CICLISMO

Muere Giorgio Squinzi, patrón del histórico Mapei, industrial, melómano y amante del arte

LUCA CORSISAN SEBASTIÁN.

Giorgio Squinzi, padre del equipo Mapei que dominó el ciclismo en los años 90 con figuras de la talla de Abraham Olano, Johan Museeuw, Bettini, Rominger o Bartoli, ha fallecido a los 76 años tras una larga enfermedad. La París-Roubaix de 1996, la edición del centenario, es la imagen que quedará para la historia, con Museeuw, Bortolami y Tafi primero, segundo y tercero en el velódromo. La foto que definía a un equipo que lo ganaba todo

Squinzi era el patrón de Mapei, una empresa familiar fundada por su padre en 1932 convertida en una multinacional con presencia en 36 países. Especializada en recubrimientos para edificios, tiene más de 10.000 empleados y en 2018 su facturación superó los 2.500 millones. De 2012 a 2016, Squinzi presidió Confindustria, la principal patronal de Italia.

El patrocinio del equipo se prolongó entre 1993 y 2002. Antes del Giro del 93, a petición del excampeón olímpico Ercole Baldini se hizo cargo del Eldor de Giovanetti y Della Santa. El Mapei sería el número uno en el ranking de la UCI desde 1994 a 2000 y en 2002.

Squinzi, químico de formación, era uno de esos hombres polifacéticos, con gustos refinados y amplitud de miras. Además del deporte, el arte contemporáneo y la ópera -era un fijo de la Scala- eran sus pasiones. Nació en Lombardía, en Cisano Bergamasco, y su funeral será en el lunes en el Duomo de Milán.

Los escándalos de dopaje alejaron a Squinzi del ciclismo profesional -no así del cicloturismo; le gustaba subir el Stelvio desde Bormio con el exprimer ministro Romano Prodi- y se pasó al fútbol. Tifoso del Milan, en 2002 compró el Sassuolo convencido de poder convertirlo en un gran equipo a través del Centro de Estudios e Investigaciones de Mapei, un laboratorio científico en pos de un deporte limpio. El Sassuolo pasó de la cuarta división a la élite y llegó a Europa. Pero su gran obra deportiva fue aquel Mapei irrepetible.