Un equipo que hace posible la carrera que más enamora
Un grupo de trabajadores del C.D. Fortuna se deja la piel durante todo el año para que la Behobia, prueba en la que cientos de personas currarán el domingo, sea un éxito
Karel López
Jueves, 6 de noviembre 2025, 07:02
La Behobia-SanSebastián es de todos, pero hay quienes, en lugar de disfrutarla corriéndola o dando aliento desde las aceras a los miles de participantes, ... se dejan la piel por ellos durante prácticamente todo el año. Son el grupito de trabajadores del C.D. Fortuna, club organizador, que año tras año trabaja a destajo para que la reina de las populares sea todo un éxito. Un equipo que, por supuesto, necesita de los cientos de voluntarios que durante la carrera colaboran en diferentes tareas y también de las incontambles empresas, muchas de ellas guipuzcoanas, que aportan su granito de arena en faenas muy diversas.
«Tenemos otras funciones dentro del club, pero es cierto que llega un momento en el que nuestra máxima preocupación del año es tratar de conseguir que el día de la Behobia salga todo bien. O, al menos, todo lo que está en nuestras manos», explica Fernando Ibarreta, productor ejectutivo de la reina de las populares, que este año vuelve a contar con más de 27.000 inscritos.
Como de costumbre, el segundo domingo de noviembre llega esta prueba que enamora a miles de corredores. Todas las provincias de España estarán representadas, con Gipuzkoa, Barcelona y Madrid destacándose un año más. Para Ibarreta esta será la 'última' Behobia.
¿La última? «Bueno, no. En realidad será el adiós como trabajador, porque el año que viene ya estaré jubilado. Pero ni se me pasa por la cabeza desaparecer del todo. Los días previos a la carrera ya saben que estaré para lo que necesiten. La viviré, eso sí, de otra manera», sigue Ibarreta. Su relevo lo tomará Maialen Arizkorreta, productora también de la Zegama-Aizkorri. Ya desde la edición de 2024 está integrada en el equipo de trabajo de la Behobia aprendiendo y aportando su visión.
El coordinador general es Iñigo Etxeberria. Se podría decir que él es el que lo controla todo desde su base en el polideportivo PíoBaroja. «Un día de Behobia supone para mí despertarme a las cuatro de la mañana, ir al Boulevard lo antes posible para supervisar el primer corte y echar una mano con las incidencias que pueda haber en el montaje de meta». Es a las seis cuando llega al PíoBaroja para «abrir el centro de coordinación» y hacer el «seguimiento y apoyo en todo hasta prácticamente las 16.00».
Visión completa de la prueba
Etxeberria es quien tiene la visión completa de lo que ocurre en esta prueba en la que, únicamente corriendo, hay más de 20.000 personas cada año. Se encarga de la dirección técnica, problemas que pudieran surgir a lo largo del recorrido, coordinar con Protección Civil, la Ertzaintza, los traslados hospitalarios... «Suelo tener el directo puesto en una pantalla, pero, después, cuando me dicen lo interesante que ha estado la carrera en cabeza, poco o nada sé porque prácticamente no puedo verla, al menos no prestando atención».
Aunque la jornada arranque pronto para él, no acaba en el polideportivo a las 16.00. «A las 18.00 más o menos suelo ir junto a algún compañero al hospital para ver si a los corredores que han sido trasladados les hace falta algo y para llevarles los enseres que hayan quedado en nuestras manos». Y siempre y cuando no se complique el asunto más de la cuenta, ya se marcha a descansar. La Behobia no acaba el segundo domingo de noviembre para los trabajadores. «El lunes también nos toca madrugar porque solemos tener tareas pendientes: finalizar las recogidas, revisar incidencias, hacer la valoración de cada área, atender a la prensa...».
En sus años de experiencia en la organización, Etxeberria ha vivido ediciones tensas y otras relativamente tranquilas. «La de 2009, con una ciclogénesis explosiva, que fue la primera vez que escuchamos eso, fue dura. Con vientos de 80 km/h, olas de ocho metros, el puente de la Zurriola cortado, planes de llegada alternativos, sin vallado en los metros finales...». Pero se superó.
Que este año no haya Behobia Txiki debido a las obras de remodelación del Miniestadio de Anoeta supondrá para los organizadores no tener que estar pendientes de esta fiesta en versión mini que también ocupaba, y mucho, a gran parte del equipo. Un grupo de trabajo que durante el resto del año tiene otras actividades también dentro del club. Al frente de la Txiki suele estar Dani Soliño, quien coordinará este año también la venta de tickets para el transporte público, tan necesario para transportar a los corredores a la salida, en la feria del Kursaal. Allí también hay espacio para los patrocinadores y miles de participantes (16.000 este año) recogen sus dorsales tanto mañana por la tarde como el sábado durante toda la jornada. «El día de la carrera soy el responsable de la zona de meta», cuenta Soliño.
Incidencias, comunicación...
Un evento de tal magnitud también requiere comunicación, a cargo ahora de Egoitz Aldanondo. Llevar las redes, crear contenidos, la web, la cartelería, la relación con la prensa, la revista de la carrera, distribuir los dorsales a las tiendas y en la feria... Estas son algunas de las tareas que quedan a cargo del hombre que también reparte las acreditaciones a los periodistas y fotógrafos.
Y, por supuesto, durante todo el año hay una labor esencial que realizar como el control de los inscritos en la carrera y las incidencias. Amalur Olasagasti es la que domina a la perfección el tema. Por cierto, un sistema que el año que viene, tras el boom de estas dos últimas ediciones, sufrirá modificaciones. Habrá sorteo.
No son los únicos nombres que hacen posible una carrera en la que también se involucra Enrique Cifuentes, presidente del C.D. Fortuna, y que, claro, requiere de la colaboración de muchas empresas e instituciones. Pero ellos y ellas son sí que son los que están en el día a día de la Behobia-San Sebastián, una prueba que es mucho más que una carrera popular. Es la reina. El domingo, 27.981 participantes tienen una cita con el asfalto. Y el equipo de la carrera currará para que puedan disfrutar al máximo. «¿Nervios? Siempre. Y según se acerca el día de la carrera más aún. Pero, por suerte, ya tenemos experiencia. Y sabemos lo que hacemos».
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