Atletismo

El Gordo sigue sin caer en Berlín

Orlando Ortega celebra su tercer puesto en 110 vallas con el campeón, Martinot-Lagarde. A la derecha, Ana Peleteiro, también bronce. / AFP
Orlando Ortega celebra su tercer puesto en 110 vallas con el campeón, Martinot-Lagarde. A la derecha, Ana Peleteiro, también bronce. / AFP

Ana Peleteiro, en triple, y Orlando Ortega, en vallas, bronces europeos | La selección española suma dos nuevas medallas en una jornada en la que se esperaba más

Karel López
KAREL LÓPEZ BERLÍN.

El Gordo no cae. Se resiste. La selección española ya suma cuatro medallas en el Europeo de Berlín, pero la de oro no llega y se agotan, jornada tras jornada, las opciones. En la de ayer, tanto Ana Peleteiro, en triple, como Orlando Ortega, en los 110 metros vallas, se colgaron sendos bronces con sabor a poco.

Sobre todo el del vallista de origen cubano, que volvió a salir mal, golpeó la primera valla y tuvo que remontar, aunque sin pelear un triunfo que se llevó, sorprendentemente, el galo Martinot-Lagarde (13.17) con el mismo crono que el ruso y favorito (había bajado cuatro veces de 13 este año) Shubenkov. Ortega (13.34) se llevaba las manos a la cabeza. Normal... «Ha sido un año muy complicado en el que me he presionado mucho. Los resultados no salían, pero al menos me llevo esta medalla. Sinceramente, tras tocar una valla, me he llegado a ver fuera del podio», decía minutos después de la final.

Aunque también fue un tanto agridulce, mejor sabor de boca dejó el tercer puesto de la triplista Peleteiro. Hasta 14,44 voló en un concurso en el que se vio que podía más y que se llevó la griega Papahristou con 14,60.

«Soy un poco inconformista y quería más. Me he quedado a un solo centímetro de la plata (la alemana Gierisch). Seguro que en unos años lo valoro más», destacó tras confirmar que, aunque su mejor intento fue el último, se quedó «lejos de la tabla, no pudiendo aspirar al oro».

El Gordo se resistió nuevamente durante una sesión vespertina en la que el gran protagonista fue el noruego Jakob, el pequeño de los hermanos Ingebrigtsen (tiene 17 años). Ganó el 1.500 corriendo en todo momento en cabeza y sumándose a sus familiares (también disputaron la final), campeones continentales de la misma distancia en 2012 (Henrik) y Filip (2016).

Husillos se desinfla

Antes de la salida, pegó su ya tradicional gran salto, ese mismo que ya dio en Birmingham minutos antes de ser descalificado. Aunque prometía, Óscar Husillos no pudo desquitarse ayer. Se quedó lejos de su mejor versión en la final de los 400 metros, finalizando sexto con un crono de 45.61.

«Se me queda una espinita clavada porque sé que podía haberlo hecho mejor. Ahora toca borrar de la mente esta carrera y pensar en el relevo. La marca no refleja el estado de forma en el que estoy. Al final me he crispado», apuntaba el palentino en zona mixta tras ver cómo el británico Hudson-Smith se hacía con el oro con 44.78, un registro cinco centésimas peor que la marca personal de Husillos. Las medallas fueron baratas en esta ocasión, ya que las lograron los belgas Borlée con 45.13 (Kevin) y 45.19 (Jonathan).

El 4x400, a la final

Sin Bruno Hortelano ni el propio Husillos, quienes hoy (21.30 horas) sí estarán a la final, el 4x400 español sufrió más de la cuenta para clasificarse. El cuarteto (Búa, García, Echeverry y Ujakpor) paró el crono en 3:04.62, terceros en su semifinal y último tiempo. El susto fue mayúsculo, pero pelearán por todo en la final del mismo modo que lo harán Pablo Torrijos (16,79 metros) y Marcos Ruiz (16,59) mañana en la final de triple salto.

También lograron ayer el acceso a la final Álvaro de Arriba en 800 (la decepción llegó de la mano de Saúl Ordóñez, líder europeo del año), Marta Pérez y Esther Guerrero en 1.500 e Irene Sánchez-Escribano en 3.000 metros obstáculos.

Hoy, las opciones de medalla españolas, además del 4x400 y el 800, se centran en los 20 km marcha (desde las 9.05 horas), el 5.000 con Adel Mechaal y Toni Abadía (20.55 horas) y la longitud femenina con Juliet Itoya (20.05 horas).

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