Thomas sacó partido de la primera semana y las bonificaciones

I. I. SAN SEBASTIÁN.

Geraint Thomas llegó tranquilo a la contrarreloj de Ezpeleta, porque nadie le podía arrebatar el amarillo en las carreteras vascas antes de viajar a París. Tenía más de dos minutos de ventaja sobre Dumoulin (Sunweb), 2:24 con Roglic (Lotto-Jumbo) y 3:37 con Froome (Sky).

Al final, Thomas ha ganado el Tour con 1:51 sobre Dumoulin y 2.24 con Froome, que no son distancias amplias y que, aun así, no reflejan con exactitud lo sucedido en carrera, donde la igualdad ha sido mayor que la que expresan los números.

Thomas ha sumado 33 segundos en bonificaciones, mientras que Froome ha acumulado cuatro. En el caso de Dumoulin, el holandés ha sumado 12 segundos, pero recibió una sanción de 20 por ir al abrigo de su coche en la etapa del Muro de Bretaña, tras un pinchazo en los últimos kilómetros.

Aquel día cedió 50 segundos en meta, que sumados a la penalización se fueron a 1:10. Si a eso se añaden los 21 segundos de ventaja que el líder logró en bonificaciones la suma se va a 1:31. La distancia final en la general ha sido de 1:51. Veinte segundos.

Con Froome, Thomas adquirió 51 segundos de renta el primer día, cuando se cayó. Luego fue acumulando hasta 29 segundos más de renta en bonificaciones, para irse al 1:20. Terminó tercero de la general a 2:24 del líder, que serían 1:04 sin bonificaciones ni incidentes.

Por supuesto, ambos aspectos forman parte de la carrera y no modifican el juicio de la superioridad de Thomas, sino todo lo contrario, demuestran que ha sabido dominar una carrera terriblemente igualada ante dos verdaderas figuras como Froome y Dumoulin.

Pero los números sí permiten situar dónde cimentó el ciclista galés su triunfo y se ve que la primera semana y las bonificaciones fueron buenas aliadas. Tras la etapa de Roubaix, que cerró el primer ciclo del Tour, ya tenía a Froome a 59 segundos (el 40% de la renta total) y a Dumoulin a 1:20 (el 72%). Cifras significativas cuando quedaba toda la montaña, presuntamente el terreno más decisivo, por delante.

Sin incidentes y bonificaciones, Thomas habría ganado igual. Lo que hubiera cambiado es la situación con la que los tres habrían llegado a la crono de Ezpeleta. Pero nada indica que Thomas habría acusado la presión.

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