Baloncesto

El Real Madrid quedaría fuera de la Euroliga si abandona la ACB

Florentino Pérez sueña con que el Real Madrid juegue en la NBA. / AFP
Florentino Pérez sueña con que el Real Madrid juegue en la NBA. / AFP

Los estatutos de la competición continental no lo permiten y la idea de la NBA, más que una realidad, es una fantasía de Florentino Pérez

Beñat Arnaiz
BEÑAT ARNAIZ

Estamos a miércoles y el terremoto posterior a la polémica final de la Copa disputada el domingo sigue dando réplicas. Las explicaciones dadas por la ACB y la Asociación de Árbitros le parecen al Real Madrid «lamentables, teniendo en cuenta la gravedad de lo sucedido». Así lo señaló la entidad blanca a través de un comunicado. Al mismo tiempo exige «una respuesta clara a lo ocurrido con una jugada que es revisada por el trío arbitral en el instant-replay y cuya decisión sorprendentemente es contraria a lo que establece el reglamento, a pesar de la rotundidad de las imágenes televisivas a disposición de los árbitros y que todo el mundo ha podido ver», añade la nota.

El Real Madrid no se detiene en su búsqueda de justicia. Aunque los únicos pronunciamientos oficiales hayan sido la rueda de prensa del partido y el citado comunicado, entre bambalinas se habla de estudiar las opciones legales que pueden existir para abandonar la Liga ACB, con la idea de competir solamente en la Euroliga.

Hay todo tipo de condicionantes y requisitos para participar en la Euroliga, pero uno común que todos los equipos deben cumplir: jugar en su correspondiente liga doméstica. Lo señala el artículo 5.3 de los estatutos de la competición en el capítulo que hace referencia a los requerimientos para inscribirse: «Participar en el campeonato doméstico, salvo excepción aprobada por el Consejo Ejecutivo de Accionistas en el caso de que el equipo no pueda participar en su propia competición contra su deseo». No es esta la situación planteada porque es el propio Real Madrid quien abandonaría de motu propio la ACB.

La Euroliga, al contrario de la Champions League de fútbol, por ejemplo, es una liga cerrada y los méritos deportivos de la anterior temporada no tienen valor para participar en ella, a excepción de unas pocas plazas. La competición continental dirigida por Jordi Bertomeu funciona con licencias. La mayoría de ellas, once, son fijas, de clase A. Es el caso del Baskonia, Real Madrid, Barcelona, Panathinaikos, Olympiacos, Fenerbahce, Anadolu Efes, CSKA Moscú, Maccabi Tel Aviv, Zalgiris Kaunas y Olimpia Milán.

Las plazas restantes se reparten entre equipos con méritos deportivos, como el Herbalife Gran Canaria, que la temporada pasada fue el primer equipo no Euroliga en la ACB; o como el Darussafaka, campeón de la Eurocup que recibe la licencia de un año de duración. Finalmente, la competición puede dar wildcards, invitaciones. La temporada que viene, por ejemplo, competirá el Asvel Villeurbanne de Lyon, club francés que preside el jugador de la NBA Tony Parker.

La opción inviable de la NBA

Otra de las opciones que lleva años hablándose es la inclusión del Real Madrid en la NBA. Sin embargo, es algo inviable, más una fantasía que algo que se pueda hacer realidad en un corto-medio plazo. Una franquicia de la mejor liga del mundo tiene que disponer de una infraestructura de pabellones e instalaciones que actualmente no existen en Madrid.

Además, las 30 franquicias deben cumplir un mínimo salarial de 85-90 millones de dólares cada temporada, más del doble que el actual presupuesto del club blanco. Por lo tanto, la dificultad del calendario sería el menor de los problemas para Florentino Pérez si decidiera dar el paso, siempre con el beneplácito del comisionado de la NBA Adam Silver.

La entrada de una nueva franquicia debe ser admitida a través de una votación entre los 30 propietarios de la asociación. En unos años en los que buscan reducir el calendario de viajes, sería contradictorio aceptar la entrada de un equipo con el que los Lakers tendrían que recorrer casi 19.000 kilómetros para jugar un solo partido.