Ciclismo

Vuelta al País Vasco, segunda etapa para centauros del desierto

Ion y Gorka Izagirre, ayer en uno de los caminos de tierra de la Itzulia. Enrique Sanz y Mikel Aristi, en el sterrato navarro./ZABAL
Ion y Gorka Izagirre, ayer en uno de los caminos de tierra de la Itzulia. Enrique Sanz y Mikel Aristi, en el sterrato navarro. / ZABAL

El Murias y los hermanos Izagirre recorren los tramos de tierra de la segunda etapa de la Vuelta al País Vasco 2019 y descubren que son de verdad

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDOSARRIGUREN

¡Qué importantes son las palabras! Nadie podría negarse a correr una carrera sobre el sterrato. Nadie querría hacerlo sobre un camino de mierda. Pero las dos cosas son lo mismo: pistas de tierra, polvo y piedras entre campos de labranza. Y estarán presentes en la Vuelta al País Vasco 2019.

Todo empezó cuando los italianos decidieron convertir una marcha cicloturista nostálgica en una carrera. La excursión se llamaba l'Eroica, que tampoco es mal nombre. La carrera se llama Strade Bianche, carreteras blancas en la Toscana. En cuestiones de belleza y estilo, los italianos siguen marcando el canon.

Los mejores profesionales abrazaron la idea con entusiasmo desde el primer día. Desdeñaron el peligro y se lanzaron a intentar ganar en la plaza del Campo de Siena. Fabian Cancellara, Michal Kwiatkowski, Zdenek Stybar y Tiesj Benoot han ganado. Peter Sagan, Alejandro Valverde, Greg van Avermaet y Romain Bardet han echado el resto, pero se han quedado con las ganas. La lista demuestra el magnetismo que la carrera tiene entre las figuras. Es ya una clásica de referencia, pese a su juventud. Estrenada en 2007, se denomina Strade Bianche desde 2012.

La Vuelta al País Vasco 2019 se ha sumado al sterrato, esa atracción por los viejos caminos. La segunda etapa de la Itzulia recorrerá tramos de sterrato en el Valle de Egües. El equipo Euskadi -Murias se internó días antes del comienzo de lapor ese trazado, cuatro horas de barro. Los ocho ciclistas terminan el entrenamiento cubiertos de un fino lodo blanco. Las bicis, irreconocibles. A la pregunta de si les ha gustado lo que han visto, dicen que no, pero en los ojos se les nota que sí.

Es como si hubieran vuelto al principio. Como si en el día a día sus bicicletas de varios miles de euros les separasen del suelo y estos tramos de tierra les devolviesen el contacto con la tierra, el placer de volver a cabalgar. Como centauros del desierto.

El Murias citó para la prueba a Mikel Aristi, Gari Bravo, Julen Irizar, Mikel Bizkarra, Óscar Rodríguez, Enrique Sanz, Sergio Samitier y Fernando Barceló. No acudieron Aritz Bagüés y Mikel Iturria, concentrados en Sierra Nevada.

Desde que se supo que la Vuelta al País Vasco 2019 entraría en el sterrato, se dio por hecho que sería algo decorativo. Los ciclistas comprobaron ayer que los tramos de tierra son de verdad. En total, serán unos cinco kilómetros, divididos en varias secciones, una de 800 metros que pasarán en dos ocasiones, 600 de ellos en subida. Otro no alcanza los dos kilómetros, técnicamente complicado con curvas cerradas y algún repecho, más otro de 800 metros llano.

«La colocación, clave»

Corredores y técnicos coincidieron en que las carreteras no tienen peligro para la integridad física de los ciclistas, pero sí para su integridad en la clasificación general. Y que si llueve será una carrera y si no, otra. «La colocación será clave, porque los caminos son estrechos y hay curvas muy cerradas. El sterrato no abre los huecos que abre, por ejemplo, el pavés, pero cualquier incidente tipo pinchazo o avería que provoque un corte de tres segundos será muy complicado de cerrar», avisa el preparador del Murias, el zaldibiarra Xabier Muriel.

El final de la etapa, con la meta en un repecho de algo más de medio kilómetro, parece hecho a la medida de Mikel Aristi, uno de los que sonríe debajo del barro. El bergararra es un hombre de clásicas, fuerte, rápido y habilidoso en los finales. Dio un recital el año pasado en el Tro Bro León, que no atraviesa tramos de tierra sino impracticables caminos para carros de bueyes, y está en forma. Jon Odriozola le lleva a la Volta a Cataluña. A Aristi le gustaría estar en la Itzulia, y más después de ver esta segunda etapa. Rodó junto a Enrique Sanz, otro que puede dar juego ese día.

A lo del Valle de Egüés toda la vida le han llamado camino, pero ahora se llama sterrato. Ni punto de comparación.