Un pabellón en Aretxabaleta

Óscar Rodríguez gana en La Campeona. /AFP
Óscar Rodríguez gana en La Campeona. / AFP
Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

El Euskadi-Murias presentará el jueves de la semana que viene una solicitud oficial para correr el Tour de Francia de 2019. El equipo vasco está invitado a la presentación de la carrera en París y entregará a Christian Prudhomme su candidatura. El gesto, Jon Odriozola sabe que aún no ha llegado su momento, responde a la relación que el Murias estableció con el Tour hace ya cuatro años, cuando una delegación del equipo acudió a las oficinas de ASO -cuyas puertas franqueó Francis Lafargue- a presentarse. Por entonces, el Murias era una modesta formación de la modestísima categoría Continental. Es decir, a años luz de distancia de lo que significa el Tour.

Aquel día, Odriozola, que desoxidó su francés para la ocasión, entregó a Prudhomme la hoja de ruta de su proyecto: crecimiento paulatino basado en la cantera, estándares de preparación y limpieza equiparables al máximo nivel, salto a la categoría Continental Profesional, presencia en la Vuelta a España... El jueves, la delegación del Murias entregará a Prudhomme su solicitud de correr el Tour con todos esos pasos que le anunció aquella lejana mañana parisina completados. Odriozola y su equipo creen que haber cumplido con aquellas promesas legitima que hoy puedan presentar su candidatura para correr la carrera más importante del mundo, a sabiendas de que no estarán en la salida el año que viene.

En un mundo donde las palabras a veces se valoran más que los hechos, que el Euskadi-Murias haya dado el primer paso para asentarse dentro del ciclismo de primer nivel es importante. Su temporada de debut ha sorprendido a extraños pero también a propios. Diez victorias con ocho corredores distintos, dos de ellas del World Tour, son un bagaje extraordinario.

Sin ir más lejos, el Murias ha logrado las mismas victorias World Tour que tres equipos de la máxima categoría, el Education First, el Katusha y el Dimension Data. Tres ha sumado el AG2R. Cuatro el Trek. Todos ellos multiplican por cuatro o por cinco, en el caso más modesto y siendo generosos con el cálculo, el presupuesto del conjunto vasco. Quintando las siete de Valverde, el Movistar ha sumado cinco victorias World Tour, entre ellas una única ronda por etapas, la Volta de Marc Soler. Son cifras de referencia importantes para calibrar el valor de lo logrado por el Murias. La victoria de etapa de Óscar Rodríguez en La Camperona, en la Vuelta, ha tenido la virtud de colocar todo ese trabajo en el escaparate para el gran público.

El ciclismo vasco puede estar, y está, de enhorabuena por haber recuperado un referente en el máximo nivel, un equipo donde cualquier ciclista vasco con condiciones puede aspirar a correr y a tener una carrera profesional. El liderazgo del Murias va a necesitar apoyos económicos para que esa estructura refuerce aún más sus cimientos y sea una plataforma que garantice a medio-largo plazo el itinerario hasta la élite de los mejores ciclistas vascos.

Hoy, la firma Murias sigue siendo el único apoyo del equipo, aunque sus responsables trabajan desde hace meses por sumar firmas interesadas a su proyecto. La situación económica por la que ha atravesado el país no ayuda, pero la rentabilidad de invertir en deporte está fuera de toda duda. También, por supuesto, en el ciclismo, donde la marca Euskadi conserva un prestigio internacional indudable. Ha sido la gran sorpresa que se ha llevado el Murias este año. En muchos países les han dicho que les estaban esperando, que echaban de menos al equipo vasco.

El Murias no correrá (salvo sorpresa) el Tour de 2019, pero hace cuatro años, cuando toda la infraestructura del equipo era un pabellón que un amigo prestaba a Jon Odriozola en Aretxabaleta para que pudiera guardar las bicis, soñar con estar donde está hoy también era una locura.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos