Metamorfosis colombiana

Tour de Francia

Que un equipo belga confíe en un corredor cafetero, Fernando Gaviria, para capitanear los sprints se sale de los esquemas clásicos del ciclismo

TXOMIN PERURENA

Gaviria figuraba de nuevo en los pronósticos y los cumplió. Si bien Greipel le superó en un momento del sprint, el golpe de riñón del colombiano en los metros finales le sirvió para ganar, de nuevo con Peter Sagan detrás suyo. La irrupción del alemán obligó a Gaviria a adelantar su arrancada. Una vez más, Quick Step hizo un gran trabajo para su velocista. El mérito es de ambos, de quienes le preparan la llegada y del rematador. Sin perder a sus escarabajos, el ciclismo colombiano ha encontrado a un corredor distinto, de características opuestas a las de sus reconocidos escaladores. Que un cafetero capitanee un equipo belga y que tanto sus directores como los compañeros le apoyen con esa fe significa romper moldes y esquemas clásicos de este deporte. De alguna manera, supone una revolución.

Gaviria y Cochise, pistards pero completamente distintos

Gaviria procede de la pista, como Cochise Rodríguez, un compatriota suyo con el que coincidí en mi época de corredor. Pero no era velocistacomo este, sino persecucionista. Son dos estilos opuestos de corredor. Cochise corría en el equipo italiano Salvarini, liderado por Felice Gimondi. En aquella época era costumbre en aquel país agarrarse a los compañeros de equipo. Recuerdo una subida en la que Gimondi pedaleaba por la izquierda y Cochise iba por la derecha. Llevaban tres o cuatro corredores en medio. El capitano le llamaba: «Cochis, Cochis, vicino a me, vicino a me». El colombiano hacía como que no le entendía. «È matto», nos decía Gimondi señalando a su compañero. Loco sí, pero tonto no. Sabía lo que le esperaba, subir el puerto con un corredor agarrado a él. Bitossi era el rey en esa costumbre, desaparecida afortunadamente. Se agarraba a sus compañeros... hasta en los entrenamientos. Doy fe porque lo he visto.

Sorprendentes declaraciones de José Luis Arrieta

Me sorprende que José Luis Arrieta, director del Movistar, haya dicho que el único jefe de filas del equipo para este Tour es Nairo Quintana. Conociendo al navarro, tengo la sensación de que esas palabras han salido de su boca porque alguien las ha puesto allí. Sinceramente, creo que no son de su cosecha. Ellos mismos se encargan de agitar un corral en el que existe el peligro de no reunir suficientes gallinas para tanto gallo. No hubieran sido declaraciones apropiadas antes de comenzar el Tour. Y menos ahora, con Mikel Landa delante de su compañero en la clasificación general. Me parece incorrecto que los corredores deban torear con esto ahora. Al final, la carretera pondrá a cada uno en su sitio. Puede ocurrir incluso antes de la montaña, en la esperada etapa del pavés. Me temo que el domingo más de uno va a perder sus opciones de ganar la carrera. Ojo, porque todos están en el bombo, no solo un Quintana al que perjudica ese recorrido. Por lógica, los rodadores saldrán más beneficiados. Atención también al tiempo. Si llueve...

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