Ciclismo

Julio Jiménez: «¿Si el ciclismo antiguo era mejor que el de ahora? A mí me entusiasma Mikel Landa»

Julio Jiménez, en Beasain./MIKEL FRAILE
Julio Jiménez, en Beasain. / MIKEL FRAILE

El 'Relojero de Ávila' se mantiene en plena forma a sus 83 años y espera con emoción el inicio del Tour, donde ganó cinco etapas en los años 60

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Julio Jiménez (Ávila, 1934) fue un escalador de leyenda. Ganó cinco etapas del Tour de Francia entre 1964 y 1966, donde compitió contra gigantes como Jacques Anquetil y Eddy Merckx. Recuerda aquellos días como si fueran hoy, pero sin atisbo de nostalgia. Hace poco visitó Beasain y estuvo con su gran amigo Txomin Perurena. Está al día y apuesta por uno a quien intuye de su misma estirpe de escaladores de genio: Mikel Landa.

Nació
en Ávila el 28 de octubre de 1934.
Victorias como profesional
44.
Etapas en el Tour
Cinco. Dos en 1964, dos en 1965 y una en 1966.
En las otras grandes
Vencedor de cuatro etapas del Giro de Italia y de tres de la Vuelta a España.
Equipos
Catigena (1961), Faema (1962-63), Kas (1964-65), Ford (1966), Bic (1967-68) y Heliolona (1969).

- ¿Por qué le llamaban el 'Relojero de Ávila'?

- Porque un primo mío era relojero y yo empecé a trabajar con él. Cuando me inicié en el ciclismo no tenía ni bicicleta, tenía que alquilarla por horas los fines de semana. Eran de paseo, pero con eso andaba.

«Cuando empecé en el ciclismo no tenía bicicleta, la alquilaba por horas los fines de semana»

«Estoy orgulloso de haber competido con los mejores de la historia, como Merckx y Anquetil»

- ¿Recuerda su primera bici?

- Una GAC de paseo con frenos de varilla. Pero tenía la ilusión de la bicicleta, soñaba con los campeones de entonces.

- Ahora el ciclismo es otra cosa. ¿Era mejor antes?

- ¿Si el ciclismo antiguo era mejor que el de ahora? No, no. A mí, por ejemplo, me entusiasma Mikel Landa por su forma de correr, al ataque en los puertos. Como me gustaba hacer a mí. A ver si es la próxima figura del ciclismo, me encantaría. Me pongo delante de la tele para verle a él. Pero lo más importante no ha cambiado...

- Diga, diga.

- El ciclismo, antes y ahora, es un deporte de sacrificio. Ahora hay mejores medios y material, pero en el fondo es lo mismo. Mi primera carrera fue una vuelta a la muralla de Ávila. Para ese día me dejaron una bici mejor, una Orbea o una BH, no me acuerdo. Ahí conocí a Bahamontes. Mi afición siguió, pero también continué en el trabajo. Solía ir a Madrid en bici a por piezas para la relojería. Era una paliza, pero salió rentable.

- ¿Por qué?

- Porque allí conocí la empresa de bicicletas Otero, en la calle Segovia, que hacía bicis a medida, más o menos. Les debió de caer bien aquel novato que era yo y empecé a salir a Segovia y Salamanca en tren. Si no ganabas, no tenías dinero para el viaje de vuelta y el tramo que faltase, qué se yo, desde Valladolid o desde Medina del Campo, en bici de nuevo. Pero seguías y seguías y cada día te gustaba más. Esa ilusión no la perdí nunca.

- Se le daba bien, claro.

- Mi primera victoria fue un Trofeo Iberdrola en Zamora, con profesionales. Ibas a la casa de bicicletas de la ciudad o el pueblo de la carrera y te dejaban un maillot con su publicidad. Si ganabas, te daban 100 pesetas y si quedabas segundo, 50. Y así pasaron los años. En Ávila ganaba todas las carreras. Tenía que salir fuera para mejorar.

- Y conoció Euskadi.

- Había que venir al País Vasco y me decidí a presentarme en la Subida a Arrate. Había unos gallegos en Eibar que le hablaron al organizador y me dejó salir. Por entonces se funcionaba así, no había equipos. Luego fui a donde los de la Bicicleta Eibarresa y les comenté que ya había hecho la Subida a Arrate. Como yo, había muchos chavales. El organizador hacía equipos con los ciclistas sueltos. Me dijo que Lambretta iba a sacar equipo, me dio el maillot y me inscribió. Era 1961. Gané la primera etapa, una cronoescalada. No me lo esperaba porque corrían Loroño y varios extranjeros. Logré el maillot azul, ni me lo creía. Me duró tres días. Me felicitó Dalmacio Langarica.

- ¿Cómo se convirtió ya en un ciclista profesional?

- En ese mismo 1961 la Federación Española me llevó a la Vuelta a Colombia y gané cuatro etapas. Al regreso, me fui a la Volta a Cataluña gracias a un amigo camionero que me llevó. Gané una etapa en Puigcerdá, ante todas las figuras. Me equivoqué y firmé con el Faema. Perdí dos años sin ir al Tour. En cuanto pude, me fui al Kas.

- Como ahora, el Tour era la carrera más grande.

- Desde luego. Debuté en 1964 y gané la etapa del Puy de Dome, la de la famosa foto de Anquetil y Poulidor hombro con hombro. La gente cree que se estaban jugando la carrera, pero yo iba por delante. Aquel año Bahamontes no ganó el Tour por egoísta, el día del Aubisque y del Tourmalet. Si me llega a esperar, gana el Tour, pero quedaban 60 kilómetros de llano y se fundió.

- Anquetil era un gigante.

- Dentro y fuera de la carretera. Un caballero. En un Giro me vestí de rosa y lo tuve once días. Anquetil me decía que a ver cuándo le cedía el maillot y yo, que me daba pena, que me dejase un día más.

- Ha corrido con los mejores. ¿Quién ha sido el mejor?

- Eddy Merckx. Hacía lo que quería. Tenía una fuerza y una potencia descomunales. Estoy orgulloso de haber corrido contra los mejores de la historia y haber podido ponerles las cosas difíciles en ocasiones. Anquetil también era extraordinario, le guardo la máxima admiración. Recuerdo cómo tras ganar un Dauphiné cogió un avión y esa misma madrugada salió en la Burdeos-París... Y también la ganó.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos