Ciclismo

Valverde, de Zegama a Innsbruck

Alejandro Valverde se impone en la prueba de Zegama, en abril de 1996. / AGUIRRE
Alejandro Valverde se impone en la prueba de Zegama, en abril de 1996. / AGUIRRE

El campeón del mundo ha ganado carreras en Gipuzkoa desde cadetes a profesionales | El primer Mundial que corrió el nuevo maillot arcoíris fue el de categoría juvenil de 1997 en Donostia

I. I. SAN SEBASTIÁN.

Alejandro Valverde conoce bien las carreteras de Gipuzkoa. El campeón del mundo ha competido en las rutas del territorio desde sus inicios en la categoría cadete, cuando ya se le vio ganar, por ejemplo, en Zegama. Hace más de veinte años de aquello y entonces, como ahora, el murciano destacaba por la facilidad con la que ganaba. Un ciclista felino que cuando se acerca la línea de meta saca a relucir todo su talento.

Su relación con Euskadi, y especialmente con Gipuzkoa, siempre ha sido especial. El calendario vasco sigue siendo la referencia para cualquier chaval que quiera hacer camino en el ciclismo, y Valverde (como Contador, Purito Rodríguez y tantos otros) no es una excepción.

En juveniles ya dio una muestra espectacular de su calidad, al ganar la Gipuzkoa Klasika, en el Trofeo Zumy del barrio donostiarra de Gros. Ese mismo año 1997 disputó su primer Mundial, enrolado en la selección: fue en Donostia.

Con el salto a aficionados, Valverde siguió siendo un habitual de las carreteras guipuzcoanas. Ganó etapas de la Vuelta al Bidasoa en los años 2000 y 2001. La primera, con Banesto. La segunda, con Kelme. Hubo polémica por el fichaje.

Valverde pasó a profesionales en 2002 con el equipo alicantino y su primer triunfo en la máxima categoría llegó, cómo no, en carreteras vascas: fue en la Vuelta al País Vasco, en una etapa con llegada a Vitoria. Su primera victoria en Gipuzkoa tampoco se hizo esperar. Ese mismo año ganó la Clásica de Ordizia.

Doble vencedor de la Clásica

Entre las más de cien victorias de su palmarés, dos de las destacadas son las logradas en la Clásica de San Sebastián, prueba del World Tour donde levantó los brazos en 2008 y en 2014.

Prueba de su versatilidad es que la primera fue con el recorrido antiguo y la segunda, con el nuevo con las ascensión por Igeldo. Valverde ha ganado carreras de todo tipo y condición.

El año pasado, el murciano corrigió una anomalía histórica al ganar la Vuelta al País Vasco, que hasta ese momento, con 36 años, se le había resistido. De hecho, desde 2006 no ganaba una etapa.

En esa larga travesía sin triunfos por la Itzulia influyó la sanción de dos años por dopaje, por su implicación en la Operación Puerto, que llevó a la anulación de todos sus resultados de 2010 y 2011. Había ganado dos etapas de la edición de 2010.

En 2017 ganó la etapa de Arrate ante Rigoberto Urán y los dos ciclistas que el domingo le escoltaron en el podio de Innsbruck, Romain Bardet y Michael Woods. Al día siguiente se aseguró el triunfo final de la Itzulia superando en la contrarreloj a Alberto Contador, que subió al podio con él y con Ion Izagirre, como tercer clasificado.

La general de la Vuelta al País Vasco de 2017 es la última victoria de Valverde en Gipuzkoa. Este año ha ganado la Clásica Miguel Indurain en Estella y ha sido segundo en Amorebieta. La etapa de Oiz en la Vuelta y la crono de Ezpeleta en el Tour son las últimas carreras que ha disputado en carreteras vascas. En este 2018 no ha corrido ni la Itzulia ni la Clásica de Donostia.

Dice que se retirará en 2020. Seguro que antes regresará a las carreteras en las que creció.

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