Ciclismo

Del barro a la gloria

Matthieu van der Poel, en uno de los tramos de descenso del precioso circuito de Bogense, en Dinamarca. / AFP
Matthieu van der Poel, en uno de los tramos de descenso del precioso circuito de Bogense, en Dinamarca. / AFP

Matthiew van der Poel apunta a las grandes clásicas tras exhibirse en el Mundial de ciclo-cross |

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Matthiew van der Poel ha ganado el Mundial de ciclo-cross, con 24 años recién cumplidos. Recupera el título que consiguió en 2015, cuando solo tenía 20. En este paréntesis de tres años, Wout van Aert logró el triplete de maillots arco-iris. El domingo fue plata. Tiene también 24 años. Estos dos fenómenos del ciclo-cross preparan ahora su salto del barro a la gloria de las grandes clásicas de asfalto de la primavera.

El campeón del mundo de ciclo-cross es nieto de Raymond Poulidor e hijo de Adrie Van der Poel. Tiene, por tanto, de quién heredar la fuerza y la clase. En el precioso circuito danés de Bogense culminó una temporada perfecta -ha ganado todas las carreras que ha corrido, menos una (lleva más de cien victorias en profesionales)- con una actuación impecable, en la que quebró a su gran rival, Wout van Aert, en una acción técnica. El holandés ascendió limpiamente una enrevesada rampa mientras que el belga tuvo que poner pie a tierra. Se abrió un hueco de cinco segundos, a partir de ahí, Van der Poel sacó a relucir su potencia. Las últimas cuatro vueltas del tulipán fueron un recital, ante una multitud.

Ahora acomete la temporada de carretera. Corre en el modesto equipo Corendon-Circus, Continental Profesional de nuevo cuño. Pero tal es su tirón en el mundo neerlandés, que ha sido invitado a Gante-Wevelgem, A Través de Flandes, Tour de Flandes, Flecha Brabanzona y Amstel Gold Race.

El subcampeón, Wout van Aert, ya brilló la temporada pasada en la primavera de ruta

Ciclista heterodoxo, su presencia no va a ser decorativa. A su dominio mundial del ciclo-cross, une un nivel excelente en carretera. Es el actual campeón de Holanda en ruta, el año pasado corrió 12 días y logró seis victorias. Fue campeón del mundo juvenil de carretera (dos veces de ciclo-cross).

Además, ha realizado incursiones en el mountain-bike. Es el actual bronce mundialista de la modalidad.

Dos amenazas

Junto a Van der Poel, dará el salto a la ruta de forma inminente Wout van Aert. En este caso, las estrellas de la ruta no temen sorpresas sino que tienen certezas. El año pasado ya corrió entre ellos y alcanzó un nivel estratosférico. El belga fue tercero en Strade Bianche (tras Tiesj Benoot y Romain Bardet y por delante de Alejandro Valverde), noveno en el Tour de Flandes, décimo en la Gante-Wevelgem y 13º en la París-Roubaix, siempre en la pomada en el grupo de cabeza.

En su caso, estas actuaciones son más importantes y demostrativas de su nivel que sus victorias. Logró dos menores, en 26 días de competición. La única duda sobre su rendimiento estriba en la digestión que haya podido hacer de su divorcio con su anterior equipo, el Verandas, para fichar por el Lotto-Jumbo del World Tour, al que se incorporará el 1 de marzo. Podría debutar al día siguiente en la Omloop Het Nieuwsblad y encadenar con Strade Bianche, Milán-San Remo, E-3, Gante-Wevelgem, Tour de Flandes, París-Roubaix y Amstel Gold Race, si se cumple el calendario previo difundido por su equipo.

En una época de híper especialización, Van der Poel y Van Aert han llegado a lo más alto tocando a todos los palos. Los Sagan, Van Avermaet, Gilbert, Terpstra y compañía ya tienen de quién preocuparse.