Cabalgadas épicas

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

No fue una gran etapa. El encuentro con los Pirineos, de hecho, fue decepcionante, aunque no resultó una sorpresa. Lo había anunciado la víspera Geraint Thomas. «No espero gran cosa», dijo el dorsal 1. Confirmó el pronóstico Landa: «Atacaré, pero con cabeza». O sea, todavía no.

Con la igualdad que hay en el máximo nivel, no es posible atacar todos los días. Solo el más fuerte es capaz. Con lo cual, la carrera sería más aburrida. No es eso en lo que están pensado los aficionados que se quejan de que no ataca nadie.

Lo que piden es que la gente que va con tiempo perdido se lance a la aventura. Pero la realidad es tozuda. La última gran remontada épica del ciclismo fue la de Chris Froome en el Giro de 2018 en La Finestre. Para encontrar precedentes de ataques que ponen patas arriba todo y deciden una gran carrera habría que volver hasta Pantani. De la cabalgada de Pedro Delgado para ganarle la Vuelta a España a Millar han pasado 34 años. Era 1985.

¿Es peor carrera el Tour que el Giro o la Vuelta, mucho más inciertos en su desenlace? El vencedor de la etapa de ayer es el hombre que ganó la última Vuelta. En Francia se mete en escapadas para ganar etapas.

El Tour ha planteado para esta edición una montaña de corte clásico. Con los puertos de toda la vida, huyendo de la moda de los caminos de cabras. Sin duda, estas subidas pueden deparar más etapas como la de ayer. Hay tanto nivel que, si no se rueda al límite, a rueda aguanta una multitud. Ayer, 69. También es verdad que es en estos puertos donde se pueden abrir diferencias, por la velocidad. En los repechos, pese a sus increíbles desniveles, todo se resuelve en pocos segundos.

Faltan unos Pirineos y unos Alpes de verdad, y nadie va a atacar todos los días. Si está bien, como parece, Nairo Quintana, se lo jugará todo a un golpe, como le gusta. Como intentó ganar a Froome en 2013 en Alpe d'Huez, y casi consigue. Todo eso, si no es Thomas el que decide pasar al ataque. Eso puede cambiarlo todo.