Behobia - San Sebastián
Iraitz Arrospide: «Subiendo Miracruz sentí lo que es la felicidad absoluta»Combativo ·
El atleta villabonatarra, siempre con el apoyo de su familia en el Boulevard, sumó el domingo su quinto podio en la Behobia, una carrera que amaKarel López
Martes, 11 de noviembre 2025, 00:04
Su tercer puesto del domingo no fue el mejor de Iraitz Arrospide en la Behobia - San Sebastián, carrera en la que el ... fondista guipuzcoano de la Real suma ya cinco podios con dos segundos puestos y tres terceros. Con 1h101:46 tampoco consiguió su mejor crono (1h01:01 en 2019). Sin embargo, el atleta txuri-urdin siempre recordará la carrera de 2025. «Subiendo Miracruz sentí lo que es la felicidad absoluta. Fue el momento de mayor subidón en mi carrera deportiva».
Una trayectoria que, con momentos duros en forma de lesión, también le ha dado muchísimas alegrías: el oro mundial en los 50 kilómetros en ruta, la plata por equipos con la selección española en el Europeo de maratón, su 2h10:59 en los 42,195 kilómetros... Resultados, todos ellos, que no hubiesen sido posibles sin el apoyo de su familia, que el domingo volvió a vibrar con la carrera de Iraitz desde la carpa situada en elBoulevard. Sufrieron, pero, sobre todo, disfrutaron con el carácter y competitividad mostrada por el que probablemente sea el atleta más querido que actualmente corre la Behobia.
«Sin ellos, sin mi familia, nada de esto sería posible. Yo trato de entrenar como si fuera un atleta de élite pero trabajando a jornada completa y con dos niños pequeños en casa. Lógicamente, lo que sacrifico es el descanso, pero Leire, mi mujer, siempre está ahí. También mis padres y los suyos. Y no me apoyan dándome palmaditas en la espalda y diciéndome lo bueno que soy o lo bien que lo hago cuando corro, sino con su dedicación y ayuda real».
Leire e Iraitz llevan más de media vida juntos. Tras varios años en Sheffield (Reino Unido), donde él descubrió que para «dar un salto de calidad en el atletismo» era esencial unirse a un grupo y «llevar una estructura marcada de entrenamientos», llevan ya casi cuatro nuevamente enGipuzkoa. «Yo soy de Villabona, aunque con 17 años me fui a Tolosa. En Sheffield nacieron Unax (siete años) y Kaila (cuatro). Y a finales de 2021 regresamos a Gipuzkoa. Primero a Belauntza y ahora estamos viviendo en Tolosa».
«Darle visibilidad al autismo»
Los dos txikis no se pierden prácticamente ni una carrera del aitatxo, que prepara a conciencia el maratón de Valencia de dentro de poco menos de cuatro semanas. «Quiero aprovechar este reportaje para darle también visibilidad al autismo porque creo que se tienen y se pueden seguir dando pasos».
El mayor de los peques, Unax, lo tiene, «en un grado severo. Va a hacer ocho años y no habla aún. Los últimos meses hemos visto una evolución importante en él. Con las limitaciones que tiene, claro, pero es un buen niño. Y eso ayuda. Lo mejor es tomarlo con la mayor naturalidad posible». Con mucho trabajo por detrás, aquí también ha sido clave el estar unidos como familia, como lo estuvieron también cuando, hace cuatro años, el padre de Iraitz sufrió un grave accidente laboral del que, afortunadamente, se ha recuperado bien. Ahora puede hacer prácticamente vida normal.
«No tenía un favorito claro»
El pupilo de Ricardo Jiménez, al que tanto agradece sus buenos resultados, y nadador en su juventud no tenía «un favorito claro» cuando vio los inscritos. A sus 37 años, Arrospide se enfrentó a la que, probablemente, fuera la Behobia de mayor nivel atlético (al menos teniendo en cuenta las listas de salida) desde que las compite. «Cuando vi qué atletas estaban apuntados, y sin tener del todo controlados a los triatletas, pensé que sería muy complicado estar arriba. Veía hasta a siete atletas que podían ganarme. Si hubiera tenido que decir un favorito, tal vez por la experiencia que tiene, me hubiera quedadocon Chakib Lachgar, pero es que también estaban Abdenasser Oukhelfen (subcampeón de España de medio maratón) y otros fondistas que venían de hacer 1h02 en medio maratón y que encima son rápidos en los metros finales. Ver que había tanta competencia diría que me quitó presión».
El tercer puesto de Iraitz fue el de un atleta que, lejos de amedrentarse, creyó. Lo hizo en los primeros kilómetros, cuando tiró con fuerza. «Las sensaciones fueron buenas». Y también soñó (e hizo soñar) cuando, tras el repechito de Antxo, atacó con fuerza, descolgando a muchos de los favoritos, incluyendo al que a la postre fue el ganador, el leonés RaúlCelada. «Tiré con todo lo que tenía. Rompí la carrera. Muchísima gente me gritaba, me animaba. Ya son muchos años en la pelea, desde que en 2017 fui tercero. Y cada vez son más los que me conocen y quieren que algún año gane».
«Lo de Miracruz fue increíble. Me hicieron sentir ganador. Yo le pedí al cuerpo más de lo que tenía. Pero estoy en paz conmigo mismo porque creo que tomé las decisiones correctas en cada momento. Y, aunque la recompensa no fue una victoria, esa que se me resiste, sí que vino en forma de un nuevo podio en una carrera que tenía francamente complicada antes de empezar. Y también me hizo ilusión volver a ser el primer guipuzcoano».
Arrospide, que dio «el 110%», sintió el calor de los aficionados, esos que animan a Iraitz, el eterno atleta de la RealSociedad, dándole siempre aliento. El propio Celada, quien acabó con el sueño del guipuzcoano en la bajada de Miracruz con un poderoso correr, reconoció que nunca antes había visto cómo el público se volcaba con un solo atleta. «Solamente escuchaba el nombre de Iraitz».
«Sigo soñando con ganar»
«Al Iraitz que en 2008 debutó en la Behobia (1h34 hizo) ni se le pasaba por la cabeza estar años después en la pelea. Y en varias ediciones además». Está claro que ganar la Behobia nunca es fácil. «Creo que merece la pena que lo siga intentando al menos un año más. Estoy dispuesto a dejarme la piel trabajando una temporada más para volver a sentir lo del domingo. Quién sabe si volveré a sentir lo que he vivido esta edición, pero, desde luego, me ha dado fuerzas. La Behobia sigue estando en mi cabeza. Volveré».
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