Lorea Ayala, la campeona más rápida de la Lilatón por segunda vez consecutiva

5.450 mujeres han tomado la salida en la Lilatón de San Sebastián. /Lobo Altuna
5.450 mujeres han tomado la salida en la Lilatón de San Sebastián. / Lobo Altuna

La Lilatón vuelve a reunir a miles de mujeres por las calles de Donostia en una gran fiesta atlética en la que repite la donostiarra del Atlético San Sebastián

Karel López
KAREL LÓPEZ

Este año la marea ha sido azul. El asfalto de las calles del centro de Donostia y de Gros y todos los que animaban han sido testigos directos de cómo 5.450 mujeres –un nuevo récord, superando en 210 la cifra del año pasado– han tomado la salida de la Lilatón en el Boulevard para que, 4,7 kilómetros después, 5.437 hayan alcanzado en el mismo lugar la meta. Y entre todas estas campeonas, la más rápida ha sido, como en 2018, Lorea Ayala.

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La mediofondista del Atlético San Sebastián tenía claro que correr en un recorrido 300 metros más corto le favorecía. Ante los ánimos de un público entregado, la donostiarra ha sumado su segundo triunfo, otra vez, al sprint. Tercera en 2017 y ganadora en 2018, Ayala ha demostrado que ya conoce la Lilatón casi mejor que la palma de su mano, aunque, pocos metros después de cruzar la meta justo por delante de la también donostiarra Nerea Egia –segunda– y de la ordiziarra Izaro Rubio –tercera–, ha reconocido que le había «costado más».

Lorea Ayala ha sido la más rápida.
Lorea Ayala ha sido la más rápida. / Lobo Altuna

«Ha sido una carrera muy divertida. Me lo he pasado genial y creo que eso era lo más importante. Ganar me hacía ilusión, pero sobre todo quería disfrutar del ambiente», explicaba Ayala, consciente de que había vuelto a hacer valer su gran final para ser la más rápida (17:02).

La atleta del Atlético San Sebastián, club organizador de la Lilatón, ha sido de las últimas en llegar a una línea de salida en la que todas las participantes levantaban las manos sin cesar esperando la hora de correr. Durante los primeros metros, el grupo de cabeza era grande. Poco a poco ha ido reduciéndose, aunque «la verdad es que me esperaba un ritmo más incómodo. No hemos ido rápido al principio. Sobre 3:50 el kilómetro calculo, aunque con algún que otro intento de ataque», explicaba Ayala.

La carrera no ha terminado de romperse. Entrando ya en el Boulevard estaba todo por decidirse. La donostiarra, a la postre vencedora, iba bien colocada en el grupo de seis que pelearía por la victoria. Y a una atleta de 800 metros, en esa situación, no se le podía escapar el triunfo.«Era mi arma y me ha servido para ganar por segunda vez».

Justo por detras, a dos y tres segundos respectivamente, han cruzado la meta Egia y Rubio.«No me esperaba el segundo puesto. He visto que había mucha competidora fuerte en carrera y la verdad es que yo no he tirado del grupo en ningún momento», apuntaba Egia, que también se ha ido con el trofeo a casa gracias a su buen final.

Ane Asensio ha sido la vencedora en categoría handbike.
Ane Asensio ha sido la vencedora en categoría handbike. / Lobo Altuna

El triunfo en handbike ha sido para Ane Asensio (17:29). La júnior más rápida ha sido Ane Elzaurdia (18:02), que ha destacado el «gran trabajo de la organización», la mejor veterana ha sido Lourdes Colomo (17:38) y la mujer más rápida mayor de 60 años, por su parte, Lourdes Mariezkurrena (20:41), una de las organizadoras de la primera edición. «La evolución ha sido increíble. Esto era impensable hace 30 años». El grupo más numeroso, con más de 130 inscritas, ha sido la Ikastola de Urretxu-Zumarraga.

Homenaje

Quince minutos antes de que se diera el pistoletazo de salida a la 30 edición de la carrera y a ritmo de 'helmugara goazen korrika (hacia la meta vamos corriendo)', la Diputación y el Atlético San Sebastián –con su equipo femenino de piragüismo allí– han homenajeado al Gipuzkoa Ogiberri de ciclismo.

Con la presencia de Leire Olaberria –que sabe de primera mano lo que es disfrutar del atletismo ya que, antes de medallista olímpica en ciclismo en pista fue una excelente velocista–, Ainhoa Artolazabal, Maddi Arizmendi, Sara Arregi, Alaitz Arozena, Araitz Ayestarán y Arene Etxarri –que, por cierto, han abierto la carrera y han esperado en meta con sus bicicletas en pie hasta que llegara la última participante–, han agradecido a la organización «el regalazo. ¡Que nadie pare esta gran ola!», ha apuntado Olaberria.

Visto lo visto, será complicado que esta carrera reivindicativa deje de crecer. Una de las grandezas de la Lilatón es que, más allá de que hay un podio para las más rápidas, el ambiente que se vive es único, festivo.

Lágrimas de emoción

«Estoy superando mi segundo cáncer de mama. Están siendo unos años complicados pero el reto era estar aquí». Estas han sido las palabras de Eider Larreategi, una de las últimas mujeres en cruzar la meta en el Boulevard. Lo ha hecho, llorando de la emoción, junto a su amiga Jaione Gereñu. Era un reto y lo ha logrado». Las dos mostraban orgullosas sus pulseras rosas «en recuerdo a todas las que ya no están». Querían «hacer ver el valor de la amistad, celebrar lo importante que es la vida».

Por otra parte, en la fiesta de este domingo no podían faltar los disfraces. Ha habido quienes se han puesto peluca –de colores llamativos, claro– y tutú, como la argentina Gabriela y la canadiense Simona, estudiantes en la UPV que no han dudado en «aprovechar la ocasión para participar», como las jóvenes mujeres indias de Yuwa, que han acabado «encantadas».

Con el dorsal tras y durante el embarazo

Entre las 5.450 mujeres que han tomado la salida había ese mismo número de historias. Una de ellas ha sido la de Naroa Agirre. La plusmarquista estatal de pértiga se ha puesto este domingo su primer dorsal tras ser ama hace un año. «Estoy muy nerviosa», aseguraba durante el calentamiento.

«El profesor de gimnasia del cole (trabaja en María Reina Eskola) nos animó a maestras y alumnas a apuntarnos, y aquí estamos. ¡Llevo mucho sin correr tanto sin parar!», seguía la donostiarra, que acabó la Lilatón en 33:47 (tiempo neto). Ahora, vuelta a la pista para saltar longitud.

Y de una ama a otra. Maitane Guerrero corrió el año pasado embarazada. En agosto nació Adei. Este domingo, ha acabado séptima «sin esperarlo, muy contenta» porque «no sabía que estaba para estos ritmos. La semana que viene participaré en el Campeonato de Gipuzkoa de 10 kilómetros en ruta».

Guerrero ha entrado justo tras su hermana Hoki y no ha dejado de dar consejos a Oiana Ortiz (43ª), quien espera a su hijo precisamente en agosto. «Lo importante es no hacer locuras. Cuando vas al médico, lo primero que acostumbran a decirte es que no hagas deporte, y creo que lo esencial es no pasarte, pero seguir con la actividad». Las dos atletas, con la incombustible Eva Esnaola muy cerca, han conversado durante minutos tras alcanzar la meta. Un «auténtico lujo» recibir consejos de parte de Maitane Guerrero.

¿Vivirá Oiana Ortiz la fiesta de la Lilatón desde dentro el año que viene? Habrá que verlo.