Faites attention, Eddy Merckx arrive

El Tour sale el sábado desde Bruselas, la ciudad del más grande de la historia, al que rinde homenaje

Eddy Merckx, con un arco formado por bicicletas, en Bruselas./LTB
Eddy Merckx, con un arco formado por bicicletas, en Bruselas. / LTB
Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

El Tour de Francia sale el sábado de Bruselas. Será la undécima ocasión en que visite la capital belga y la segunda, después de 1958, que arranque en la ciudad de su mito más indiscutible: Eddy Merckx. Nacido en Meensel-Kiezegem hace 74 años, siempre se consideró bruselense, donde vive desde niño. El Tour no ha querido dejar pasar la conmemoración de los 50 años del primero de sus cinco triunfos en París para visitar en su casa al 'Caníbal', el mejor ciclista de todos los tiempos.

Aquel triunfo de 1969 sigue siendo uno de los momentos estelares de la historia del ciclismo. Y su cabalgada en solitario por los Pirineos, plena de furia, uno de los puntos culminantes de su carrera, desbordante de hitos irrepetibles. Merckx, que mantiene un aspecto físico excelente, aún cuenta con mucho gusto los detalles de aquella victoria, en el Tour de su debut, con 24 años. Tras un primer sector que ganó Marino Basso, Merckx se vistió de amarillo esa misma tarde en la contrarreloj por equipos, con meta precisamente en Bruselas.

Dos semanas después llegó su exhibición en los Pirineos -«una absoluta locura», según él mismo- y triunfo final en el velódromo de la Cipale, en el bosque de Vincennes, en París, la víspera de la fiesta nacional belga: «Nos recibió el rey Balduino y después hubo una ceremonia en el ayuntamiento. La Grand-Place estaba hasta arriba de gente. No me esperaba una ovación así. Fue increíble. Me di cuenta de que había ganado el Tour de Francia, que era un sueño de la infancia. Desde luego, no fue un día como otro cualquiera». Bélgica llevaba treinta años esperando a que un belga ganase el Tour, desde que lo lograra Sylvère Maes, en 1939.

Merckx corría en aquella época en el equipo Faema, una marca milanesa de máquinas de café. Las siglas significaban Fabbrica Apparecchiature Elettro Meccaniche e Affini, pero en el mundo del ciclismo se le dio otro significado: Faites Attention Eddy Merckx Arrive. Cuidado, llega Eddy Merckx.

Vuelve el Tour a Bélgica, que ya casi ni se molesta en buscarle un sucesor al 'Caníbal', al contrario de lo que sucede en Francia, desesperada por encontrar al nuevo Hinault desde 1985, cuando ganó su quinto Tour. Desde el último de Merckx en 1974, solo otro belga ha ganado en París: Lucien Van Impe, y lo hizo en 1976. Hace 43 años. El ciclismo belga, en cambio, sigue siendo uno de los mejores del mundo, con su gusto exquisito y su soberbia categoría para las clásicas. La eclosión del fenómeno Remco Evenepoel (Deceuninck), que ha pasado de juveniles a profesionales y ya ha ganado una carrera, ha reavivado en parte esa ilusión por ganar el Tour en Bélgica. El ciclismo es una religión, sobre todo en Flandes, y no se dejan seducir tan fácilmente por el brillo del maillot amarillo. Allí, ganar una buena clásica no es menos que triunfar en París.

Quizá por eso, el Tour no ha querido dejar pasar la oportunidad de -ya que acude a Bélgica a honrar a Merckx- homenajear a las grandes clásicas. En la etapa del sábado, los ciclistas subirán los muros de Grammont (Geraardsbergen) y Bosberg, del Tour de Flandes, y recorrerán parte del trazado de la Flecha Brabanzona antes de buscar la meta en el Parc Royal de Bruselas.

El ganador de la primera etapa vestirá el maillot amarillo con la figura de Merckx y el líder tras la segunda jornada, otro con el Atomium. En esta edición se cumplen cien años de la instauración del maillot amarillo, y cada uno de los 21 que se entreguen hasta el 28 de julio será único, con motivos grabados que van de las grandes figuras de la historia de la carrera a monumentos de Francia.

El Tour ya está aquí de nuevo -cumple su edición número 106- y todo el mundo del ciclismo queda en barbecho. No hay apenas carreras y las que quedan son auténticos actos heroicos, como la Clásica de Ordizia, que el día 25 cumplirá 96 ediciones y tiene a gala ser la segunda carrera en el mundo detrás del Tour de Flandes que más años lleva celebrándose sin interrupción: este año, 82.

Bruselas, la capital de Europa, ya está preparada para acoger la salida del Tour. Se respira ciclismo en sus calles, decoradas para la ocasión. Todo, para mayor gloria del más grande de todos los tiempos. Cuidado, llega Eddy Merckx.