Atletismo

Dar el máximo no siempre es sinónimo de éxito

Dar el máximo no siempre es sinónimo de éxito
J.M. López

David Palacio, tras un recital en solitario en los 1.500 metros de la reunión de Ordizia, se queda a solo un segundo de la mínima europea

KAREL LÓPEZ

Hubo una época (o épocas) en la que hablar del 1.500 español era sinónimo de éxito, de grandeza, de resultados que eran la envidia de medio mundo. Y si no se lo creen, basta, por ejemplo, con echar la vista atrás hasta 1992 para ver, por ejemplo, a Fermín Cacho reinando en el Estadio Olímpico de Barcelona. Otros tiempos... Ahora, mientras otros sectores antes muertos nos demuestran que el atletismo español va más allá del mediofondo (que se lo digan a Bruno Hortelano, Óscar Husillos... o a la jovencísima combinera María Vicente), el 1.500 no arranca. Se ha calado.

Vayamos al grano. Este sábado, en la cuarta edición de una reunión de Ordizia que no deja de crecer, se vivió uno de los últimos intentos para que los mediofondistas lograran la mínima para disputar el mes que viene el Europeo en Berlín. 3:38.00 les piden en 1.500... Y no hubo suerte. El ritmo lo llevaba una liebre de lujo, el finalista en el último Mundial en 800 Álvaro de Arriba. Manuel Olmedo, uno de los últimos grandes nombres del 1.500 en España, le seguía. Pero tardó 500 metros en retirarse. El que lo intentó hasta el final fue David Palacio. Ganó tras un último giro en solitario. Parecía que sí, pero... Un segundo y nueve centésimas le dejaron huérfano del éxito que perseguía: 3:39:09.

Batió el récord del meeting (3:40.92), pero sus gritos de frustración demostraban que no era suficiente. Palacio quería la mínima. Solo el gallego Adrián Ben, por su condición de atleta sub23 y por poseer la mínima que exige la Asociación Europea, podrá estar de momento en Berlín. Ningún otro especialista español más. Las opciones se agotan. Aquí sí, hubo épocas mejores.

Otra de las grandes pruebas de la reunión de Ordizia fue el 5.000. El keniano Kiprono Menjo se impuso con total autoridad. 13:35.15 fue su crono, destrozando por trece segundos el récord.

En los obstáculos, Ibrahim Chakir se llevó el gato al agua. En solitario, corrió en 8:34.80. En la carrera femenina, Carolina Robles protagonizó el momento más desgraciado. En la recta de meta, tras un titánico esfuerzo, tropezó con el último obstáculo. El golpe fue tremendo y le costó la victoria, ya que Blanca Fernández acabó pasándole.

Mejores guipuzcoanos

Las mejores marcas de guipuzcoanos del meeting fueron de Octavian Mihail Romanescu (10.57 en 100) y Lorea Ayala (2:10.61 en un 800 muy peleado en el que ganóLidia Campo).

Otro de los espectáculos estuvo en el foso. Primero, Tessy Ebosele ganó con 5,57 metros. Y después, el realista Igor Legarda, con un mejor intento de 7,19 metros, puso al público, que abarrotó las gradas de Altamira, en pie. El año que viene, más y mejor en Ordizia. Este, faltó la mínima europea. Pero trabajando como lo hacen para que esta reunión salga adelante, llegará.

Octavian Mihail Romanescu, la estrella en casa

Octavian Mihail Romanescu llegaba a la reunión de casa justo una semana después de pulverizar su marca personal de los 100 metros. El pasado sábado, en Santander, corrió en 10.52, y el velocista de origen rumano afincado en Beasain desde hace ya más de una década demostro ante los suyos que no fue un espejismo. Este sábadono bajó de 10.50, no. Pero volvió a romper la barrera de los 10.60 por partido doble, aunque una de ella con viento excesivo. En semifinales, 10.59 fue su crono (+2,3 m/s). Y, además, el esprínter de la Real Sociedad se dejó lo mejor para la final. Ante la ausencia del nigeriano Okeudo (inscrito, aunque no se presentó), Romanescu paró el crono en 10.57 (+1,3 m/s). Se llevó el triunfo en casa; la victoria, la demostración de que está mejor que nunca y, claro, el jamón que se regalaba a todos los ganadores. Le siguieron en la final Pablo Mirete y el joven guipuzcoano Ibai Fernández (10.82). La vizcaína Aitana Rodrigo ganó la final femenina.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos