Ciclismo

«Ni antes ni después del Mundial perdí un sprint con Criquielion y Bauer»

Fondriest celebra su victoria en Renaix en 1988, con Bauer tras él y Criquielion caído al fondo, a la izquierda. / REUTERS
Fondriest celebra su victoria en Renaix en 1988, con Bauer tras él y Criquielion caído al fondo, a la izquierda. / REUTERS

Maurizio Fondriest visita Donostia treinta años después de su recordada victoria en Renaix en 1988 | La meta se situaba junto a la casa del belga, que fue cerrado por el canadiense y cayó cuando remontaba, lo que aprovechó el italiano para imponerse

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

El Mundial de Renaix de 1988 uno de los más recordados de la historia. Terminaba frente a la casa de Claude Criquielion y el belga llegaba destacado con el canadiense Steve Bauer y el italiano Maurizio Fondriest. Todo preparado para que Criquielion, una gran figura, alzase los brazos. Bauer lanza el sprint y cuando el ídolo local se dispone a remontarle da un bandazo y le lanza contra las vallas. Criquielion cae y Fondriest aprovecha la confusión para adelantar a Bauer y proclamarse campeón del mundo. La imagen de Criquielion cruzando la meta con la bici rota en la mano y la cara desencajada forma parte de la historia de este deporte. Bauer fue descalificado y el alavés Juan Fernández acabó con la medalla de bronce.

Treinta años después, Maurizio Fondriest ha estado de visita en Donostia. Camino de Santiago de Compostela para celebrar el aniversario de su gran victoria y para reclamar más seguridad vial para los ciclistas. «Todos se acuerdan del Mundial por la caída y todos me preguntan si habría ganado sin ella», reconoce con una amplia sonrisa en la boca. «Lo que digo siempre es que ni antes ni después del Mundial perdí nunca un sprint con Criquielion ni Bauer, porque era el más rápido. Pero no existe posibilidad de demostrarlo. Hay una mala fortuna, que es la caída, y la buena suerte de que todo el mundo se acuerda de mi Mundial. Hay campeones que nadie recuerda».

Prueba de que aquella carrera sigue viva es, asegura Fondriest, que «cuando me encuentro con Bauer bromeo con él. La última vez, en el Tour. Le digo: 'Hola Steve, todavía te tengo que pagar la cena'. Es bonito».

Al excorredor italiano le llegó el mayor éxito de su carrera muy pronto: «Tenía 23 años, en mi segundo año profesional. Aquello fue algo difícil de gestionar con esa edad. El año siguiente fue complicado, hice doce segundos puestos y tres victorias. Había mucha presión. Sigo siendo el campeón del mundo italiano más joven y de toda la historia solo Lance Armstrong y Greg Lemond lo lograron más jóvenes que yo».

Recuerdos de Donostia

Maurizio Fondriest, que luce un aspecto físico impecable a los 53 años, estaba feliz de regresar a Donostia. «De San Sebastián me acuerdo mucho. Nunca pude ganar aquí, pero fui tercero en la Clásica de 1991, que se adjudicó Jalabert. Aquel año gané mi primera Copa del Mundo y cogí el maillot de líder aquí, en Donostia».

Cree que el maillot arcoíris, ser campeón del mundo, es algo que dura para siempre: «He ganado la Milán-San Remo, la Flecha Valona, dos veces la Copa del Mundo... pero todo el mundo se acuerda del Mundial. Es lo más importante. Los corredores son los mismos en las grandes carreras, como la Clásica de San Sebastián, pero ganar el Mundial es especial porque puedes vestir el maillot arcoíris todo el año y todo el mundo te reconoce. Eso es lo más importante».

Sigue ligado al mundo del ciclismo, como representante de corredores, fabricante de bicicletas y otras facetas. Además de celebrar los 30 años de su título Mundial, Fondriest está recorriendo el Camino de Santiago para «sensibilizar a la gente sobre la seguridad de los ciclistas en las carreteras. Tenemos con nosotros al padre de un chico que murió atropellado hace ocho años y 15 maillots de ciclistas matados por coches. Iremos a la catedral de Santiago y volveremos a Italia para devolvérselos a las familias. Es un viaje simbólico para sensibilizar a la gente. Es algo que puedo hacer porque tengo visibilidad gracias a Miguel Indurain, Olano, Astarloa, Horrillo o Freire», con quienes ha rodado estos días.

Opina que «los Gobiernos deben pensar un poco más rápido en construir pistas ciclables y en leyes más justas. No es posible que un conductor mate a una persona después de tomar alcohol o drogas y no le pasa nada».

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