Ciclismo

«Mejor persona que ciclista, y ya es difícil»

Rodrigo, Garate, la familia Perurena con la hija Arantxa, la esposa Marielva, Txomin, las nietas Nora y Navia, y el chef Lavado. /LUSA
Rodrigo, Garate, la familia Perurena con la hija Arantxa, la esposa Marielva, Txomin, las nietas Nora y Navia, y el chef Lavado. / LUSA

Txomin Perurena recibe en Irun el trofeo a los valores rodeado de su familia, compañeros y amigos |

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA IRUN.

'Amigo' fue la palabra más escuchada en la cuarta edición del trofeo a los valores, entregado esta vez a Txomin Perurena (Oiartzun, 74 años). La cena de homenaje en el restaurante Singular que Iñigo Lavado, apasionado de la bicicleta, regenta en el edificio de Ficoba en Irun, reunió a la familia del legendario ciclista guipuzcoano, a varios de sus compañeros, a uno de sus directores y a una pequeña representación de la infinididad de amistades labradas durante casi tres cuartos de siglo. Echó de menos a sus inseparables Peli Egaña y Patxi Alkorta, para los que guarda un txoko en su privilegiada memoria.

Perurena ocupó la mesa presidencial junto a su esposa Marielva, su hija Arantxa y sus nietas Nadia y Nora. Faltó Elva, su otra hija, que se encuentra de viaje. Cerca de él se sentaron Paco Rodrigo, propietario de la firma de ropa Etxeondo -autora del original maillot entregado a Txomin-, y Juanma Garate, el primer receptor de un galardón que también recibieron Ramón Mendiburu y José Miguel Echavarri, también presentes en el evento.

Marino Lejarreta, que compitió a las órdenes de Txomin Perurena, le definió así: «Además de mi jefe, mi amigo. Ha sido mi referente y me transmitió la honestidad. Prohibido agarrarse al coche. Imposible hacer trampa».

José Antonio González Linares se desplazó desde San Felices de Buelta, pueblo del que es alcalde los últimos veinte años, para acompañar a «uno más de mi familia. El casero, como le llamo yo, es más que un amigo. Fuimos compañeros de habitación durante muchos años. He dormido con él más que con mi mujer. Eso sí, en dos camas. Todavía no se llevaba lo de una».

El cuatro veces ganador de la Vuelta al País Vasco coincidió en una definición con Jaime Ugarte, alma de la Vuelta al País Vasco y de la Clásica de Donostia durante varias décadas. «Mejor persona que ciclista, y ya es difícil. Porque ha sido un corredor sensacional. No ha envejecido. Ni en el aspecto físico, ni como persona».

Ugarte, sentado al lado de Enrique Erentxun y José Luis Arrieta, recordó «el homenaje de despedida que tributamos a Txomin y a Linares en las Seis Horas. Le pasó algo en un ojo y no veía. Mientras su compañero seguía dando vueltas al velódromo, el doctor Agustín Álvarez atendió a Perurena. Hasta que por fin recuperó la vista y pudo seguir».

Anton Barrutia, su admirado director en el equipo Kas, tampoco faltó a la cita. Sus 85 años, cumplidos el miércoles, le convirtieron en el patriarca de la cena por delante de Luis Otaño, de 84. El durangués confesó que «solo he llorado dos veces en mi vida. La primera cuando me descalificaron en un Campeonato de España de ciclo-cross que gané con dos minutos y medio de ventaja sobre Talamillo. Me castigaron por coger rueda fuera de la zona reglamentaria. Podían haberme parado antes... Y la segunda cuando Txomin perdió la Vuelta a España de 1974 en el velódromo de San Sebastián, en la última etapa y por catorce segundos». Tercia Perurena. «Yo no lloré aquel día, pero todavía me sangra la herida».

Cuando Tito Irazusta, conductor del acto junto a Arritxu Iribar, requirió a Otaño unas palabras para el homenajeado, el errenteriarra respondió con espontaneidad. «¿Qué voy a decir a Txomin si sabe más que yo?». Ignacio Gisasola, masajista de ambos durante cuatro años en el equipo Fagor, apuntó sobre el oiar-tzuarra que «entonces tenía las piernas más bonitas que ahora». Fernando Iragorri -de quien Txomin destaca que «fichó por el Kas profesional y llegó a ganar una carrera: la de Onil, Gran Premio Muñecas Famosa»- puso en duda la puntería de su compañero de caza y recordó que «en nuestra juventud ninguna chica quería bailar con nosotros».

Lamentó Perurena la ausencia de Fermín Niño, la persona que le llevaba una bici para ir a ver carreras de profesionales y le inculcó la afición al ciclismo junto a Otaño, su ídolo de juventud. Tiene 90 años y un problema de salud impidió su presencia. También estaba invitado Luis Mari Barbeito, «nuestro primer médico, algo de lo que no dispusimos posteriormente en el denominado mejor equipo del mundo». Txomin se refería al Kas.

Arritxu Iribar tuvo un guiño femnista al subrayar que Perurena fue «el primer director que llevó a una mujer en su coche, a una periodista, Miren Gasca. Para ello, la vistió de mecánico». Julián Eraso, a quien Perurena reclamó una cena con angulas ganada en una apuesta, y Javier Riaño representaron a la actual organización de la Itzulia. Tampoco faltaron Ignacio Arrieta, directivo de Caja Rural con el que el homenajeado mantiene una estrecha relación, y otro navarro, Miguel Ángel Oroquieta. Asistieron, entre otros, Jexux Leonet, alcalde de Oiartzun, Pedro Alegre, concejal de Irun, y Miguel Irazu, otro hombre de ciclismo de los pies a la cabeza.

 

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