¿Y si gana Buchmann?

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Los 44 segundos que separan al segundo clasificado, Egan Bernal, del sexto, Emanuel Buchmann, definen cómo está siendo el Tour. Solo Alaphilippe, con su minuto y medio sobre el colombiano, puede permitirse gestionar mínimamente su ventaja, como hizo ayer en el kilómetro final del Galibier, consciente de que enlazaría en la bajada. Para el resto no hay margen. Cualquiera puede ganar, todos se ven en el podio.

El sexto de esa clasificación es Buchmann. ¿Y si gana él? El alemán pasaba por ser un buen corredor, de esos que andan mucho pero no llaman la atención por casi nada. Un buen escalador. Hasta el 12 de abril, el día que estrenó su palmarés en el World Tour. Lo hizo en Arrate, en la penúltima etapa de la Itzulia, con una maniobra táctica excelente suya y del Bora. Hasta ese día en Eibar, Buchmann solo había ganado el Campeonato de Alemania de 2017 y una etapa de Mallorca este año.

Tirando de hemeroteca, se comprobó que había sido cuarto en la Itzulia de 2018 tras Primoz Roglic, Ion Izagirre y Mikel Landa. Es decir, no era un cualquiera. Parecía que tenía ganada la Itzulia, pero se desmoronó en Azurki, que es duro (6,4 kilómetros al 6,8% de media) pero no es el Iseran, ni Tignes, ni Val Thorens, los gigantes que le quedan a este Tour.

Hasta el momento, Buchmann ha sido el ciclista que menos se ha dejado ver de entre los de cabeza. No se ha contagiado del ciclismo de ataque que ha marcado la carrera y ha sido muy conservador. Podría acabar en el podio sin haberse movido.

El público del Tour suspira por un triunfo de Alaphilippe, que haría pasar a la historia a esta edición. El número uno del mundo va a vender cara su derrota. Ayer se sujetó muy bien en el Galibier y solo cedió al final del puerto. Está muy al límite, pero quién no. Las dos etapas que quedan pueden resultar terribles. El desgaste es brutal y el recorrido, durísimo. Todo está abierto. Nadie puede estar seguro de nada.