Tour de Francia

Por la mañana no tenía buzo y por la tarde ganó la crono

Dumoulin, con el buzo nuevo confeccionado ayer mismo, traza una curva en Zuraide en la crono de ayer. / AFP
Dumoulin, con el buzo nuevo confeccionado ayer mismo, traza una curva en Zuraide en la crono de ayer. / AFP

Dumoulin se dio cuenta a las diez de que había perdido la ropa de la contrarreloj y la firma Etxeondo le confeccionó una prenda nueva justo a tiempo para poder correr

I. I.

«A las diez y pico de la mañana, estaba desayunando en casa y me llamó mi hijo. 'No te puedes creer lo que pasa. Tenemos un urgencia'». Paco Rodrigo, patrón de la firma Etxeondo, va a escuchar de boca de su hijo Patxi que Tom Dumoulin ha perdido su buzo de contrarreloj y no tiene con qué hacer la etapa de la tarde. «No me lo creí, pensaba que era una broma». Pero no. El equipo no encontraba los buzos (tenía uno de manga larga y otro de manga corta) del campeón del mundo, que en cinco horas salía a correr.

«Está todo el mundo de vacaciones y las máquinas tapadas con telas. Me doy cuenta de que no sé si vamos a llegar a tiempo», explica Rodrigo. «Empecé a llamar a todo el mundo, a uno le saqué de la cama, a otro de la peluquería... No sé cómo, pero a las 14.00 horas Dumoulin tenía el buzo en sus manos en Senpere. Vamos en moto a llevárselo. Llegamos en 45 minutos de Irura a Senpere y se lo entregamos en persona en el autobús del Sunweb. Tardamos unas dos horas en confeccionar la prenda, que además tiene de por sí bastante complicación».

El responsable de Etxeondo explica que «no había tiempo y no estaba seguro de poder terminar, pero pusimos a todo el mundo en marcha. Hubo que hacerlo todo desde el principio, imprimir el papel, cortar tejidos, estampar, coser... Al ser Tom el campeón del mundo lleva una prenda única y ni siquiera valía el modelo habitual del resto de temporada, ya que en el Tour llevan un patrocinador, Samsung, solo para esta carrera. Les surtimos antes del Tour de uno de manga larga y otro de corta -aunque solo había esta crono individual- y la verdad es que no sé qué habrán hecho con ellos, pero el caso es que no estaban. Tom pasó el día muy nervioso».

«Muchas, muchas gracias»

A las dos y cuarto, cuando Patxi Rodrigo entregó el buzo nuevo a Dumoulin, el holandés llamó por teléfono al máximo responsable de la firma guipuzcoana. «Me dijo, gracias, gracias, gracias no sé cuántas veces». También le dijo a Patxi Rodrigo: «Me habéis salvado la vida».

Dumoulin tuvo suerte de que la crono fuera en Ezpeleta y la casa que le viste esté en Irura. En otras circunstancias no habría sido posible una maniobra así. El holandés dio las gracias a Extxeondo en meta y se felicitó de que «la etapa haya sido en su casa vasca, porque si no habríamos tenido un grave problema. Estoy feliz por poder dedicarles la victoria».

Desde luego, si un guionista hubiera diseñado una campaña publicitaria no habría conseguido una historia así, rematada con una victoria in extremis.

 

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