Ciclismo

«No tengo nada para lo que pudo ser»

Andoni Azkarate, antes de entrenarse ayer en Arrasate. / KEPA OLIDEN
Andoni Azkarate, antes de entrenarse ayer en Arrasate. / KEPA OLIDEN

El sub 23 arrasatearra Andoni Azkarate (Grupo Eulen) vuelve a competir, mañana en Irun, tras su aparatosa caída en la carrera de Markina

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

«Si lo pienso bien, no tengo nada para lo que pudo haber sido», señala Andoni Azkarate (Arrasate, 2000) en referencia al «gran susto» que se llevó el pasado día 16, cuando en la carrera de Markina se golpeó «de morros» contra el guardarraíl en la bajada del primer puerto y se quedó colgando, enganchado por el maillot, sobre «un terraplén de unos cuatro metros». Como recuerdo, le quedan dos puntos de sutura en la oreja izquierda, una cicatriz en la barbilla y la enorme marca que le ha dejado el corte propiciado por el quitamiedos -paradójico el nombre de estas barreras 'protectoras' tan temidas por ciclistas y motociclistas-. «Las fotografías impresionan, pero solo se me nota un arañazo y espero que poco a poco se disimule», señala sobre la línea aún rojiza que arranca bajo la oreja izquierda y acaba como una bandolera a la altura del pezón derecho, tras cruzar la yugular.

En esta zona, solo le aplicaron puntos de papel, pero su director en el Grupo Eulen, David Etxebarria, reflexionó en las redes sociales sobre las graves consecuencias que podría haber tenido esa «cuchilla» al borde de la ruta, en el caso de que el corte hubiera sido un pelo más profundo. «Ojalá desaparezcan estas cuchillas de nuestras carreteras».

Sin embargo, apenas dos semanas después de su fuerte caída, el joven del Grupo Eulen -cumplirá 19 años en julio- volverá a ponerse un dorsal. Lo hará en una prueba que mañana (8.55 horas) se hará en centenaria, el Premio San Pedro de Irun. «Supongo que acusaré falta de ritmo, pero tengo ganas de correr».

No lo hace desde el Memorial Sabin Foruria-Campeonato de Euskadi, disputado en Markina-Xemein. No duró ni diez kilómetros en carrera. Acababa de recibir los ánimos de su familia medio kilómetro antes de coronar Ontzugarai-gane, y en el primer kilómetro de la bajada dio trabajo al ángel de la guarda que suele velar por los corredores. «Se cayó uno delante mío en plena curva, le tuve que esquivar por el exterior y me quedé sin curva... Me di de lleno con el quitamiedos. Si hubiera caído primero al suelo, habría amortiguado el impacto contra el quitamiedos. Pero fui derecho».

En ese momento, aturdido por el golpe y colgado del maillot, por su cabeza pasó una película con un final menos feliz que el que tuvo. «Al caerse otro ciclista conmigo, no temí que no me encontraran si me iba al barranco. Pero me dolía todo, sobre todo la clavícula izquierda. Temía que estuviera rota». Enseguida fue sosegado por su director, David Etxebarria, que iba «en el coche dos» de la fila de directores junto a su amigo Roberto Laiseka, así que «enseguida vio todo el panorama. Estuvo conmigo hasta que me metieron en la ambulancia y luego siguió en la carrera. «Hemos ganado el Campeonato de Euskadi», se felicitó el abadiñarra al comprobar que su ciclista no tenía ninguna lesión grave.

Evacuado al hospital de Gernika, Andoni Azkarate recuperó ya la calma. «Cuando me fueron haciendo pruebas y veía que no tenía nada roto, me tranquilicé. También la familia». En casa de los Azkarate -su aita, Iñigo, ha presidido muchos años el club Dorletako Ama TXE- no ganan para sustos, porque su gemelo, Asier, también acabó en el hospital en la Santikutz Proba de Legazpi del 1 de mayo. Cuatro días antes, el propio Andoni recibió puntos de sutura en la rodilla. «Las caídas muchas veces son cuestión de rachas, y espero que esta mala suerte acabe ya».

El golpe de Markina le sobrevino cuando le «estaba cogiendo el punto a la nueva categoría», en la que sobre todo ha notado «la gran velocidad a la que se rueda, mucho más que en juveniles». Estuvo solo «dos días sin tocar la bici. Luego la cogí poco a poco para no perder mucho tono muscular y esta semana ya he entrenado fuerte». Estudiante de un grado superior de mecatrónica, en verano dispone de más tiempo para entrenar. «Este año solo me marco correr donde me diga el equipo y tratar de aprender y progresar para asentarme en el pelotón».