Ciclismo

Las hojas caen en honor de Gimondi

Gimondi, ganador en 1966./
Gimondi, ganador en 1966.

El Giro de Lombardía, el quinto monumento de la temporada, rinde homenaje al gran campeón italiano fallecido en agosto

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDOSAN SEBASTIÁN.

Tocarán las campanas de la Madonna del Ghisallo, como cada año al paso del Giro de Lombardía. Han tocado ya 112 veces desde 1905. Tocarán hoy de nuevo, en honor a todos los ciclistas, los de hoy y los de siempre. Entre los de siempre, uno de los más grandes, Felice Gimondi, fallecido en agosto al que la clásica de las hojas muertas rendirá hoy homenaje.

La carrera parte de su Bérgamo natal. Y llega a Como, donde dos veces la ganó, en 1966 y 19 73. Dos victorias maravillosas. Monumentos. La foto de la primera es mítica. Gimondi, mirando al suelo, levanta su brazo derecho tras superar a Eddy Merckx. Orden de llegada: Gimondi, Merckx, Poulidor, Anquetil, Dancelli y Adorni. Sprint de leyendas en el cemento del velódromo Sinigaglia en Como. Siete años más tarde, mismo escenario. Orden de llegada: Gimondi (vestido de arcoíris), De Vlaeminck y Van Springel.

1
Primoz Roglic.
2
Egan Bernal, Philippe Gilbert, Michael Woods
3
Alejandro Valverde, Vincenzo Nibali.
4
David Gaudu, Giovanni Visconti, Emanuel Buchmann, Dan Martin

No hay busto de bronce de Gimondi junto a la iglesia de la Madonna del Ghisallo, patrona de los ciclistas. Sí de Coppi, Bartali y Magni. Desde arriba se ve el lago de Como.

Pero antes, los ciclistas aún deberan enfrentarse a las terribles rampas del Muro de Sormano, estrechísimo, 'impegnativissimo', con rampas del 25% y cada metro de altitud que se gana escrito en el suelo, como una cruel letanía. Y aún más tarde, tras acariciar las aguas del lago, aún habrá que subir el Civiglio, ausente las dos últimas campañas. Distancia de gran clásica: 243 kilómetros.

Es un monumento porque es una de las pocas carreras del calendario más grande que sus ciclistas, peones a merced de su voluntad. Solo la París-Roubaix se ha corrido más veces entre las de su clase: 117. Milán-San Remo, Tour de Flandes y Lieja-Bastogne-Lieja completan la lista de favoritos.

Que hoy en la salida, en la elegante Bérgamo, serán muchos. Y hoy, por la tarde, entrando en Como, serán muy pocos. Nibali (Bahrain), Dan Martin (UAE) y Philippe Gilbert (Deceuninck) ya saben lo que es ganar. También Esteban Chaves (Mitchelton).

Le gustaría ganarla, vaya que sí, a Alejandro Valverde (Movistar). «Me falta en el palmarés», ha dicho el murciano esta semana tras ser segundo en la Milán-Turín, junto a otra basílica, la de Superga. Le falta en un palmarés en que no falta nada.

Le gustaría ganarla a Egan Bernal (Ineos), desde luego. Italiano de adopción y maravilla del ciclismo. No se ha dejado ir tras ganar el Tour y el jueves ganó el Giro del Piamonte. Su Piamonte. La región vecina.

Le gustaría ganarla, y los demás van a tener que apretar mucho y pensar mucho para que no lo haga, Primoz Roglic (Jumbo-Visma). El esloveno acaba de ganar los Tres Valles Varesinos y el Giro dell'Emilia como si él fuera profesional y el resto, juveniles. Ha ganado todas las carreras que ha corrido esta temporada, salvo el Mundial, el Campeonato de Eslovenia y el Giro. Ay, el Giro, que era suyo y por reñir con Nibali lo ganó Carapaz. Corre con una bicicleta Bianchi celeste, la misma que Felice Gimondi.

La temporada toca a su fin. Sol de otoño. Hojas muertas que caen con elegancia. En honor de Gimondi. En honor del ciclismo.