Al desayuno invita Griezmann

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

La etapa de hoy sale de Macon, así que al desayuno invita Antoine Griezmann. El exfutbolista de la Real no cortará la cinta junto al alcalde, porque está en Barcelona, pero podría estirarse y sacar un cafecito a los componentes de la caravana del Tour. Para el aficionado al ciclismo, las cifras de su fichaje por el Barcelona resultan chocantes incluso en mitad del Tour, la carrera más grande del mundo.

Solo con lo que se va a llevar la Real, 54 millones de euros, se podría montar un equipo con los mejores corredores del mundo. El global de la operación, 120 millones de traspaso, 105 millones netos de sueldo para el futbolista en cinco años, sitúan bastante bien la dimensión que tiene el fútbol respecto al ciclismo. El mejor equipo del mundo, el Ineos, maneja un presupuesto de unos 40 millones de euros al año, menos que los recién ascendidos a Primera Osasuna, Mallorca y Granada.

Hay equipos con problemas en el World Tour, como el Katusha, a pesar de que es la categoría que da visibilidad a las marcas. En los siguientes escalones, la pelea de los equipos es aún más complicada.

El Tour de Francia es el gran espectáculo anual del ciclismo, pero no es el ciclismo. Las grandes organizaciones están ampliando su radio de acción y fuera de su órbita hace bastante frío. La citas del World Tour, como la Vuelta al País Vasco y la Clásica de San Sebastián, son un verdadero lujo, siempre con las grandes figuras en liza. Pero es un lujo deportivo. Por detrás, no es oro todo lo que reluce. Sacar adelante estas carreras cuesta una barbaridad y reunir los apoyos necesarios es un reto peliagudo.

No tiene sentido lamentarse por las diferencias con el fútbol. La comparación no es posible. Son planetas distintos. De hecho, el fútbol profesional de primer nivel no se puede comparar con nada. Es una realidad aparte, no es que sea un planeta distinto, es otro universo. Macon vibrará hoy. Pero con el Tour.