covadonga, con el resto de figuras a la defensiva

15ª ETAPA IÑAKI IZQUIERDO

Dirán que el ciclismo moderno es así. Un juego de estrategias, nervios, y datos. De igualdad máxima y ventajas mínimas. De acelerar y un segundo después mirar atrás. La etapa de ayer. Pero el ciclismo moderno ya está inventado y es otra cosa. Se inventó en los Lagos de Covadonga hace 35 años, el 2 de mayo de 1983. Ese fue el día que el ciclismo español entró en Europa y en la modernidad. Por primera vez, había televisión en directo y el público asistió pasmado a la ascensión que hizo Marino Lejarreta a la montaña asturiana. La belleza del paisaje era incomparable y el espectáculo del mejor ciclismo, poco menos que insuperable. Es esa clase de días que quedan para la historia.

Revisitada hoy, no se puede más que sentir cariño y respeto por aquellos profesionales que hicieron posible una retransmisión que hoy parece una sencilla pieza de museo. Pero entonces fue el no va más, una revolución. La mística de los Lagos sigue intacta, tanto que muchas veces es mayor que el ciclismo. Ayer fue uno de esos días. La garra, el nivel deportivo y las ganas de ganar de Thibaut Pinot (Groupama) salvaron una jornada defensiva de los favoritos, acogotados por el escenario.

En un puerto para ganar la Vuelta hubo seis segundos de ventaja entre el segundo clasificado, Miguel Ángel López (Astana), y el séptimo, Nairo Quintana (Movistar). El líder, Simon Yates (Mitchelton), controló la subida después de comprobar que sus ataques no abrían hueco esta vez. El inglés tiene 26 segundos de ventaja con Alejandro Valverde (Movistar), que parecen poca cosa pero si los Lagos de Covadonga abren un hueco de solo seis...

Yates, Valverde, Quintana y López siguen al frente de la general separados por solo 43 segundos

Superman López fue el más activo, con un ataque lejano, a siete kilómetros de meta. Había fundido a su equipo en la aproximación y se vio obligado a moverse. No tardó Quintana en cogerle y, con él, todos los demás. El único que corrió a la altura de los Lagos fue Pinot, que atacó donde atacan las buenos: en el tramo que hay nada más terminar la Huesera, lo más duro del puerto. Es ahí donde se hace daño. Donde la gente confía en poder tomarse un respiro, los mejores atacan. Como Nibali (Bahrain) en el falso llano del Poggio en la Milán-San Remo. Al francés ya no le vieron hasta la meta. Pinot se suma así a la lista de ciclistas que han ganado etapas en Vuelta, Giro (1) y Tour (2).

No le vieron hasta la meta, y no por falta de figuras en el grupo perseguidor, donde rodaban Yates, Quintana, Valverde, López, Kruijswijk (Lotto-Jumbo) y Enric Mas (Quick-Step), uno que el año que viene no se va a limitar a ir ahí aprendiendo sino que puede dar un salto de calidad importante. El balear, ganador de la última etapa de la Vuelta al País Vasco en Arrate, tiene 23 años.

La vigilancia entre los favoritos fue máxima y los mínimos segundos que se abrieron llegaron todos en la rampa final. Quedó la sensación de que la etapa daba para más. Marino Lejarreta le quitó 1:11 a Hinault aquel día.

La igualdad en montaña otorga una importancia crucial a la contrarreloj de 32 kilómetros de mañana

Pero, en honor a la verdad, también hay que reconocer que el paso del tiempo edulcora los recuerdos y que todo lo antiguo parece mejor, más mítico, más heroico, más bello, más salvaje... Porque aquella Vuelta de 1983 la ganó Hinault, sí, pero no en el coloso asturiano. Lo hizo con un ataque en Serranillos, un puerto sin más, donde desarboló a Gorospe. Marino perdió la Vuelta de forma más prosaica, en un abanico camino de Soria. En todas partes cuecen habas.

Los cuatro primeros de la general están separados por 43 segundos, lo que otorga una importancia crucial a la contrarreloj de mañana. Sus 32 kilómetros pueden causar estragos. Hasta ahora, las subidas no han abierto diferencias, pero también es cierto que solo ha habido una etapa de alta montaña. La de ayer. Lo otro eran cuestas. Y faltan Oiz y los Pirineos.

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