Ciclismo

El peligro del Camino esperaba en la plaza del Obradoiro

Caída. Mikel Azparren es evacuado en camilla en la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela. / LA VOZ DE GALICIA/SANDRA ALONSO
Caída. Mikel Azparren es evacuado en camilla en la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela. / LA VOZ DE GALICIA/SANDRA ALONSO

El donostiarra llega de Roncesvalles a Santiago en 23 horas y 48 minutos y mejora su mejor marca, pero cae tras cruzar la meta y se fractura la clavícula

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Toda hazaña que se precie de serlo necesita un final de impacto. Un giro teatral que ponga la guinda a la historia. Mikel Azparren consiguió cumplir su reto de recorrer todo el Camino de Santiago, 751 kilómetros, en menos de un día. Lo hizo en 23 horas, 48 minutos y 43 segundos, según la medición del GPS. Mejoró su anterior marca, fijada en 24 horas y 15 minutos.

Pero la aventura no terminó ahí, sino un segundo más tarde, cuando tras cruzar la línea de meta en la plaza del Obradoiro acabó en el suelo con una fractura de clavícula tras sufrir un accidente con una persona que trataba de ayudarle y que, desafortunadamente, le hizo caer.

Entre lo inoportuno de la acción y la lógica falta de reflejos del ciclista después de 24 horas de esfuerzo, el resultado fue esa caída. El donostiarra fue evacuado a un hospital de Santiago, le pusieron el brazo en cabestrillo y hoy regresará a casa, donde se realizará más pruebas antes de decidir si se opera o no.

A la segunda

Final rocambolesco para una empresa que comenzó hace una semana, y que tuvo que abandonar al llegar a Logroño, fundido físicamente. Pero no se rindió y el sábado retomó el intento. Salió a mediodía en Roncesvalles y acabó ayer poco antes de las doce tras recorrer en su integridad el Camino Francés.

Azparren, de 47 años, se tomaba el desenlace del reto con humor. «Qué le vamos a hacer. Tiene mérito acabar así después de pasar un día entero sobre la bici, pero son cosas que pasan. El hombre me quería ayudar, pero acabé en el suelo con toda la parte derecha del cuerpo bloqueada, además de lo de la clavícula».

Estaba entero a pesar de la paliza. «Me he sorprendido a mí mismo. Creo que la clave ha sido la hidratación. He bebido un bidón (medio litro) cada veinte minutos y cada cuatro bidones, uno de suero fisiológico. La alimentación ha sido a base de sushi casero, arroz y jamón york. Y pan de molde con mermelada. Muy repetitivo, pero con mucho hidrato».

Calcula que habrá perdido «unos nueve kilos, que es una cifra normal con las condiciones de calor que había. Lo que no fue normal fue lo del otro día, cuando tuve que abandonar al llegar a Logrono. Estaba vacío y había perdido cinco kilos en nada de tiempo».

Esta vez, ese tramo también le costó. «Lo peor ha sido de Estella a Burgos. Sufrí. Hacía un viento ladeado del norte, que complicaba mantener la línea. Después, la clave ha estado en el páramo entre Burgos y León, donde pegaba el viento del noreste y ayudaba un montón».

El de este fin de semana ha sido el cuarto reto de Azpar ren en el Camino de Santiago, la tercera vez que llega a la ciudad gallega. «Y la última. Lo lograse o no, ya dije que iba a ser la última, y así será». El donostiarra ha contado en este reto con el apoyo del Banco Sabadell, Orbea, Etxeondo y SMW Autoblok, además de otros patrocinadores.

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