Atletismo

El hombre que cambió el rumbo del atletismo femenino

Pasión. Valentín Rocandio y José Miguel Isasa, con los premios recibidos en la gala del atletismo guipuzcoano. / DV
Pasión. Valentín Rocandio y José Miguel Isasa, con los premios recibidos en la gala del atletismo guipuzcoano. / DV

José Miguel Isasa, premio guipuzcoano a su trayectoria, pasó de ser uno de los mejores atletas de España a innovar diseñando entrenamientos, también para mujeres |

Karel López
KAREL LÓPEZ

A José Miguel Isasa (3/4/1938) siempre le ha gustado volar. Durante su juventud, lo hacía sobre la arena del foso de longitud. En tiempos de pistas de ceniza, el donostiarra se proclamó dos veces campeón de España absoluto de la especialidad y dejando el récord estatal en 7,48 metros. Fue diez veces internacional. Pocos años después, ya lejos de pensar en plusmarcas, volvió a volar, aunque en esta ocasión para ser de los primeros hombres en España que dio el paso de entrenar a mujeres. Ahora, con 80 años, aterriza aviones en el simulador de vuelo que tiene en su ordenador.

«Acabo de llegar a Tenerife. Esto es un entretenimiento buenísimo. Pilotar en cabina es más real, aunque la verdad es que estos simuladores ya están muy logrados», asegura Isasa mientras deja por unos minutos el ordenador para mantener una conversación en la que aprovecha y hace un repaso de su vida. «Mi primer contacto con el atletismo llegó cuando tenía 15 o 16 años. Fue en unos campeonatos escolares. Yo mismo potencié que el Colegio Carmelo tuviera un equipo atlético. Competí con el Zarautz y con la Real Sociedad», explica el amaratarra, que hace pocos días recibió la placa a la trayectoria en la gala de la Federación Atlética Guipuzcoana.

«Junto al difunto Rafa Puignau, cuando aún no había atletismo femenino en Gipuzkoa, pusimos en marcha la sección del Atlético San Sebastián. Es cierto que los jugadores de baloncesto del club participaban en alguna competición, pero no se preparaban para ello», recuerda el donostiarra, quien, poco a poco, vio cómo el proyecto se hacía realidad. «Yo ya había dejado de competir y Puignau fue mi gran estímulo, porque él hizo que acabara como entrenador».

Fue el maestro de hombres y de un grupito de cuatro amigas que, gracias al boca a boca, «acabaron formando un conjunto de mucho nivel y muchísimas integrantes. Eran los años 50 y atletismo femenino solo había en Cataluña, y no mucho. Del grupo de Donostia salieron muchas atletas internacionales, en ocasiones, la mitad del equipo nacional».

Seleccionador

Isasa se involucró tanto que, mientras el Atlético San Sebastián ganaba en repetidas ocasiones la liga de clubes (entre los 60 y 70 lo consiguió siete veces), él viajaba los fines de semana a diferentes puntos de España para ver qué mujeres tenían potencial atlético. Se convirtió en el seleccionador femenino.

Todavía a día de hoy, recuerda a la perfección el nombre de esas mujeres a las que entrenó. «Se pensaba que las chicas no podían hacer deporte cuando tenían la regla, o incluso había quienes decían que para ellas era malo hacer ejercicio. ¡Tonterías! Por suerte, hemos avanzado», destaca este hombre que, aún a día de hoy, sigue acudiendo a la pista siempre que puede para mantenerse en forma. «Hubo una época en la que me desentendí por completo del atletismo, pero desde hace una docena de años voy tres veces a la semana a la pista. Ahora mi mujer está enferma y no voy tanto como me gustaría, pero siempre que puedo me escapo».

Isasa no solo cambió el rumbo del atletismo femenino, sino que fue pionero en técnica de entrenamiento. «Solía hacer saltar a los velocistas aunque había quienes opinaban que no era bueno. Algo es malo cuando la cabeza te dice que es malo. También me gustaba que mis atletas aprendieran técnica de carrera y que hicieran pesas». El atletismo le debe mucho a este hombre.

Más sobre atletismo

 

Fotos

Vídeos