Tour de Francia

Lo más importante en Gales

Dumoulin, Thomas y Froome, un brillante podio para la edición 105 del Tour. / AFP
Dumoulin, Thomas y Froome, un brillante podio para la edición 105 del Tour. / AFP

Geraint Thomas confirma su triunfo en el Tour y prolonga la saga que el Sky comenzó en 2012 con Wiggins |

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

¿Qué hay más importante en Gales que ser jugador de rugby? No hay nada mejor que ser jugador de rugby, puede parecer una exageración, pero allá, en el país de las minas no hay nada más importante. O sí. Cantante. Cantante, sí. Siempre que hablemos de Tom Jones, el 'Tigre de Gales'. Autobuses se llenan por docenas para oírle cantar en el Royal Albert House. ¿Qué puede ser más importante que eso? ¿Ministro de economía? ¿Mayordomo de la reina? Desde ayer, quizás, ganador del Tour de Francia.

Geraint Thomas subió a lo más alto del podio de París envuelto en la bandera del País de Gales, con el dragón. A la hora de los honores oficiales no sonó la 'Tierra de mis padres' -el himno que hace vibrar a los aficionados al rugby cada vez que juega su selección- sino el 'Dios salve a la Reina'.

El ganador de la 105 edición del Tour es un producto perfecto de la factoría británica de ciclismo, cuyo padre intelectual es Dave Brailsford, el visionario que creó el equipo Sky en 2009 para ganar el Tour de Francia en cinco años con un súbdito de Su Majestad. Thomas ya estaba ahí.

Había debutado en el Tour de Francia en 2007, junto a Chris Froome, en el Barloworld, una especie de buque de cabotaje del ciclismo bajo bandera de conveniencia sudafricana amarrado en un puerto británico por motivos fiscales y capitaneado por italianos. Thomas era el talento emergente de aquello. Tenía 21 años y un potencial enorme. Los viejos gregarios italianos de aquel equipo de aluvión, como Cheula y Longo Borghini, enseguida detectaron con su olfato de viejos lobos de mar que el chaval era bueno.

Venía de la academia británica de ciclismo en la pista, donde estaba a las órdenes de Dave Brailsford desde 2005. Ayer brindó con él por la victoria desde la bici. El gurú del Sky se sentaba en el asiento del copiloto del primer coche del equipo. Ese mismo año le tuvieron que extirpar el bazo a consecuencia de una caída, lo que no le impidió seguir en el ciclismo e ir colocándose como 'stagiaire' en formaciones como Wiesenhof y Saunier Duval, antes de fichar en 2007 con el Barloworld.

Los viejos domésticos italianos no tenían mala vista: ese mismo año fue campeón del mundo en pista por primera vez (repetiría en 2008 y 2012) y un año más tarde, en 2008, logró su primer oro olímpico. En 2012 repitió. En los tres primeros títulos compartió equipo de persecución con Bradley Wiggins, el hombre que dio el primer Tour al Sky en 2012.

Braislford planteó el sueño insensato de ganar en París en cinco años y lo hicieron en tres con el inglés, un triunfo decisivo en la trayectoria del equipo, porque Wiggins es un inglés de los pies a la cabeza y una celebridad en su país. Su figura puso el ciclismo en la primera línea del escaparate y vino a justificar la millonaria inversión de la firma Sky.

El sucesor

Después de Wiggins vino Froome con sus cuatro Tours, pero el relevo es Thomas. Froome vino de ninguna parte (de Kenia, vía la academia de la UCI en Suiza), pero Thomas ha atravesado el mismo proceso que Wiggins para ganar el Tour.

Ambos representan el ciclismo del Sky, basado en los datos. En ambos, el punto de partida es brillante, porque son talentos naturales absolutos. Nadie es campeón del mundo y olímpico por casualidad. A partir de ahí, interviene el método. No importa el terreno, el Sky es capaz de sacar el máximo partido a los vatios en cualquier circunstancia. Thomas, como Wiggins, moldeó su organismo para asaltar el Tour y lo ha terminado logrando.

La evolución del galés es coherente. Hay ciclistas que dicen que van a ganar el Tour sin haberse anotado una vuelta de una semana. Thomas ha ganado las mejores carreras por etapas del calendario: París-Niza (2016) y Dauphiné (2018). Wiggins también las había ganado antes de su primer Tour (Dauphiné, dos veces, y también se habí a adjudicado Romandía). Un patrón académico, metódico, que se repite.

Thomas es un muy buen ganador del Tour. Solo genera una duda: ¿ha conseguido el objetivo de su vida y se da por satisfecho o regresará en 2019 a por más?

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