Ciclismo

Velocidad, miedo y, después, el Tour

El Movistar se detiene a tomar un refrigerio en Chemille-Melay, en el entrenamiento de ayer, víspera del inicio del Tour ./AFPGráfico
El Movistar se detiene a tomar un refrigerio en Chemille-Melay, en el entrenamiento de ayer, víspera del inicio del Tour . / AFP

Los favoritos extreman las precauciones para no perder la carrera en un terreno de llano, viento y emboscadas que marcará los nueve primeros días | El Tour arranca con una primera semana llena de peligros que culminará con la etapa del pavés

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

La primera semana del Tour siempre ha provocado pánico entre los favoritos. Terreno llano, viento y emboscadas. Velocidad y miedo. Una travesía peligrosa y larga, de nueve días, desde hoy hasta el domingo 15, cuando el Tour se adentrará en los adoquines de la París-Roubaix. Territorio de sprinters y rodadores, donde no se puede ganar el Tour pero sí perderlo. Lo sabe bien el gran favorito, Chris Froome, que la última vez que la carrera se adentró en los adoquines del norte probó la dureza del suelo y la de la retirada. Ganó Nibali.

Las nueve primeras etapas van a someter a gran tensión al grupo, porque es un inicio del Tour clásico, con pocas concesiones a la moda de los finales explosivos, tan convenientes para ordenar la general y evitar apreturas. Hoy comienza el Tour en Noirmoutier con una etapa llana de más de 200 kilómetros, 110 de ellos junto al mar, con todo lo que ello supone de peligro por el viento. Mañana, prácticamente lo mismo, y el lunes, la crono por equipos, 35 kilómetros que pueden marcar diferencias.

Los sprinters

El miércoles llegará el único alivio desde el punto de vista del riesgo, que no del peligro deportivo. La carrera llegará al Muro de Bretaña, una rampa explosiva de dos kilómetros. Después, otras dos etapas llanas (una de 230 kilómetros) y la guinda del pastel, el domingo 15 con la llegada a Roubaix después de superar 15 tramos de pavés, casi 22 kilómetros de adoquinado. Muchos.

La carrera se pone hoy en marcha con una etapa llana de 200 kilómetros, 110 junto a la orilla del mar

Toda la aristocracia de los sprints se da cita en el Tour, a diferencia de la tristeza de las volatas del Giro

En esos primeros días, los velocistas pueden darse un festín y lo saben. Todos han querido estar en el Tour. La lista es abrumadora: Kittel, Cavendish, Greipel, Gaviria, Démare, Groenewegen, Matthews, Sagan... Esperan dar la sorpresa otros como Kristoff, Laporte, Degenkolb, Colbrelli o Cort Nielsen. Nada que ver con la tristeza de las volatas del Giro entre Viviani y Bennett.

Alpes y Pirineos

El objetivo de los favoritos de la general será llegar enteros al primer día de descanso. Entonces comenzará de verdad el Tour, con el vuelo directo desde Roubaix a los Alpes, donde esperan tres etapas consecutivas, rematadas con la llegada a Alpe d'Huez, donde las fuerzas de cada cual ya deberían de quedar bastante claras

Un paso muy duro por el Macizo Central acercará la carrera a los Pirineos, donde otras tres grandes etapas decidirán el Tour. Serán dos etapas clásicas, la 16ª con Portet, Mente y Portillon, y la 19ª con Aspin, Tourmalet y Aubisque. Entre medias, la decimoséptima, un 'sprint' de 65 kilómetros con final en el inédito Portet, de Saint Lary para arriba.

La última etapa decisiva será la contrarreloj individual, la única de la carrera, en Iparralde. Serán 31 kilómetros entre Senpere y Ezpeleta, exigentes, ideales para los hombres de la general. Después, solo el paseo triunfal en París.

Hay bonificaciones

El Tour vuelve a repartir segundos de bonificaciones, con una novedad. Desde la salida hasta la novena etapa incluida se atribuirán bonificaciones de 3, 2 y 1 segundos a los tres primeros que crucen un punto kilométrico determinado por adelantado. No tendrá ninguna incidencia en la clasificación por puntos.

Además, 10, 6 y 4 segundos serán las bonificaciones que se otorgarán respectivamente durante todo el Tour a los tres primeros de cada una de las etapas en línea. Esa circunstancia convertirá en más tensas aún las primeras etapas, ya que puede estar abierta la lucha por el maillot amarillo.

Ayer, Christian Prudhomme, director del Tour de Francia, hizo un llamamiento a la tranquilidad tras los abucheos que escuchó Chris Froome por parte de un sector del público en la presentación de equipos. «No estoy sordo y escuché los silbidos contra Chris Froome y el equipo de Sky. Conviene poner las cosas en perspectiva y decirle a la gente que no tiene sentido silbar».

Al Tour no le va a faltar de nada.

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