Julen Irizar, energía renovada para el Euskadi-Murias

Irizar, ante la iglesia de Santa Marina en Bergara./
Irizar, ante la iglesia de Santa Marina en Bergara.

El corredor de Bergara ha entrado con buen pie en profesionales y ya tiene un top 10 en la máxima categoría

IÑAKI IZQUIERDOBERGARA

Cursa la carrera de Ingeniería de Energías Renovables en la UPV en Eibar y su llegada al Euskadi-Murias ha hecho honor a esos estudios. Julen Irizar ha insuflado fuerzas renovadas al equipo a sus 21 años, con una intensa presencia en el arranque de temporada.

Nació en Bergara, el 26 de marzo de 1995. Tiene 21 años.

Aficionados: Debabarrena (2014) y Ampo (2015-16).

Profesionales: Euskadi Murias (2017).

Mejor resultado: Décimo en la segunda etapa de la Vuelta al Alentejo.

«No sabía cómo iba a adaptarme al salto de categoría y estoy contento. No por los puestos, que al final han sido situaciones de meter la cabeza delante, sino por las sensaciones en carrera. He notado que asimilaba bien el cambio, pero va a ser un año de transición o de aprendizaje para mí. Debo ir viendo cuál es mi lugar en el pelotón y también en el equipo, comprobar cuál es mi respuesta en diferentes situaciones».

Irizar destaca que los profesionales «van muy rápido. Sobre todo se notó en la Vuelta a Valencia, con doce equipos World Tour y muchos nombres propios. Allí es donde más he sufrido hasta ahora, y no donde yo esperaba, en la subidas, sino en el llano. Me ha extrañado, pero es increíble cómo van».

En esas carreras ha tenido la ocasión de correr junto a algunos de los ciclistas que admira, como «Michal Kwiatkowski y Tony Martin. Sobre todo me gusta el primero. No llegué a hablar con ellos, entre otras cosas porque mi inglés no es bueno, pero el comportamiento de Kwiatkowski en el pelotón me pareció respetuoso, el de una persona normal».

«Lieja y las Ardenas»

A la hora de definirse como ciclista, Julen Irizar, se muestra inteligente: «No sé qué clase de corredor soy. Este año debe servirme para eso. Pero si tuviera que decir algo, diría que soy todoterreno. Sé que no voy a destacar en las grandes subidas, pero puedo pasar puertos. En llano y en descenso voy bien y me puedo meter en llegadas de grupos pequeños. Soy fuerte físicamente». Irizar es un corredor que sabe manejarse dentro del grupo, hábil, con vista para cazar fugas y punta de velocidad. Buen rodador, tiene muy buen encaje en el profesionalismo. Si fuera italiano le definirían como 'passista'.

Pero las carreras que le gustan no son las italianas, sino «la Lieja-Bastogne-Lieja y, en general, todas las clásicas de las Ardenas. Por supuesto que me encantaría correr la Vuelta al País Vasco o el Tour, pero ese estilo de clásicas me gustan. No sé si en el futuro podré destacar en ellas, pero me resultan atractivas».

De momento, los tres próximos fines de semana el Murias pone rumbo a Francia, para disputar Ville de Lillers (domingo), París-Troyes (12) y Loire Atlantique (18).

«Me gustan los números»

Irizar, como gran parte de los jóvenes profesionales guipuzcoanos, no ha aparcado los libros. «Estudio Ingeniería de Energías Renovables y aunque no soy el mejor ejemplo de cómo compatibilizar la bici y la carrera, la voy sacando. Estoy entre segundo y tercero. Tengo la suerte de que uno de la cuadrilla estudia lo mismo que yo y es muy trabajador. Me pasa los apuntes y estudio de ahí».

Eligió esa carrera porque «me gustan las cosas relacionadas con la ingeniería y me parece que las energías renovables son un sector con futuro. Los números me gustaban mucho, aunque una vez metido en la carrera ya me gustan un poco menos...», bromea. De momento, sobre la carretera le salen las cuentas.

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