Baloncesto | Liga ACB

Darío Brizuela: «Me alegro más por mis padres y mi gente que por mí mismo»

Dario Brizuela celebra su canasta ganadora contra el Fuenlabrada./EFE
Dario Brizuela celebra su canasta ganadora contra el Fuenlabrada. / EFE

El escolta donostiarra es, con veinte puntos de media por encuentro, el máximo anotador de la ACB en este arranque de temporada

RAÚL MELEROSAN SEBASTIÁN.

Es el hombre de moda en la ACB. Darío Brizuela (Donostia, 1994) promedia 20 puntos por partido. Es el máximo anotador de la liga a sus 23 años. «No me lo esperaba» dice, y argumenta que «me alegro más por cómo lo viven los míos que por mí». Nacido y criado en el Easo, ahora mismo es un icono del Estudiantes y abre una puerta al futuro. «Por supuesto que me gustaría jugar alguna vez en el equipo de mi ciudad».

- ¿Ha mirado la tabla de anotadores de la ACB?

- Sí, sí lo he hecho. Pero aunque la gente no se lo crea, lo realmente importante son los resultados del equipo. Preferiría meter la mitad de puntos y haber ganado los tres partidos que hemos jugado.

- 20 puntos de media por encuentro. ¿Se lo hubiera imaginado?

- Verme ahí el primero es un poco irreal, no me lo esperaba. Por otra parte, he trabajado muchísimo en verano. Sí que te entra la satisfacción porque el sacrificio que has tenido que hacer tiene sus frutos.

- Metió la canasta ganadora contra el Fuenlabrada.

- De verdad, todo esto me supera un poco. Estoy más contento por mi familia, mis amigos y mi gente que por mí mismo. Estoy muy concentrado en el equipo y en trabajar. Intento tener la memoria muy corta.

- Debe ser complicado evadirse.

- No me gusta nada ser el protagonista o que sienta que se habla mucho de mí. Soy de los que opinan que el halago debilita. Prefiero estar siempre con hambre. Por ejemplo el día de Fuenlabrada, con la canasta ganadora, no quise entrar en redes sociales porque no me siento cómodo.

- ¿Cómo recuerda la jugada?

- Fue un poco rara. Porque es una entrada que acabo en semi gancho con la izquierda y puede que fuera el último recurso que tenía. Tocó un par de veces el aro y por fortuna entró. Pensaba de verdad que se la iba a jugar Omar Cook, pero me dijo que me la tenía que jugar yo. Mira, eso me reconforta más, la confianza de un súper jugador como Omar Cook.

- ¿Qué ha cambiado?

- Se junta todo. El entrenador, porque confía en mí. Luego están los compañeros, que han visto que he hecho una buena pretemporada, y después está el verano. Para mí es el momento más importante del año. Cuando me preguntan dónde he ido de vacaciones, digo que a ningún lado, porque me quedo trabajando.

- ¿Con quién cuenta?

- Tengo la suerte de contar con un equipo de gente, mi preparador físico y un nutricionista en Granada que me ayudan mucho. Es como mi cuartel general en verano. Ahora soy más ambicioso. No me quedo satisfecho con nada y voy a tope en cualquier partido.

- ¿Ha trabajado además la técnica individual?

- Eso lo trabajo más con mis compañeros de equipo. He tenido la suerte de compartir vestuario con Edwin Jackson y Sylvain Landersberg. Uno fue máximo anotador de la Liga y al otro se le escapó por tener un mal día. He aprendido mogollón de cosas, también de Jaime Fernández. No sé. He jugado con gente mucho mejor que yo en mi puesto y he tratado de aprender de ellos.

- En Granada recibió la llamada para acudir a la selección.

- Eso es. Supuso una gran satisfacción para mí. Ojalá se repita.

- Está preparado para recibir defensas especiales, al ser el máximo anotador de la ACB?

- No me preocupa mucho. Porque si ocurre eso, seguro que mis compañeros tienen más espacios y están más liberados. Si hay defensa especial, me adecuaré. En categorías inferiores había muchas defensas hacia mí, así que me puedo imaginar lo que me espera, pero insisto que no me preocupa.

- Esta rodeado de veteranos como Cook, Suton o Caner-Medley, y usted se juega balones importantes.

- Sí, es súper reconfortante. Sobre todo, la evolución que he tenido con ellos en los dos o tres últimos años. Ver cómo en ese tiempo se centraban en mí es increíble. Son como mis padres del equipo.

- ¿Tiene la sensación de que pasa todo muy rápido?

- En la vida hay situaciones diferentes. Tuve la oportunidad de ir a Huesca cedido a la LEB y salió mejor de lo que esperaba. Antes había debutado en la ACB con 18 años. La vida te pone ante situaciones que no te esperas. Yo pensaba estar en el 'Estu' unos tres años y llevo ya ocho. Es ir trabajando, cumpliendo metas y tener suerte. Sin eso es imposible.

- Debutó contra el Madrid. ¿Se acuerda de a quién le tuvo que hacer su primer defensa?

- Uno sencillito... Sergi Llull (risas). Me acuerdo que salí y ellos estaban en zona. El primer balón que toqué lo perdí y en el balance hice falta. Vidorreta pidió tiempo muerto y me cayó una bronca de órdago.

- Pablo Laso era el entrenador del Madrid, pero ¿es cierto que cuando estaba en el GBC preguntó por usted y ya se había comprometido con el Estudiantes?

- Hubo una reunión, pero con mis padres. Las condiciones académicas del Estudiantes eran mejores. Me dejaron pasar un año más en Donostia y luego ya decidí ir hacia allí. Los que sí aceptaron fueron Mikel Motos y Julen Olaizola.

- ¿Cuándo se da cuenta de que el baloncesto puede ser su profesión?

- No sé si mi profesión, pero el mayor revuelo es después del campeonato de España cadete que juego con el Easo. No solo el Estudiantes, sino varios equipos más preguntaron por mí, pero el que nos pareció mejor fue el 'Estu'.

- ¿Le gustaría jugar algún día en el Gipuzkoa Basket?

- Siempre lo he dicho, me gustaría jugar algún día en casa o cerca de casa porque soy muy donostiarra. De hecho, lo único que tengo claro es que cuando me retire viviré en Donostia.

- Queda mucho para eso.

- Todavía soy muy joven y aunque todavía tengo contrato en el Estudiantes, estoy abierto a cualquier cosa y por qué no en un futuro jugar en el GBC.

- ¿Cómo ve el baloncesto en el territorio?

- Me gustaría que el baloncesto guipuzcoano tuviera la máxima representación posible en la ACB. Considero que hay mucho talento repartido por muchos equipos y es una cosa que tengo en mente. Sobre todo por ayudar, porque he jugado con gente de casa y de Euskadi con mucho talento que por poco no han llegado a la élite o no han tenido tanta suerte como yo.

- ¿Sabe cuándo juega usted contra contra el GBC?

- Sí. El 20 de enero. Es una pena que no sea el partido en Illunbe. Me encanta el día de Donostia.

- ¿Se pone el gorro de tamborrero o cocinero ese día?

- De pequeño, poco. Pero ahora cada vez lo echo más de menos y los últimos años lo he disfrutado a tope.

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