Vuelta al Bidasoa

Urbano se alía con Carr y le arrebata la Vuelta a Ropero en la última etapa

El podio con todos los ganadores de las diferentes clasificaciones de la Vuelta. / ARIZMENDI
El podio con todos los ganadores de las diferentes clasificaciones de la Vuelta. / ARIZMENDI

El legazpiarra Mikel Mujika (Eibar Energia Hiria) acaba como primer euskaldun y el azpeitiarra Oier Aizpurua (Baqué) se lleva las metas volantes

O.TORO IRUN.

Espectáculo hasta el último día. Así ha sido la 47ª edición de la Vuelta al Bidasoa-Gran Premio EL DIARIO VASCO, que terminó ayer en el paseo Colón de Irun. Y lo hizo con voltereta en la clasificación general. Ninguno de los tres primeros al comienzo de la etapa mantuvo su puesto en línea de meta. Jonathan Couanon, que iba segundo, acabó el vigésimo cuarto. José Félix Parra, que era tercero, terminó cuarto. Y el hasta ayer líder, el Kometa Alejandro Ropero, se tuvo que conformar con el tercer puesto. ¿Y de quién fue la culpa? De la alianza entre un Caja Rural y un Aix en Provence. La alianza entre Carmelo Urbano y Simon Carr, que se repartieron general y etapa.

Los dos entraron de la mano bajo el arco de meta felicitándose por lo bien que les habían salido las cosas. Urbano no podía estar más contento porque se acababa de proclamar campeón de la ronda bidasotarra, mientras que Carr se llevaba al bolsillo la etapa reina.

El primer equipo en ponerle tensión a la carrera fue el Lizarte de Parra, pero tras los pasos por Gurutze, Aritxulegi y Agina el pelotón pedaleaba agrupado hacia San Marcial y Erlaitz, donde se decidió la vuelta. La primera selección la hicieron las rampas de San Marcial, algunas del 19%, pero la clave estuvo en Erlaitz. Simon Carr fue el primero en atacar. Por detrás salió el líder, Alejandro Ropero, que se llevó consigo a Carmelo Urbano. Los dos son buenos amigos, pero Urbano se mostró más fuerte, contactó con Carr y entre los dos destronaron al del Kometa camino a la cima del último puerto y también, en su larga bajada hasta Irun.

Por detrás, Ropero hizo lo que pudo en un grupo de siete corredores en el que solo tenía la ayuda de su compañero Álex Martín. El andaluz no pudo hacer nada más que ver como la diferencia iba aumentando y acabó siendo en meta superior al minuto.

«Todo el equipo hemos salido convencidos de que podíamos hacerlo porque nos veíamos muy fuertes. El francés ha arrancado en el último puerto, pero yo que iba por detrás me la he jugado y le he cogido. Hemos hecho cima juntos y hemos negociado. Le he dicho que para él la etapa y para mí la general y nos hemos entendido bien. Me gustaría darle la enhorabuena a Ropero, al que me da pena haber ganado porque es un buen amigo», comentó Carmelo Urbano -de Coín y amigo también del realista Juanmi- tras pasar por el podio, ya vestido de amarillo y con la txapela en la cabeza.

Buen nivel guipuzcoano

La Vuelta al Bidasoa ha dejado un buen sabor entre los ciclistas guipuzcoanos, que han mostrado un buen nivel. El mejor en los cuatro días de carrera ha sido Mikel Mujika, del Eibar Energia Hiria, séptimo en la general y premio al mejor euskaldun, por lo que se llevó dos trofeos y el maillot blanco.

El de Legazpi contó que «le tenía miedo al primer día, pero lo pasé bien y luego he ido a mejor. En la última etapa he creído en mis posibilidades y he jugado mis bazas. Estoy muy contento con la Vuelta que he hecho y a partir de ahora quiero subir algún puesto más en el Torneo Euskaldun (hoy corre en Iturmendi, Navarra) y a ver si puedo ganar alguna carrera en lo que queda de temporada». Mujika va cuarto en la general del Euskaldun y ha sido segundo en Urraki.

En la clasificación de guipuzcoanos, que lideró Mujika, el segundo puesto fue para Jon Agirre (vigésimo en la general), del Baqué, y tercer Oier Ibarguren (cuadragésimo noveno), también del Baqué. Ibarguren subió al podio final de la Vuelta al Bidasoa, ya que se llevó el maillot naranja que le acredita como el líder de las metas volantes.

Robo de bicicletas y material

La última etapa comenzó con un mal trago para dos de los equipos alojados en el complejo de Ametzagaña, en Donostia. Durante la noche, amigos de lo ajeno forzaron la cerradura del local donde guardaban su material y se llevaron las cuatro mejores bicicletas del Vigo-Rías Baixas, más cinco pares de ruedas, las emisoras y la caja de herramientas, más otra bici del GSport. Fue el director del conjunto gallego, Gorka Beloki, quien pasadas las ocho de la mañana se percató del robo.