Ciclismo

No era un don nadie; ahora es una figura

Richard Carapaz celebra su victoria en el Giro de Italia en la Arena de Verona./AFP
Richard Carapaz celebra su victoria en el Giro de Italia en la Arena de Verona. / AFP

Juanjo Oroz, el director que le fichó en Colombia, asegura que lo que marca la diferencia en Carapaz es «su determinación para triunfar» Carapaz se corona como ganador del Giro cuatro años después de llegar a Europa con el Lizarte

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

«No era un don nadie. Era un muy buen corredor en Colombia y rechazó contratos buenos en equipos profesionales de allí para intentar probar en Europa, aunque eso significaba correr en aficionados». Juanjo Oroz, el director del equipo Lizarte, fue quien trajo a Richard Carapaz (Movistar) al Viejo Continente. «Le había visto en la Vuelta a la Juventud, que ganó, y en el invierno de hace cuatro años me decidí a ficharle, aunque reconozco que al principio fui un poco duro con él. Cada año nos llegan cientos de peticiones para correr. Había disputado algunas carreras en Europa con su selección, pero no había cuajado. Mantuvimos muchas conversaciones y lo que me acabó por convencer fue su determinación por triunfar en Europa, la seguridad que tenía en sí mismo. Eso es lo que me hizo dar el paso».

El ganador del Giro de Italia aterrizó en Navarra con muchas cualidades, «pero hubo que ir haciéndolo. Era demasiado impulsivo, y poco a poco lo fuimos moldeando», explica Oroz. «Ya era buen corredor en Colombia, pero hay mucho. Yo nunca separo el nivel deportivo del personal. Porque ciclistas con vatios hay muchos, pero que hagan todo para ganar, no tantos. Desde el primer día, siempre nos pedía entrenar más, trabajar más. Esa determinación define a Richard. Siempre quiere más».

Carapaz tiene 26 años y es natural de la región del Carchi, en la frontera con Colombia. Su casa está a 3.000 metros de altitud y el trabajo del campo es lo que daba de comer a la familia. «Pero tampoco hay que equivocarse con esto», advierte Oroz. «Dentro de la humildad, que es verdad que proviene de una familia sin muchos recursos, Carapaz es un hombre preparado. Es culto y sabe andar por el mundo, además de buena gente».

La geografía es terca y no se puede ser ciclista en Ecuador, así que el traslado a Colombia era imprescindible para hacer carrera. Se fue de casa a los 15 años, en 2009. Emigró a Bogotá, donde había muchos equipos juveniles y sub 23. Le acogieron bien y siempre tiene palabras de agradecimiento a sus vecinos: «En Colombia me abrieron muchas puertas». Su compañero Nairo Quintana le llama pastuso, como los habitantes de Pasto, la región colombiana fronteriza con la casa de Carapaz. Él no se enfada, pero siempre se reivindica como ecuatoriano.

Fue haciendo carrera hasta que en 2014 le atropelló un coche y estuvo a punto de ver quebrado su sueño. Pero en 2015 ganó la Vuelta de la Juventud y entró en la órbita del Movistar, a través del Lizarte navarro, que ejerce como filial.

«Cuanto más duro, mejor»

Para ganar el Giro, Carapaz ha demostrado sus cualidades de escalador. Juanjo Oroz ratifica que es sobre todo eso, un escalador, pero destaca que es bastante más. «Sobre todo, es un corredor muy fuerte. Cuanto más duro, más largo y más difícil, mejor para él. Hay muchos corredores que suben de forma extraordinaria, pero no tienen la solidez de Carapaz. Es un ciclista al que le puede dar el aire en la cara. Puede hacer muchos kilómetros cara al aire, atacando. Es lo que le de da la posibilidad de estar delante en las mejores carreras del mundo».

El director navarro reconoce que la victoria de Carapaz en Italia le ha «emocionado» y en cierta medida también le ha sorprendido. «Adivino no soy, pero en noviembre, en mi casa, hablábamos del Giro y le dijimos que nos tenía que traer una maglia rosa. La intención la tenía. No es un sorpresón su victoria, pero de ahí a decir que iba a ganar el Giro... Yo estaba convencido de que iba estar en la pelea».

A los 26 años, Carapaz tiene el grueso de su carrera profesional por delante y Oroz tiene claro cuál es su sitio en el pelotón. «Es un candidato a ganar vueltas grandes. Si te fijas, hay cuatro ciclistas que aspiran a ello. Los demás, no. Carapaz es uno de ellos. Ha ganado el Giro con solvencia, gestionando situaciones muy difíciles. Nada me hace pensar que vaya a ser su única grande. Él quiere más y tiene nivel para conseguirlo».

Ídolo en Ecuador

Carapaz estuvo arropado ayer en Verona por su familia, por su esposa Tania Rosero y por sus hijos, Santiago, de cinco años, y Sofía, de dos. También viajaron desde Ecuador los padres del ciclista, Ana Luisa Montenegro y Antonio Carapaz, gracias a las gestiones del presidente del país, Lenin Moreno, para agilizar la documentación necesaria para el viaje.

La televisión pública, Ecuador TV, compró a prisa y corriendo los derechos de retransmisión de las dos últimas etapas del Giro, para que se pudiera seguir el triunfo de Carapaz, que ha levantado pasiones. El deporte en Ecuador no está sobrado de campeones de nivel internacional: la victoria de Andrés Gómez en Roland Garros en 1990 ante André Agassi, las dos medallas olímpicas del marchador Jefferson Pérez (1996 y 2008) y la Copa Libertadores de 2008 de Liga Deportiva Universitaria de Quito eran los grandes hitos hasta ayer.

«No era un don nadie», alertaba Oroz. Ahora es una figura.

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