TOUR FRANCIA

Groenewegen resuelve un largo paseo

Groenewegen dedicó este gesto a sus críticos en Holanda. / AFP
Groenewegen dedicó este gesto a sus críticos en Holanda. / AFP

Sagan admite que «fue una etapa aburrida bajo el sol, tuve tiempo de hablar con todos en el pelotón» |

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

«Fue una etapa aburrida, pero estaba bien tener un día sin estrés, bajo el sol, sin viento. Tuve tiempo de hablar con todos en el pelotón». Peter Sagan (Bora) estuvo simpático en la llegada de Chartres, a donde después de tanta charla parece que llegó sin fuerzas. «No tenía las piernas para ser el primero o el segundo, y el tercero es mejor que el cuarto», explicó.

Sagan está tranquilo, feliz. Se le ve relajado y parece haber adoptado bajo su protección a Fernando Gaviria (Quick-Step), uno al que reconoce como un igual. Se ve reflejado en el colombiano, cinco años más joven que él y con el mismo instinto ganador y el mismo gusto por las carreras grandes. Su duelo en los próximos años promete hacer bascular el centro de gravedad del ciclismo de las vueltas por etapas a las clásicas y a los sprints, si es que no lo ha hecho ya, dada la tendencia conservadora de los grandes jefes de las clasificaciones generales.

Pero Gaviria habla poco, así que Sagan habla por los dos. A falta de nada mejor que hacer durante todo el día -el pelotón tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no neutralizar la fuga- se dedicó a conversar con sus colegas, a pulsar el estado de ánimo del pelotón, del que es la máxima autoridad con su maillot arco iris. Sagan, como buen ciclista, como todas las personas con vida errante, habla todos los idiomas, así que se entiende con cualquiera. Tiempo tuvo de sobra.

En unas cuatro horas, se va de Fougères a Chartres en tren. Los organizadores del Tour prefirieron que el trayecto se hiciera en bicicleta y los ciclistas, gente sufrida pero no tonta, se lo tomaron como lo que era: un traslado y no una etapa. Corrieron los últimos 15 kilómetros y ganó Dylan Groenewegen (Lotto-Jumbo), que batió a la pareja de moda. El holandés pasó a Gaviria como una flecha y Sagan lo vio todo desde un poco más atrás.

Su tercer puesto de ayer significa que el eslovaco no se ha bajado del top 10 en todo lo que va de Tour. Ha ganado dos etapas, ha sido dos veces segundo, una tercero, una séptimo (en la crono por equipos) y una octavo (en el Muro de Bretaña).

Su estadística en el Tour es brutal. En las 112 etapas en línea que ha disputado, ha logrado 40 podios: 10 victorias, 20 segundos puestos y 10 terceros. Sus mejores años fueron 2016 (tres victorias, ocho podios) y 2012 (tres victorias, siete podios). Ahora lleva dos victorias y cinco podios, por lo que puede mejorar sus propias marcas.

Relevo generacional

Groenewegen confirmó las expectativas con las que llegaba al Tour. Había explotado esta temporada. Se sabía que era bueno, pero le faltaba el último paso y en este 2018 se ha instalado en la élite del sprint, confirmando que la velocidad está inmersa en un relevo generacional, siendo generosos con los veteranos. Siendo estrictos, el relevo ya está hecho.

Mark Cavendish (Dimension Data) llegó al Tour para atacar el récord de etapas ganadas por Eddy Merckx. El 'Caníbal' sumó 34. El de la Isla de Man lleva 30. Le cuesta entrar entre los diez primeros en los sprints. Groenewegen tiene 25 años y Gaviria, 23. Hodeg y Jakobsen, que no están en el Tour, 21.

El holandés ya ganó el año pasado en los Campos Elíseos el sprint más prestigioso del Tour, y la de ayer es su décima victoria de la temporada, la tercera de alto standing. Antes venció en la Kuurne-Bruselas-Kuurne y en una etapa de la París-Niza.

La jornada fue tediosa -las retransmisiones íntegras de estas etapas por televisión son contraproducentes- y el único sobresalto fue un intento de abanicos lanzado por AG2R y Trek, que no llegó a prosperar. Solo pilló desprevenido a Dan Martin (UAE) y poca cosa.

La etapa sirvió también para que Lawson Craddock (Education First) no llegase el último. Adelantó a Olivier Le Gac (Groupama). Días como el de ayer son un bálsamo para el americano, que sigue recuperándose de la tremenda caída de la primera etapa. Seguramente, Sagan tuvo un rato para charlar con él durante el paseo... aunque la media superó los 40 por hora.

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