Ciclismo

Lío en el Movistar por el liderazgo del equipo en el Tour

Landa, Quintana y Valverde, el día antes del inicio del Tour de Francia./REUTERS
Landa, Quintana y Valverde, el día antes del inicio del Tour de Francia. / REUTERS

Landa se siente engañado después de que el director del equipo apostara por Quintana como líder único

J. GÓMEZ PEÑA

Las oportunidades perdidas no vuelven. En 2015, Mikel Landa fue el más fuerte del Giro de Italia, pero acabó tercero tras Alberto Contador y Fabio Aru. Su equipo, entonces el Astana, no confió en él. Le ordenó sacrificarse en favor del italiano Aru, ídolo local. Su director era Giuseppe Martinelli. En abril de este año, durante la Vuelta al País Vasco, el técnico italiano reconoció que se había equivocado, que Landa tenía piernas para haberle ganado aquel Giro a Contador. «A buenas horas», lamentó al corredor alavés. Vendrán más Giros, pero no ese. Perdido. El año pasado, ya en el Sky y en el Tour, Landa corrió amarrado a Froome, a su servicio. Con todo, terminó cuarto y sintió por primera vez que está hecho para la Grande Boucle. Así que decidió cambiar de maillot. Correr libre. Eligió un lugar en el Movistar, que le prometió vestirle de líder. Dos días antes del inicio de esta edición de la ronda gala, Eusebio Unzúe, mánager de la escuadra, aseguró que Landa iba a «tener libertad» y que había tres líderes: «Quintana, Landa y Valverde». Al fin un Tour sin cadenas.

Por eso, el martes sorprendieron la declaraciones de uno de los directores del equipo, José Luis Arrieta, en la web oficial del Tour: «No tenemos tres líderes. El líder es Nairo (Quintana) por su bagaje en esta carrera. Y luego ya decidirá la carretera». A Landa le dolió escucharlo. Se sintió engañado. Ayer, Arrieta negó haber hecho esa afirmación y volvió al discurso inicial, el de las tres bazas. Landa no quiso soplar esa brasa. «Si dice que no lo ha dicho, pues ya está. Todo solucionado». Hablaba serio. Notaba el golpe por dentro. Ya conoce los síntomas tras su paso por el Astana y el Sky. El alavés sobrellevaba el revés: «Bueno, parece que volvemos al guion inicial, al de los tres líderes. Hasta ahora hemos trabajado así y confío en que así sigamos», dijo antes de tomar la salida en Lorient.

Este periódico se puso en contacto con la web oficial del Tour. Confirmaron que Arrieta les había realizado esas declaraciones. El preparador navarro negó haber hablado con ese medio. Aseguró que solo le había llamado un diario deportivo español. «Decimos ahora lo que dijimos el primer día, que tenemos tres corredores con opciones. Hasta que llegue la etapa del domingo (la del pavés) contamos con tres bazas. Ojalá después de ese día sigamos teniéndolas», insistió Arrieta. «No se trata de decir ahora quién es el líder porque de aquí al domingo puede cambiar todo», agregó. El Movistar regresa, oficialmente, a la casilla de salida. Al discurso de las tres balas: Quintana, por su regularidad en esta carrera; Valverde, por su experiencia, y Landa, por su potencial. Tras la quinta etapa, Landa y Valverde aventajan en más de un minuto a Quintana, que está a dos minutos de rivales como Dumoulin. Y queda el pavés, la gran amenaza para las tres cartas del Movistar.

Fuego amigo

No hubo más declaraciones en Lorient. Pero el silencio hablaba. ¿Necesitaba Quintana que alguien le reafirmara como número uno? Arrieta lo hizo. A Landa le sorprendió recibir un dardo así lanzado por uno de sus directores en pleno Tour. Fuego amigo. Podía sospechar que Quintana estaba por encima en la jerarquía, pero no esperaba oírlo. Desde el inicio de su primera temporada en el Movistar ha escuchado frases que no le cuadraban con lo acordado al firmar el contrato. Primero fue Quintana, que le recibió como si fuera un gregario cualificado. Ahora llega esta declaración que Arrieta niega. El ciclismo es un deporte de equipo. No se puede ganar el Tour sin ayuda. Pero solo gana uno. La cohabitación entre líderes ha sido siempre un sembrado de historias para el Tour. Greg Lemond subía su bicicleta a la habitación para que Bernard Hinault, en teoría su compañero, no se la saboteara. La historia del ciclismo está repleta de duelos internos.

Este miércoles, en Lorient, el cuerpo técnico del Movistar trató de bajar el tono. Tregua hasta después del pavés. Que los adoquines de Roubaix decidan entre Landa, Quintana y Valverde. El murciano vive ajeno a la polémica. Hace tiempo que pedalea liberado, feliz. «Cuantas más opciones tengamos en el equipo, mejor. Nairo y Mikel pueden estar entre los mejores de este Tour. Y yo estoy aquí para que gane uno de ellos», indicó Valverde, la voz apaciguadora en el lío interno del Movistar.

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