Behobia-San Sebastián

Kathrine Switzer, la heroína de 1967, animará a todas las mujeres

Katrhine Switzer, en el homenaje de ayer en Irun./DE LA HERA
Katrhine Switzer, en el homenaje de ayer en Irun. / DE LA HERA

La estadounidense se convirtió en un icono del deporte mundial al ser la primera fémina en acabar un maratón con dorsal

M. J. SILVANOSAN SEBASTIÁN.

Sonriente, amable, feliz y agradecida. Así se encuentra la icónica Kathrine Switzer en su visita a San Sebastián. Ayer se le pudo ver paseando por el recinto ferial de Ficoba en Irun, donde este año ha quedado instalada por primera vez la Feria de la Carrera. «Estoy un poco cansada por el largo viaje, pero muy contenta de estar en Gipuzkoa. Me encanta el carácter popular de la Behobia. Me siento muy agradecida a la organización, instituciones, Universidad de Deusto y a todas personas que se han acercado con mucho cariño a saludarme», aseguró ayer. «Es todo un acierto que la mujer esté tan presente en esta edición de la Behobia. Ha sido uno de los motivos por los que acepté la invitación. Estaré animando con mucho entusiasmo a todas las mujeres. Me hubiera gustado participar, pero me hice daño en la cadera ejercitándome y no puedo correr todavía», añadió la atleta.

Hace unos meses la organización de la Behobia daba a conocer que esta mujer nacida en Amberes hace 71 años estaría en la 54ª edición. La gesta que protagonizó en el Maratón de Boston el 19 de abril de 1967 dio un vuelco en la historia del deporte. Kathrine, con un dorsal que es su fiel acompañante en todas las carreras en las que compite (261), demostró al mundo entero que una mujer es capaz de terminar la distancia de maratón (42,195 km). «El proyecto planteado (50/50/2025) por la Behobia es algo que me gustó mucho».

Nombre
Kathrine Switzer nació en Amberes el 5 de enero de 1947. Se nacionalizó estadounidense y vive en NY.
Su hazaña
Hizo historia el 19 de abril de 1967 al convertirse en la primera mujer en terminar un maratón con dorsal en 4 horas y 20 minutos.
Dorsal
Lleva su icónico dorsal 261 a todas las carreras.

Como guía en su estancia en Donostia, ha tenido al donostiarra Félix Arrieta, profesor de la Universidad de Deusto e impulsor de esta iniciativa. «Esta idea la llevábamos trabajando desde hace más de un año. Nos hace mucha ilusión tener a esta gran mujer en una universidad jesuita en la que tratamos de estar ahí, en la frontera, donde pasan las cosas que hacen que cambie la historia y permiten el cambio de mentalidad. Cuando le pregunté el por qué aceptó venir a San Sebastián fue muy clara y sincera. Me dijo que lo hizo porque defendemos los mismos valores que ella».

En la salida

Aunque no participará en la carrera, Switzer estará en la salida, donde la organización le hará entrega de su famoso dorsal 261. «Este dorsal se ha convertido en eterno. Siempre lo llevo conmigo. Me ha dado todo en vi vida», contó.

El martes dará una conferencia en Deusto, en la que hablará sobre lo que ha significado para ella «todo en la vida: entre otras cosas, mi marido, mi religión, mi carrera, los viajes, los amigos y la salud...».

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