Tour Francia

Backaert: «Prefiero trabajar en la granja que estar tirado en el sofá»

Schär y Backaert, en la etapa de ayer./AFP
Schär y Backaert, en la etapa de ayer. / AFP

Frederik Backaert, uno de los protagonistas de la fuga del día, ayuda a sus padres en las labores ganaderas y agrarias

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCONANCY.

Frederik Backaert (Wanty) fue uno de los protagonistas de la escapada del día, que se formó nada más salir de Reims y fue neutralizada a falta de 16 kilómetros para Nancy, después de 197 de cabalgada. El belga tiene 29 años y pese a ser corredor de élite sigue trabajando cada tarde en la granja de sus padres en Brakel, la misma ciudad en la que nació el legendario Peter van Petegem. «Para mí, es un hobby», explicó hace dos años en 'Rouleur'. «En lo mental, me sirve para desconectar. En lo físico, es una actividad diferente. Lo prefiero a pasar la tarde tirado en el sofá».

Explicaba antes del Tour que «mi familia sabe que voy a correr y tengo que estar en forma, así que no trabajo todo el día. Pero es un trabajo divertido. Mentalmente, aclaras tu mente. Físicamente, es algo distinto. No lo veo como trabajo, son solo dos pasatiempos. Es bueno poder hacer de tus pasatiempos tu pasión y de tu pasión tu trabajo. Siento que nunca he trabajado un día en mi vida».

Estudió una carrera de tres años en biotecnología. «La mayoría de los ciclistas no van a la universidad: yo tenía eso y la granja. En ese momento, estaba muy ocupado construyendo establos extra, los hicimos nosotros mismos. Así que, entre los 18 y los 21 años, no tuve mucho tiempo para entrenar. Lo hacía sobre todo de noche, durante una hora. Pensé en dejarlo a los 22 años, pero en mi última temporada como sub 23 los establos estaban terminados y pude entrenarme mucho más». Por eso, no pasó a profesionales hasta los 23 años, con el Wanty.

«No lo veo como trabajos, son dos pasatiempos; siento que no he trabajado un día en mi vida»«A la gente le extraña oírlo, pero a nosotros no nos importa el Tour, sino el Tour de Flandes»

Nacido en el corazón de Flandes, Backaert soñaba con ganar el Tour de Flandes, no el maillot amarillo. «No nos importa el Tour. A la gente le sorprende oír eso, pero Peter van Petegem es de Brakel, nuestro ciclista de clásicas más grande, el único, más o menos».

Tampoco le atraía el Tour por «los asuntos de dopaje. Si miras la lista de los últimos 20 años: Ullrich, Armstrong, todos los escándalos con EPO alrededor de 2007... Pensé: dedícate a las clásicas. Para ser honesto, también hubo dopaje en el pasado, pero para carreras largas como el Tour la EPO hace una diferencia mucho mayor que en las carreras de un día. Pero las cosas han cambiado mucho con el pasaporte biológico. La gente ya no se arriesga».

Opina que «el campo me parece muchísimo más duro que practicar cualquier deporte». Entre sus animales favoritos, destaca «las vacas limusinas». Además de dedicar las tardes, cuando sus compañeros descansan en el sofá, a trabajar en la granja, cada mes de octubre, la época de vacaciones de los ciclistas, se dedica en cuerpo y alma al trabajo agrario y ganadero. «Me siento igual de feliz que en el Tour».

Este invierno estuvo a punto de dejar el Wanty. No tenían dinero para renovarle y no le convocaron para la primera concentración del equipo. Pero, todo se resolvió y, siete meses después, está en el Tour.