Tour de Francia

Gracias al señor Williams

Geraint Thomas saluda desde lo alto del podio de París, flanqueado por Tom Dumoulin y Chris Froome. El galés culminó el domingo la obra maestra de su carrera. / AFP
Geraint Thomas saluda desde lo alto del podio de París, flanqueado por Tom Dumoulin y Chris Froome. El galés culminó el domingo la obra maestra de su carrera. / AFP

Geraint Thomas se hizo ciclista porque el entrenador de rugby de su colegio no le reclutó | La carrera del ganador del Tour ha estado marcada por unas condiciones sin límites y una ambición moderada

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO SAN SEBASTIÁN.

Geraint Thomas (Sky) estudió en una escuela de campeones, la Whitchurch High School de Gales. De campeones de rugby y de fútbol. Por allí pasaron Gareth Bale y Sam Warburton, capitán de la selección galesa que ganó invicta el Seis Naciones en 2012 y dos veces capitán de los Lions. Thomas, gran aficionado al deporte del balón oval, no aprovechó sin embargo el prestigio de su escuela para intentar hacer carrera en el rugby.

En sus memorias, el ganador del Tour de Francia explicó por qué: «Agradezco al señor Williams que no me hiciera jugar con el equipo de rugby». El señor Williams era el responsable del rugby de este centro del norte de Cardiff y el domingo recordaba la anécdota en 'The Observer': «Yo nunca tuve la intención de elegirlo y él tampoco tuvo intención de jugar».

Así, gracias al ojo del señor Williams para detectar talentos para el rugby, Thomas pudo dedicarse al ciclismo. «Empecé en esto por el Tour. Recuerdo ir corriendo a casa desde el colegio para ver la carrera y siempre soñé con participar. Eso sucedió hace once años, en 2007. Ahora tengo el maillot amarillo. Es increíble, un sueño cumplido».

Alejado del rugby, cayó en la academia del British Cycling en el velódromo de Mánchester, gestionada por el entrenador Rod Ellingworth. Pronto sobresalieron sus condiciones sin límites y una personalidad afable, sin la ambición salvaje de su compañero por entonces Mark Cavendish. O la de Bradley Wiggins. Thomas era otra cosa.

Aquella escuela de pista fue (y sigue siendo) una fábrica de campeones. El golpe de pedal de los velódromos servía para preparar también las mejores pruebas de carretera. Thomas ganó la Kuurne-Bruselas-Kuurne y la París-Roubaix de juveniles.

En una de esas incursiones por Europa, cuenta Ellington en sus memorias 'Chasing Rainbows' (escritas con el periodista William Fotheringham), Thomas sufrió una caída y aterrizó con las palmas de las manos, que se desgarró por completo. Al día siguiente bajó a desayunar convencido de que tenía que abandonar, hasta que el entrenador le dijo que se pedalea con las piernas, no con las manos.

De todos los ganadores del Tour, solo le costó más años alzarse con la victoria a Zoetemelk, que tardó diez

De la escuela donde estudió en Cardiff salieron Gareth Bale y la estrella del rugby Sam Warburton

En otra ocasión, Ellington cuenta que en la charla previa a una carrera habló a los chicos de que había un rival tan fuerte que la única solución para impedir su victoria es que alguien se presentase voluntario para tirarse delante de él y hacerle caer. Geraint Thomas levantó la mano, para que el entrenador le dijese que 'era una broma, chaval'.

Todas esas anécdotas van retratando al ganador del Tour. Un buen tipo que sin el gusto por la confrontación de los grandes egos y grandes ambiciones, ha ido construyendo a lo largo de los años un palmarés importante. Porque si bien ha dedicado su trayectoria al trabajo en el Sky para los compañeros desde 2009, ha ganado carreras de máximo nivel como Dauphiné (2018), París-Niza (2016), Tour de los Alpes (2017), Vuelta al Algarve (2015 y 2016), E3 Harelbeke (2015)...

Thomas es el paradigma del sistema Sky, convencido de que lo importante son las condiciones innatas, que lo demás se entrena. Que si alguien mueve vatios en un velódromo los mueve también en un puerto. Y como Thomas es dueño de unas condiciones fabulosas, sus triunfos en las mejores citas de la pista (Mundiales y Juegos Olímpicos) podían trasladarse a la mejor prueba de carretera (el Tour).

Al noveno Tour

Geraint Thomas tiene 32 años y no es el ganador más veterano del Tour -Firmin Lambot lo hizo con 36 en la edición de 1919- pero sí el segundo que más tiempo ha tardado en ganar desde su debut. Lo ha hecho en su novena participación. Solo a Joop Zoetemelk le costó más. Cuando ganó en 1980 lo hizo en su décima presencia, después de haber lidiado con gigantes como Eddy Merckx y Bernard Hinault.

La trascendencia de su victoria en París ya la empezó a sentir ayer Thomas, con los recibimientos y entrevistas en Gales. El sur del país, donde se encuentra su Cardiff natal, ya respiraba cierto aire ciclista con los éxitos de Nicole Cooke y Becky James. En los últimos años hay movimiento de jóvenes a los velódromos de Cardiff y Newport, y este año se ha creado un equipo galés sub 23 para disputar los Juegos de la Commonwealth.

Thomas aún no ha descendido de la nube y ya ha adelantado que le costará. «No me esperen en la Vuelta a España», ha dicho. Fiel a su estilo, piensa tomarse dos semanas de vacaciones, sin tocar la bici, al lado de su esposa, embarazada.

No conviene olvidar el régimen de vida que exige prepararse para intentar ganar una gran vuelta, a nivel de concentraciones en altura, entrenamientos que rozan la crueldad y un régimen alimenticio imposible. Thomas, que se declara partidario de tomarse un par de cervezas de vez en cuando, coquetea con la idea de volver al mundo de las clásicas de un día. Y hacer como hizo Bradley Wiggins, que ganó el Tour y nunca volvió a correrlo.

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