El cronista moderno

LUCA CORSI (enviado especial)

Salimos de Lourdes aún bajo la impresión de ver a varios corredores acudiendo a la gruta a rezar a la virgen y a recibir la bendición de curas vestidos estrictamente de sotana negra. Pensamos, claro, en GinoBartali en 1948. Han pasado 70 años y el Papa ya no es Pío XII, romano y aficionado al ciclismo, sino Francisco, porteño y fanático de San Lorenzo de Almagro.

La discusión en el coche pronto alcanza altas cotas teológicas, cuando Kevin pregunta: ¿Qué es más fácil, ser cronista de fútbol o de ciclismo? Eso es lo que nos gusta, el barro.

Tiramos para casa y va usted a comparar, es mucho más difícil ser cronista de ciclismo, que hay que escribir para gente más entendida, que de fútbol, que lo sigue todo el mundo y nadie sabe nada, así que da igual lo que pongas con tal de que te metas con alguien. Nos convencemos unos a otros y vamos subiendo el Aubisque. Camisetas de la Real, del Athletic, del Girondins, delMarsella, del Arsenal y ¡una de San Lorenzo! ¿No será el Papa?

Vamos a ver, se gira John, que hoy conduce. Mira para adelante que atropellas a Messi...

Vamos a ver, dice John mirando al frente. Da mucho más juego ser aficionado al fútbol. Al ciclismo, a quién se le ocurre, a zoquetes como vosotros. Tú, el lunes por la mañana no vas a la oficina a donde un compañero y para tocarle la moral le dices '¿qué?, ayer Martinelli pinchó en la Milán-Turín, ¡eh!' El aficionado al fútbol, el lunes se come el frío plato de la venganza. Si gana el Luton Town hundo a todos los del Charlton en la oficina. ¿Cómo hace eso el del ciclismo, eh? Tú estás mal.

Esquivamos a un grupito del PSG (hay tres Neymar por lo menos, no sé yo...) y aparcamos. Volvemos al tema del principio. A los curas no, a las crónicas.

El problema del cronista moderno es escribir de algo que todo el mundo sabe desde la víspera. No vas a salir hoy diciendo que ayer ganó Roglic, eso ya se sabe. Todos tenemos muy claro que eso no se puede hacer.

Enciendo el ordenador. ¿Y ahora, qué?

 

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