Entrenador, esto es la Behobia - San Sebastián

Karel López
KAREL LÓPEZ

El viernes, Iraitz Arrospide me contaba que le hacía mucha ilusión ver a su entrenador británico en Donostia con motivo de la Behobia. Cuando se empezó a ejercitar con él en Sheffield, le costaba horrores convencerle para que le dejara correrla. «¿Una carrera de 20 kilómetros a estas alturas de la temporada? Pero si eso no es ni una distancia oficial ni es nada», le decía John Wood. A regañadientes, hace dos años aceptó. «Es que es una carrera muy especial», le decía el atleta de la Real. Iraitz hizo un carrerón y llegó entre los diez primeros. Pero la idea de dejarle volver seguía sin convencerle del todo al técnico. Volvió a 'engañarle' y regresó el año pasado para subir al tercer cajón del podio y disfrutar de uno de los mejores días de su vida.

Pero de eso ya ha pasado mucho. Iraitz llegó el miércoles a Gipuzkoa junto a su mujer e hijo. Pero, un par de días después, aterrizó John para visitar Gipuzkoa y vivir por primera vez en directo la Behobia. Ahí estuvo siguiendo a su pupilo junto a la familia de Iraitz –el pequeño de ocho meses también tenía frente a él la pantalla gigante delBoulevard–, y la verdad es que no solo sufrió, sino que comprobó de primera mano por qué Iraitz insistía tanto con esta popular que ni está homologada ni nada, pero que es especial para cualquiera. Pocas horas después de su segundo puesto en la Behobia, todos cogían el avión rumbo a Inglaterra. Han sido cuatro días de lo más intensos para Iraitz.

El viernes, él mismo se aventuraba a decir minutos antes de recoger el premio a mejor atleta guipuzcoano de la temporada 2017/18 que había sido el día más ajetreado de su vida. No ha parado; han sido decenas de actos durante cuatro jornadas que seguro que no olvidará. No lo hará porque ha vuelto a soñar despierto, porque tras el espectacular tercer puesto de 2017, ayer volvió a salirse. Jaume Leiva fue superior, sí, pero Iraitz llegó por delante de un atleta de mucho nivel como Iván Fernández. ¡Qué merito tiene! Y qué gran embajador de esta prueba es. Hasta a un británico fue capaz de convencer el bueno de Iraitz. A este paso, se van a empezar a animar también fondistas ingleses. Quién sabe si la Behobia se va a convertir en unos años en una especia de Cross de San Sebastián de los años 50, 60 y 70...

 

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