Balonmano

Buen punto, pero se escapó el otro

Jugadores del Bidasoa junto a los aficionados que viajaron a Lisboa. /Bidasoa Irun
Jugadores del Bidasoa junto a los aficionados que viajaron a Lisboa. / Bidasoa Irun

El Bidasoa-Irun sigue destacando en la Champions y tuteó al favorito Sporting

I.A.

Desde que se hizo el sorteo de la Champions League, todas las miradas apuntaban al Sporting de Portugal como favorito de grupo, incluso muy favorito. Teniendo en cuenta eso y que el Bidasoa-Irun tenía las bajas de Barthe, De la Salud y Kauldi, cualquiera hubiera firmado sin dudar un empate en Lisboa. Sin embargo, viendo el desarrollo del partido, ese punto sabe a poco, porque pudieron ser dos. Los irundarras plantaron cara al necesitado Sporting, le metieron el miedo en el cuerpo y a última hora le permitieron rescatar un punto. En cualquier caso, hasta sin la guinda del escapado segundo punto, los de Jacobo Cuétara volvieron a mostrar su gran nivel, aunque con algunos altibajos esta vez, seguramente motivados por la calidad del rival.

Además del punto, lo mejor del partido fueron los primeros veinte minutos, en los que los guipuzcoanos desplegaron un balonmano sensacional. Empezó parando Rangel y eso ayudó a cambiar el 1-0 inicial por un 2-4, con dos de los goles a la contra y un más en transición rápida. Poco después, 3-6 y tiempo muerto local, que no sirvió de mucho porque el Bidasoa-Irun estaba que se salía. Tanto, como que para el minuto 15 ya se había puesto cinco goles arriba, 6-11, con tres goles para cada uno de los hermanos Salinas.

La diferencia se mantuvo hasta el 10-15 y en ese momento el Bidasoa tenía un estratosférico 15 de 18 en lanzamientos. Pero despertó el equipo portugués y con un parcial de 4-0 (incluyendo dos tiempos muertos de Cuétara) se metió de nuevo en el partido, llegando al descanso con mínima desventaja, 16-17.

En diez minutos los amarillos habían dilapidado gran parte de su renta y dejado escapar la opción casi irreal a priori de noquear a su anfitrión. Este se puso las pilas en el segundo tiempo y, tras un intercambio de goles, en el 23-22 llegó su primera ventaja desde aquel lejano 1-0.

30 Sporting Clube Portugal

Cudic (1 parada, Valdéz (6), Ruesga (5), Carol (4), Bingo (1), Ghionea (7, 7 pen.), Frade -siete inicial- Gaspar (7 paradas), Vieira (3), Rocha (3), Carneiro, Tavares, Gaspar, Mladenovic y Nikcevic (1).

30 Bidasoa-Irun

Rangel (5 paradas), Zabala (3), Esteban Salinas (4), Mancisidor (1), Rodrigo Salinas (8, 1 pen.), Tesoriere, Da Silva -siete inicial-, Ledo (7 paradas), Cavero (4), Orbovic, Crowley (1), Serrano (1), Renaud (6, 2 pen.), Azkue (2) y Seri.

Marcador cada cinco minutos:
2-4, 4-6, 6-11, 9-14, 12-15, 16-17 (descanso); 20-21, 22-22, 24-24, 26-26, 27-29 y 30-30.
Árbitros:
Gasmi y Gasmi, de Francia. Excluyeron a los locales Mladenovic, Frade y Ghionea y al visitante Tesoriere.
Incidencias:
1.653 espectadores en el Pavilhao Joao Rocha de Lisboa, entre ellos 150 aficionados bidasotarras.

24-23 iba a ser la tercera y última renta de los lusos, volteada por el Bidasoa con otros diez minutos muy inspirados y un parcial de 2-6 en el que Iñaki Cavero firmó tres goles.

Cuando Rodrigo Salinas lanzó un penalti al poste pero acabó la faena tras el rechace, el marcador mostraba un 27-30 y quedaban cinco minutos. El Bidasoa-Irun, que suele llegar más fresco que sus rivales a los finales de partido, no acertó en ese tramo. Y sí que lo hizo el Sporting Portugal.

Con 29-30, Crowley estrelló un penalti en el larguero (3 de 5 todo el equipo desde siete metros) y a minuto y medio llegó el empate a 30, obra de un Ghiomea que seguía infalible desde los siete metros. Se entró en el tramo final en el que podía pasar cualquier cosa. Cavero la tuvo a falta de 40 segundos pero saltó con muy poco ángulo y se le marchó fuera. En la última jugada pudo marcar el Sporting y se encontró con una defensa impenetrable. Perder hubiera sido demasiado castigo; empatar es un premio ya de por sí jugoso y que irá cobrando valor con el paso de los días.