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El camino más corto hacia Roma

El camino más corto hacia Roma

Una crono en Jerusalén lanza hoy el Giro, que presenta un recorrido muy montañoso con Dolomitas y Alpes. Las llegadas al Zoncolan y a Bardonecchia, con el Colle delle Finestre, pondrán el espectáculo y la crono de Rovereto marcará diferencias

IÑAKI IZQUIERDO

En un ciclismo de precisión como el actual, todos los detalles cuentan. El Giro de Italia arranca hoy en Jerusalén con una crono de 9,7 kilómetros que pueden parecer poca cosa con todo lo que queda por delante pero que podrían ser importantes al hacer el recuento final en Roma el domingo 27.

Hay dos favoritos claros, Tom Dumoulin (Sunweb) y Chris Froome (Sky), y ambos responden al mismo tipo de ciclista: fuerte, poderoso y sin fisuras, ni contra el crono ni en montaña. La igualdad se presume máxima y cada segundo tendrá su valor.

3.562,9 kilómetros
repartidos en 21 etapas (169,7 de media).
2 contrarreloj:
una, hoy sobre 9,7 kilómetros en Jerusalen. La otra, en la etapa 16 entre Trento y Rovereto.
8 finales en alto:
Etna, Montevergine di Mercogliano, Gran Sasso/Campo Imperatore, Osimo, Zoncolan, Pratonevoso, Bardonecchia, Cervinia.
10 segundos de bonificación
para el ganador de cada etapa en línea. Seis para el segundo y cuatro para el tercero. En el sprint intermedio de cada etapa, 3, 2 y 1 segundos.

Como siempre, el Giro llega marcado por la montaña, acumulada de mitad de carrera en adelante. Este año se pasan antes los Dolomitas que los Alpes y la caravana superará dos gigantes como el Zoncolan y el Colle delle Finestre, capaces de derribar a cualquiera. La crono larga, en Rovereto, sobre 34,5 kilómetros, abrirá diferencias.

Básicamente, esas son las reglas del juego aunque la carrera que arranca hoy es el Giro y el Giro nunca es un asunto lineal, simple. En la corsa rosa, el camino más corto nunca es la línea recta, sino el arabesco. El ganador necesita piernas, vista, equipo y, a diferencia de en otras carreras, imaginación. Un poco de magia es imprescindible.

Primera semana. La crono de hoy en Jerusalén y la llegada en alto al Gran Sasso d'Italia el domingo que viene marcan la primera parte de la carrera, que cumplimentará tres etapas en Israel y descansará el lunes para hacer el traslado hasta Sicilia.

Hoy el trazado incluye muchos repechos, sobre todo al final, con una rampa de 300 metros al 7-8%, los últimos 100, al 9%. Marcará las primeras diferencias. Froome quiere coger la maglia rosa y ser líder desde el primer día.

La etapa del jueves, con llegada al Etna, será el primero de los ocho finales en alto del Giro. La subida es larguísima, aunque se considera que el puerto se limita a los últimos 15 kilómetros. No hay grandes desniveles y el viento puede influir, al tratarse de una ascensión muy abierta junto al mar.

El domingo 13, la meta se situará en el Gran Sasso, después de 225 kilómetros. La subida final se aproxima a los 45 kilómetros en dos partes, la primera hasta Calascio y la segunda hasta la meta, por encima de los 2.000 metros de altitud. Los siete kilómetros finales tienen un 9% de media con máximos del 13%.

Segunda semana. El Giro retomará la marcha con la etapa más larga, de 239 kilómetros por los Apeninos. Después, otras tres etapas teóricamente de transición cerca de la costa adriática dirección norte, camino de los Dolomitas, plato fuerte de la segunda semana de carrera con las jornadas de sábado y domingo.

El sábado 19 se presenta la, posiblemente, etapa más espectacular de la carrera con la llegada al Monte Zoncolan, «el puerto más duro de Europa», según los organizadores. Una subida verdaderamente terrible. Diez kilómetros al 12% de media con máximos del 22%. Los tifosi abarrotarán los últimos kilómetros de subida, con laderas que caen sobre la carretera a modo de gradas naturales que ofrecerán algunas de las imágenes más bellas de la carrera.

Un día después, el Giro seguirá en territorio dolomítico entre Tolmezzo y Sappada. Se suben sin solución de continuidad los altos de Mauria, Tre Croci, Sant'Antonio (por una vertiente inédita con tramos superiores al 10%) y Costalissoio. Engaña el final, con diez kilómetros de ascensión que no aparecen como puntuables en el libro de ruta y se le pueden atragantar a alguien. Con la llegada a Sappada el Giro podrá recordar la legendaria bronca entre Roberto Visentini y Stephen Roche en 1987, con victoria final para el irlandés.

Tercera semana. Las cinco etapas decisivas del Giro se disputarán entre el martes 22 y el sábado 26, en la tercera semana de carrera, la que marca las diferencias. Comenzará con la crono larga, de 34,5 kilómetros entre Trento y Rovereto, en el norte. En principio es favorable para los grandes especialistas, ya que apenas incluye una leve subida mediado el recorrido.

Tras una etapa rompepiernas el miércoles 23, el Giro se aproximará a los Alpes con una etapa larga, de casi 200 kilómetros, todos llanos salvo los últimos 15 de subida a Pratonevoso, a una media del 7%, aperitivo de las terribles dos últimas etapas de montaña de esta 101 edición.

La 19ª, entre Venaria Reale y Bardonecchia, es la considerada jornada reina. Los corredores deberán superar el Colle delle Finestre, Cima Coppi con sus 2.178 metros. Sus tramos sin asfaltar reunirán a una multitud. Son 18 kilómetros de subida prácticamente sin bajar del 10%, los nueve primeros por carretera y los nueve últimos, por el sterratto. De su cima quedarán 75 kilómetros a meta.

Tras el descenso, subida por la vertiente fácil a Sestriere y final en Bardonecchia con llegada en alto en Jafferau, con unos últimos siete kilómetros al 9-10% y pendientes máximas del 14%.

La última y definitiva etapa de montaña llegará el sábado 26, entre Susa y Cervinia, 214 kilómetros tremendos. Un auténtico 'tapone' alpino con más de 4.000 metros de desnivel, los últimos 90 kilómetros en el valle de Aosta, la región de habla francesa en el extremo noroccidental de Italia.

Se subirán el Col Tsecore (16 kilómetros con tramos superiores al 12% en los cuatro últimos), el Col de St.Pantaléon (16,5 kms. al 7,2%) y la meta en el alto de Cervinia, 19 kilómetros al 5%. Un desnivel ligero, pero que puede ser letal el penúltimo día de carrera. La velocidad puede castigar la fatiga acumulada y cuando se sube rápido se abren más huecos, con lo que podría resultar muy peligrosa incluso para un líder en apuros.

El Giro concluirá por cuarta vez en la historia en Roma. Será un circuito en pleno centro de la Ciudad Eterna, al que se darán diez vueltas. La meta estará en la vía de los Foros Imperiales, en el corazón de la Roma histórica.

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