Behobia - San Sebastián

«Vendré a correr la Behobia con 78 años»

La primera mujer que participó con un dorsal en un maratón, ayer en la conferencia que ofreció en la Univesidad de Deusto. / LUSA
La primera mujer que participó con un dorsal en un maratón, ayer en la conferencia que ofreció en la Univesidad de Deusto. / LUSA

Switzer se pone como reto estar en la edición de 2025 en la que habrá tantos hombres como mujeres

M.J. Silvano
M.J. SILVANO

Kathrine Switzer fue la primera mujer en correr un maratón con dorsal (261), lo mismo que la científica Marie Curie, primera mujer galardonada con el distinguido Nobel de Química o Edith Wharton, premiada con el afamado Premio Pulitzer por sus logros en el periodismo. Siempre tiene que haber alguien que abra camino en cualquier orden de la vida para empujar y hacer que la igualdad entre hombres y mujeres sea una realidad.

Las puertas del Campus de Deusto de Donostia se abrieron a esta corredora nacida el 5 de enero de 1947. Con una indumentaria deportiva -mallas, camiseta con el dorsal eterno, sudadera y zapatillas- impartió una emocionante ponencia de más de una hora y media de duración que emocionó a toda la comunidad universitaria.

Antes de su intervención, el músico y escritor Jabier Muguruza (Irun, 1960) le dedicó una canción cuya letra se centraba en el acto heroico que esta mujer protagonizó el 19 de abril de 1967 en el maratón de Boston. «Nunca me habían creado ni dedicado una canción. Ha sido precioso y me lo llevaré a casa en mi corazón», confesó Switzer.

La protagonista repasó sus vivencias en este día que marcó un antes y un después en el atletismo en particular y en el deporte en general. Hasta 1967 no había corrido una mujer de forma oficial la distancia mítica del bravo soldado Filípides: 42,195 kilómetros. «Lo habían hecho otras chicas de forma clandestina y sus marcas quedaron sin registrar. Mi empeño fue hacerlo oficial y que quedara constancia de que las mujeres tenemos la misma capacidad de terminar un maratón. Me dije a mí misma que tenía la obligación de terminar, aunque fuera de rodillas. Me puse un reto, un sueño, una meta y me preparé para conseguirlo. En 2017 volví a participar en el maratón de Boston y fue muy significativo que 50 años después pasara de ser la única atleta femenina en la carrera a encontrarme con más de 13.000».

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Syracuse, en su magistral charla se dirigió con mucho ahínco a la comunidad estudiantil para recordarles que «creo en vuestra generación, la que está hoy aquí sentada. No tengáis miedo a romper barreras, ser libres y que nadie os quite las ilusiones. Defended la libertad de pensamiento, aunque el precio a pagar sea alto. Cuando seáis madres y padres o tengáis nietos tratad de animar y hacerles ver que con trabajo se consiguen los resultados. Tenemos la responsabilidad como adultos de educar en valores y potenciar las capacidades que tenemos las personas».

Durante su estancia en Gipuzkoa, Switzer ha derrochado energía. «La temporada pasada participé en tres maratones y me hubiera gustado hacer la Behobia, pero entrenando me caí y me hice daño en la cadera. Tengo que confesar que el domingo me tiraba de los pelos. Es una maravillosa carrera donde se trata muy bien y se anima mucho a todas las mujeres. El proyecto 50/50/2025 de su organización me ha encantado y me seguiré entrenando para venir dentro de siete años, entonces tendré 78. Ya tengo un motivo para seguir corriendo».

Galardón de la Universidad

El politólogo y profesor titular en Deusto, Felix Arrieta, uno de los impulsores junto con la organización de la Behobia de traer a Switzer a San Sebastián, le hizo entrega del premio que distingue a las personas que han tenido un significado especial en el deporte. «En esta primera edición hemos decidido dar el premio a una mujer que tuvo el coraje de poner su pasión deportiva al servicio de la lucha por la igualdad. Entronca muy bien con la filosofía y valores de nuestra universidad Jesuita», explicó Arrieta.

El vicerrector José Antonio Rodríguez Ranz confesó que esta idea la llevan puliendo desde hace más de un año. «Queremos ser referentes en valores», detalló.

La profesora Ane Arbillaga consideró un privilegio tener a Switzer en la Universidad. «Utilizó la evidencia científica para romper barreras que existen entre hombres y mujeres en el deporte».

Y lo mismo, Alazne Mujika, también docente titular. «Kathrine ha abierto el camino a otras mujeres para que se entrenaran y lograran grandes resultados en el maratón como Rosi Talavera».

En términos parecidos se pronunció la bertsolari Maialen Lujanbio, que le cantó unos preciosos bertsos.

 

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