Ciclismo

Azkarate: «Me da miedo decir que estoy viendo la luz, no me pongo plazos»

Azkarate: «Me da miedo decir que estoy viendo la luz, no me pongo plazos»

Iker Azkarate lleva siete meses luchando para superar una mononucleosis. El lazkaotarra aún no ha podido estrenarse con sus nuevos colores de la Fundación Euskadi y debutar en profesionales

IÑAKI IZQUIERDOSAN SEBASTIÁN.

Iker Azkarate (Fundación Euskadi) todavía no ha podido debutar en profesionales debido a una mononucleosis que viene arrastrando desde hace siete meses. Esta larga lucha ha sido dura, porque la enfermedad genera una tremenda situación de fatiga que impide entrenar y provoca gran impotencia. El lazkaotarra, que la pasada semana cumplió 24 años, se encuentra algo mejor últimamente pero no quiere lanzar las campanas al vuelo.

«Me da miedo decir que estoy viendo la luz, porque antes también me lo parecía y luego no he terminado de darle la vuelta. De todas formas, espero que sea cuanto antes», asegura Azkarate. Ahora ya se está entrenando todos los días, pero es prudente. «Por si acaso, no me pongo fecha. Pienso que volveré este año, pero no quiero decir nada. Es que no sé ni qué decir».

Busca la normalidad en el trabajo. «Intento seguir el programa que tengo marcado de entrenamientos, hablo con mi preparador y hago todo lo posible por cumplir. Hay días que consigo hacerlo todo, todo. A reventar. Pero hay otros en que no puedo y tengo que levantar el pie. Ahora me veo mejor, pero...».

Su ficha

Iker Azkarate
Nació en Lazkao, el 20 de abril de 1994.
Edad
Tiene 24 años.
Altura y peso
1,80 metros y 62 kilos.
En aficionados militó desde 2014 en el Caja Rural
En 2017 fue el vencedor final del Torneo Euskaldun para ciclistas élite. Ganador de las pruebas de Irun y Berriatua.
Profesional
Ha dado el salto con la Fundación Euskadi. Aún no ha podido debutar.

En un proceso como éste no solo sufre el cuerpo. «Sobre todo es la cabeza, pero ya he aprendido a llevarlo. Había días que me veía tan mal que tenía que parar del todo y guardar dos días de reposo. Pero ni así. Me dijeron que estuviera dos semanas sin tocar la bici y ahí pierdes todo lo que has hecho. Luego, otra semana, y la forma desaparece por completo. Hay que tener paciencia, pero la paciencia se acaba».

Con una personalidad arrolladora, optimista y valiente, Azkarate no se viene abajo y afronta el problema de cara, sin quitarle importancia y sin añadirle dramatismo. La realidad, como es. Asume que «aunque la gente te anima, el problema es tuyo y lo tienes que resolver tú. Cuando ves a todos los compañeros en las carreras y tú estás en casa se pasa mal, mucha envidia. Te comes la cabeza, pero ahora sé que si vuelvo lo haré más fuerte, con la cabeza preparada para afrontar los golpes que vengan».

Si vuelvo, ¿dice? «Espero volver, claro, pero no me sirve de nada ponerme plazos. Sé que hay gente que lo supera en ocho meses, otros en un año y otros siguen con ello después de dos. Yo llevo ya ocho meses. Empecé a sentirme mal tras la carrera de Aretxabaleta (16 de agosto). Luego no mejoraba y pensé que sería cansancio. No sabía nada de la mononucleosis, nunca había tenido algo así». La enfermedad no le impidió aguantar y adjudicarse el triunfo final en el Trofeo Euskaldun, lo que le abrió las puertas del profesionalismo en la Fundación Euskadi.

Iker Azkarate cumplía así, después de su primera temporada élite, el sueño de todo chaval que empieza en el ciclismo. Pero aún no ha podido debutar en la máxima categoría. «Tengo ganas de estrenar el maillot del equipo en carrera, porque de momento solo lo he podido usar para entrenar», lamenta.

«Si vuelvo, lo haré más fuerte, con la cabeza mejor preparada para afrontar los golpes que vengan»

«Hay días que cumplo todo el entrenamiento y otros que no puedo y tengo que levantar el pie»

En el equipo, como es lógico, no le han puesto problemas, sino todo lo contrario. «Me dicen que esté tranquilo y que me recupere. Me están ayudando y tratan de motivarme, pero ya sé que el problema lo tengo yo y que tengo que pasarlo. Mikel Landa también sufrió esta misma enfermedad y haber podido hablar con él de ello me ha servido de ayuda».

El presidente de la Fundación Euskadi y corredor del Movistar no es el único ciclista que conoce la mononucleosis y ha brindado su apoyo a Azkarate. «Mi vecino lazkaotarra Gari Bravo (Euskadi-Murias) también la ha pasado recientemente y hablamos mucho. Mi compañero de equipo Jon Ander Insausti también me da consejos, Olaziregi... Muchos. Por la calle también se me acerca mucha gente para animarme».

«Sensación de debilidad»

La mononucleosis, también conocida como enfermedad del beso, es una dolencia de tipo vírico que «genera una sensación grande de debilidad. No soy médico y no sé exactamente cuáles son sus características, pero la sensación es esa. De repente, un día te ves bien y entrenas normal, pero al siguiente ya vas mal y el tercero es imposible».

Iker Azkarate es un corredor muy fuerte físicamente, capaz de andar en todos los terrenos. Ganó el Trofeo Euskaldun, lo que da fe de su regularidad. No era la apuesta número uno de su equipo de aficionados, el Caja Rural, pero la Fundación Euskadi no dejó pasar la oportunidad de hacerse con los servicios de un ciclista más hecho que la mayoría de su plantilla y que habría sido importante en la temporada. El lazkaotarra también tuvo una oferta del Euskadi-Murias.

Ahora, todas estas cuestiones están casi en segundo plano mientras no se confirme que ha superado sus problemas. Pero ya piensa en el día en que, por fin, ponga un dorsal en el bolsillo trasero de ese maillot que ya se ha aburrido de tanto entrenar y no correr nunca: «A ver si cuando me recupere, demuestro y doy la talla». El pelotón profesional le espera con los brazos abiertos.

 

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