Ciclismo

Froome ha inspeccionado la crono de Ezpeleta y ayer subió el inédito Portet

Chris Froome, ayer en la subida al Col du Portet. / AFP
Chris Froome, ayer en la subida al Col du Portet. / AFP

El cuádruple ganador del Tour recorrió la etapa de Iparralde el fin de semana y estos días se entrena en los Pirineos

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO SAN SEBASTIÁN.

Como antes hicieron Richie Porte (BMC) y Primoz Roglic (Lotto-Jumbo), entre otros, Chris Froome se ha acercado a Euskadi para inspeccionar la última contrarreloj del Tour, que unirá Senpere con Ezpeleta. El líder del Sky recorrió el trazado en compañía de Geraint Thomas, Michal Kwiatkowski y Wout Poels. Les arropó el director Nicolas Portal.

Con esta guarda pretoriana, Froome se encuentra estos días recorriendo las etapas de los Pirineos, que serán claves en el Tour, que comienza el 7 de julio en la Vendée. Ayer subieron el inédito Col de Portet, un puerto de 17 kilómetros al 7,9% de desnivel medio que el director de la carrera, Christian Prudhome, bautizó como el nuevo Tourmalet. No faltó la anécdota, ya que los ciclistas del Sky se encontraron con una cuadrilla de operarios que estaba asfaltando la subida para ponerla en condiciones para el Tour. Tuvieron que bajarse de la bici y hacer unos metros por la cuneta a pie para no estropear el trabajo.

No habrá problemas para que la carrera transite por ahí. Más dificultades hay en el Aubisque, en la última etapa de montaña del Tour. Las lluvias han provocado importantes desprendimientos en la bajada desde la cima del Aubisque hacia Gourette y la carretera, a día de hoy, está intransitable y cerrada al tráfico. Si la carrera se disputase en breve sería imposible reparar el destrozo. Quedan casi tres semanas para la salida y tres más hasta que se corra la 18ª etapa, el 27 de julio.

Froome ya conoce, por tanto, el recorrido de la crono de Iparralde, que podría decidir el Tour. Su perfil le favorece, puesto que es ideal para los grandes de la general, con un primer tramo en el que ir muy rápido y un final más enrevesado, pero ideal para que los más fuertes puedan aprovechar su potencia. La subida a Pinodieta tampoco debe resultar problemática para un líder sólido. Tras la crono de Ezpeleta solo quedará la etapa de París.

Antes, en los Pirineos se disputarán cuatro etapas de alta montaña.