Ciclismo

Se le queda pequeño el 'Everesting'

Reto. Nestor Arana cumple un reto por año y este fin de semana afronta uno mayúsculo. / ANTXON EPELDE/ETXEONDO
Reto. Nestor Arana cumple un reto por año y este fin de semana afronta uno mayúsculo. / ANTXON EPELDE/ETXEONDO

Nestor Arana afronta entre sábado y domingo el reto de subir 51 veces Erlaitz para acumular el mismo desnivel que tiene en Marte el monte Olympus

IÑIGO ARISTIZABAL

Se denomina 'Everesting' al reto ciclista de acumular 8.848 metros de desnivel de una tacada. Para hacerse una idea de lo que hay que subir -y bajar-, etapas duras de las grandes vueltas de los profesionales rondan los 4.000-5.000 metros de desnivel. Pero el 'Everesting' se le ha quedado pequeño a Nestor Arana. Ya lo consiguió en 2016, cuando subió 21 veces y media Erlaitz. Ahora ha elegido el mismo escenario para, entre sábado y domingo, buscar un reto aún mayor.

Cuenta el irundarra que «empezó como una broma cuando decía que en Marte está el monte Olympus con 21.287 metros de altura pero ya estoy en ello. Saldré en la madrugada del viernes al sábado y espero acabarlo el domingo».

Arana reconoce que «sí, es una burrada. Es un reto que da algo de respeto. Bueno... ¡bastante!. Es un puerto corto, pero con una media del 11%». Poner 51 Erlaitz uno detrás de otro supone 385 kilómetros y entre 35 y 40 horas. «La anterior ocasión fueron 150 kilómetros y once horas. Esta vez las cifras son mucho mayores. Me pondré un ritmo más bajo. La idea es subir tranquilo e ir haciendo algunas paradas cada diez ascensiones, más o menos».

El coleccionista de retos

Arana se ha convertido en un coleccionista de retos, aunque asegura que sin pretenderlo. «Nunca tengo la intención de hacer otro reto al año siguiente, aunque sí que ponerte un objetivo te ayuda a salir a andar en bici. Aunque nos encanta, hay días que no te apetece tanto y te ayuda a motivarte».

En 2016 fue el 'Everesting', en 2017 el 'reto 10.000', con otros tantos metros de desnivel en 305 kilómetros subiendo Bales, Peyresourde, Val Louron-Azet, Hourquette d'Ancizan, Tourmalet, Troumouse, Gavarnie, Luz Ardiden y Hautacam, y el año pasado, 540 kilómetros en dieciocho horas pasando por las siete capitales de Euskal Herria.

Los dos últimos retos los hizo con sus amigos Manolo Rodríguez y Javier Corvo pero «esta vez no se atreven», bromea. «Sí estarán en algunas de las subidas y más gente me ha dicho que me acompañará también en algunos momentos. Al final, es un reto que afronto en solitario, pero con el apoyo y el ánimo de mucha gente».

Uno de los problemas a los que deberá enfrentarse es a la oscuridad, aunque ya está más que acostumbrado pues en los últimos años hace casi tantos kilómetros de noche como de día. Explica que «rodar de noche tiene un encanto especial. Ahora ando con mi hijo Oier, que está en el Club Ciclista Irunés, y me gusta ir con ellos los fines de semana, echar una mano. La única manera de seguir andando lo que quiero era hacerlo de noche. Salgo unas horas antes, le ayudo al chaval a prepararse y vamos juntos».

Recaudación para el Irunés

Arana ha querido dar un toque solidario a su desafío, a favor del Club Ciclista Irunés. «Veo lo que cuesta conseguir dinero y hay muchos gastos. Arriba de Erlaitz montaremos una carpa con bebida y comida, incluyendo salmorejo que hará el prestigioso cocinero Iñigo Lavado, donde se podrán realizar donativos. También hemos puesto en marcha una rifa, con premios de las marcas que suelen colaborar conmigo como Etxeondo, Orbea y Polar, y también un estudio de nutrición de Iñaki Etxeberria».

Para la última de esas 51 ascensiones, «si todo va bien y con el horario previsto, quiero que se sumen los chavales del club. Los infantiles podrán subir desde abajo y los alevines por lo menos el último tramo». Arana quiere que la fiesta sea completa.

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