Ciclismo

Rohan Dennis, el triunfo de un súper especialista

Rohan Dennis muestra su medalla de oro enfundado en el maillot arco iris. / AFP
Rohan Dennis muestra su medalla de oro enfundado en el maillot arco iris. / AFP

El australiano se proclama campeón del mundo contrarreloj tras arrollar a Dumoulin y Campenaerts

IÑAKI IZQUIERDO SAN SEBASTIÁN.

Un exciclista profesional guipuzcoano se preguntaba ayer en voz alta dónde está Rohan Dennis el resto del año. Cómo es posible que un corredor capaz de hacer una contrarreloj como la que ayer le dio el título mundial en Innsbruck solo aparezca en esta modalidad y pase totalmente inadvertido en las carreras normales. Si no existieran las contrarreloj, a Dennis no le conocería nadie, decía. Y tenía toda la razón.

El australiano del BMC se pasó la Vuelta a España emboscado en el pelotón, oculto. Ganó la primera etapa, tiró el maillot de líder en la segunda. Ganó la segunda crono, se retiró al día siguiente. Para arrasar en la contrarreloj del Mundial. Y ayer arrasó. La planificación resultó exacta. El ciclismo no es asunto suyo.

Dennis es un súper especialista, se dedica a la contrarreloj y el resto no parece preocuparle, cuando es evidente que atesora condiciones para ser un primer espada. Nadie que ande como anduvo ayer el australiano puede ser otra cosa que un excelente ciclista. A casi 50 kilómetros por hora de media (49,974) con una respetable subida de por medio, el nuevo campeón del mundo no dio ninguna opción al defensor del título, Tom Dumoulin, que salvó la plata por centésimas con Victor Campenaerts.

El holandés, otro gigante contra el crono, llegó a 1:21 y parece condenado al segundo puesto en este 2018: segundo en el Giro, segundo en el Tour (en ambas rondas ganó la crono larga) y segundo en el Mundial contrarreloj. A diferencia de Dennis, si algo tiene Dumoulin es que se mete en todas las peleas y le gusta el ciclismo porque va a las carreras a ganar.

Prueba de la superioridad de Dennis ayer es que dobló a los dos corredores que salieron delante de él. Y no eran dos cualquiera, sino el excampeón de Europa Jonathan Castroviejo (que acabó sexto) y el excampeón del mundo Vasil Kiryienka (noveno). Los corredores salieron de minuto y medio en minuto y medio. Los únicos que no habría sido doblados por Dennis fueron el segundo y el tercero, Dumoulin y Campenaers. Y por poco.

No fueron de la partida Chris Froome, Geraint Thomas ni Primoz Roglic. Todos, grandes contrarrelojistas. Ninguno habría podido ayer con Dennis. Ninguno ha enfocado su carrera a la híper especialización y transitan por todos los caminos del ciclismo.

Pese a esos reparos del exciclista guipuzcoano, hay que reconocer que Dennis hizo una exhibición. Fue un espectáculo verle rodar acoplado a su bici por las largas rectas que rodean Innsbruck, muy cerca de los amenazantes Alpes, muy cerca de las temibles rampas que esperan a la carrera en línea del domingo. Su capacidad para mantener un rodar redondo a más de 50 por hora, su aerodinamismo perfecto, hacen las delicias de los estudiosos.

A los 28 años, podría enfocar su carrera por donde quisiera. Tiene condiciones de sobra, pero nada parece indicar que tenga previsto salirse de su terreno, la lucha individual contra el reloj. Había sido campeón del mundo en pista y en carretera por equipos. Este maillot arco iris es solo suyo.

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