Maratonianos de leyenda que dejaron su sello en Gipuzkoa

Antes de que el keniano Eliud Kipchoge, autor del récord del mundo de maratón con 2h01:39 y segundo en el Cross de Elgoibar de 2004, protagonizara una de las gestas deportivas del año, fueron muchos los fondistas que hicieron historia sobre el asfalto. Alguno de ellos pasó por aquí

Emil Zatopek
Emil Zátopek, en cabeza, en los Juegos Olímpicos del año 1948. / AP
Karel López
KAREL LÓPEZ

Eliud Kipchoge protagonizó el domingo en Berlín una de las grandes gestas deportivas del año; de la historia incluso. El atleta keniano completó los 42,195 kilómetros del maratón de la capital alemana, donde tantos récords se han batido, en 2h01:39, mejorando en un minuto y dieciocho segundos la anterior plusmarca mundial, en posesión de su compatriota Dennis Kimetto desde el año 2014. Pero años antes, lo que no pudo lograr fue el triunfo sobre el barro guipuzcoano.

Cuando tenía 19 años y ya había sido campeón del mundo júnior de cross y absoluto de 5.000 metros (derrotando, nada más y nada menos que a Hicham El Guerrouj y Kenenisa Bekele en la final), Kipchoge se presentó en el Cross Juan Muguerza de Elgoibar, la única prueba de campo a través que ha corrido en España, con una misión clara:ganar. Pero...

El también keniano Abraham Chebii se impuso por tercera vez, con el nuevo plusmarquista mundial de maratón en segunda posición. «Le llamamos porque había sido campeón del mundo en pista. Le pusimos el dorsal 1. A pesar de su juventud, era el favorito. Pero Chebii, que ya había ganado dos ediciones, conocía bien el circuito. Fue una pena. Salió bien a medias, aunque también es un orgullo que el actual plusmarquista mundial de maratón no fuera capaz de ganar en Elgoibar», explica Zigor Díez, responsable de la organización del cross guipuzcoano. «Recuerdo que ya por aquel entonces no dejaba de sonreír. Hicimos la recepción a los atletas en el Polideportivo, con muchísimos niños y niñas, y era muy simpático con ellos, muy cercano».

Kipchoge ha revolucionado el panorama atlético tras su crono en Berlín y pasó por Gipuzkoa, como muchas otras leyendas del maratón que también dejaron su sello por nuestras tierras.

Kipchoge, con el dorsal número 1, en Elgoibar.
Kipchoge, con el dorsal número 1, en Elgoibar. / Morquecho

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La locomotora humana Emil Zátopek

Emil Zátopek no tuvo una vida fácil. Valorado y reconocido en la capital guipuzcoana (Tambor de Oro incluido) por su participación en los años gloriosos del Cross Internacional de San Sebastián (se llevó la victoria en 1958, antes de que comenzara el dominio de Mamo Wolde), el atleta checoslovaco, cuatro años después de conseguir un oro y una plata en Londres 1948, logró en los Juegos Olímpicos de Helsinki un triplete histórico: 5.000, 10.000 y maratón. Nadie lo ha podido repetir. «Si quieres correr, corre una milla; si quieres cambiar tu vida, corre un maratón», llegó a decir la locomotora humana.

Zátopek recoge el Tambor de Oro de San Sebastián en 1990.
Zátopek recoge el Tambor de Oro de San Sebastián en 1990. / Postigo

Descalzo Abebe Bikila

Ganador de dos oros olímpicos en los maratones de Roma 1960 y Tokio 1964, Abebe Bikila murió cuando solo tenía 41 años. En la capital italiana, completó los 42,195 kilómetros descalzo, circunstancia por la que muchos le recuerdan. 2h15:16 fue su crono, récord mundial por aquel entonces. Cuatro años después, en Japón y ya con zapatillas, volvió a mejorar la plusmarca (2h15:01). Seis semanas antes de aquel segundo triunfo fue operado de apendicitis. Por cierto, llegó a correr el maratón de Zarautz, ganándolo en 1966. ¿El premio? Un frigorífico de la marca Fagor. Volvió un año más tarde, aunque en esta ocasión no pudo ganar. En Elgoibar, en la edición de 1964, acabó tercero.

Bikila, en Zarautz.
Bikila, en Zarautz. / DV

El último hasta Kipchoge Carlos Lopes

Tras su paso por el mundo del fútbol, Carlos Lopes llegó al atletismo para triunfar. Aunque su primera experiencia maratoniana, en Nueva York 1982, acabó mal (se retiró), volvió un año después a la distancia en Róterdam, batiendo el récord europeo (2h08:39). En 1984, después de ganar su segundo título mundial de cross, llegó a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles como uno de los favoritos. Y no defraudó. Se escapó en el kilómetro 38, y venció con 2h09:21 (récord olímpico por aquel entonces). Fue en 1985, nuevamente en Róterdam, donde logró la plusmarca mundial (2h07:12). Como le ocurrió con la primera participación en la complicada distancia, en la última, en Tokio 1985, se retiró. Hasta la aparición de Kipchoge, era el último atleta en poseer el título olímpico y récord del mundo de maratón al mismo tiempo. En el hipódromo ganó en en 1976 y en Elgoibar, en 1982.

Carlos Lopes, en el Cross de Elgoibar en 1982.
Carlos Lopes, en el Cross de Elgoibar en 1982. / DV

El rey Haile Gebrselassie

Iba al colegio corriendo desde pequeño, y siguió haciéndolo hasta convertirse en uno de los reyes del maratón. El etíope Haile Gebrselassie fue el último gran maratoniano del país hasta que apareció Kenenisa Bekele (quien, por cierto, también corrió en Gipuzkoa y llegó a ganar en Elgoibar en 2003). 2h03:59 fue su mejor crono (Berlín, en 2008), mejorando su propia plusmarca mundial por 27 segundos. Antes, logró dos oros olímpicos de 10.000 metros y ganó en el Cross Internacional de San Sebastián en 1994, además de ocupar la segunda plaza en la primera edición del Cross Juan Muguerza disputado en Mintxeta (1993).

Keino, Gebrselassie y Bayisa, compitiendo en el Cross Internacional de San Sebastián.
Keino, Gebrselassie y Bayisa, compitiendo en el Cross Internacional de San Sebastián. / Usoz

Por supuesto, otros maratonianos como Abel Antón, Martín Fiz, Diego García, Julio Rey o Kirui, ganador del último Mundial en la distancia, también han dejado su sello en Gipuzkoa.

 

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